Pensamientos a medianoche

32.

Para ti, de mí.

Cuando decidí escucharte, tuve miedo de equivocarme. Tuve miedo de que las palabras no fueran suficientes para ti.

Tú corrías buscando a alguien más; yo intentaba perseguirte para tomar tu mano; siempre dije que te seguiría… Estaba intentando cumplir esa promesa.

Pero tu cabello ondeándose con el viento, tu vestido siguiendo un mismo rumbo y tus ojos viendo un punto fijo.

Desde ese momento supe que yo no tenía cabida en tu vida. ¿Quién era yo comparada con esa persona? ¿Es que acaso nunca fui lo suficiente como para merecer tu amor?

Decidí seguirte hasta dar el último de mis alientos. ¿Quién llegaría a pensar que mi último aliento fue causado por tu rechazo?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.