Pensamientos a medianoche

31.

Para ti, de mí.

Soy como aquella doncella que por un hechizo se convirtió en cisne, pero no fui convertida en el cisne blanco, yo fui el cisne negro.

Yo fui ese cisne negro del cual nunca escucharon el otro lado de la historia; no la quise lastimar, yo fui lastimada.

La injusticia de aquel amar me convirtió en lo que soy; confiar ciegamente en quien no debí fue mi mayor penitencia.

Verla a los ojos, ver esa mirada llena de inocencia… a comparación de la mía, llena de rencor y odio profundo. No había punto de comparación. El amor y paz que ella transmitía me llenaba de dolor, porque nunca iba a poder ser como ella.

El dolor me llevó a actuar; era ella o yo… y definitivamente, yo no iba a perder.




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