Para ti, de mí.
La noche en la que nos conocimos no la puedo olvidar.
Recuerdo que había magia en tus ojos, esos ojos que hoy en día están apagados.
Recuerdo tu risa por esos malos chistes que me gustaba contar, pero esa risa hoy en día ya no la puedo escuchar más.
La noche en la que te conocí, yo llevaba mi vestido favorito rojo; tú llevabas ese abrigo marrón del que me llegué a enamorar.
Quiero volver a esa noche, solo para mirarte a los ojos una vez más y decirte todo aquello que alguna vez no me atreví.
“Te odio, porque me hiciste amarte y luego me dejaste con este vacío y este inmenso dolor.
Y también te amo por haber estado siempre a mi lado.”