Pensamientos a medianoche

36.

Para ti, de mí.

No hay muchas canciones que expresen cómo me siento; quiero llorar, quiero gritar, incluso quiero dormir para siempre y nunca despertar.

Recuerdo cuando mi mamá me decía que yo era la niña de sus ojos; lamento decepcionarte, mamá, porque esa niña que amaste ya no existe.

Solo estoy yo, existiendo, queriendo llamar la atención de alguien alejando a todos.

Muchas veces el sueño me gana; lástima que no sea una competencia.

Mis ojeras son mi accesorio estrella, mis lágrimas son un gran adorno en mis mejillas; el dolor de mi alma no es visible, pero es una gran parte de quién soy.

Háblame, escúchame, estoy sufriendo y no quiero ser olvidada.




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