Para ti, de mí.
Siempre quise ser bella como aquellas modelos de revista, así que hice algo que nunca debí haber hecho. Dejar de ser yo.
Mi cabello corto y negro cambió a ser reemplazado por una peluca rubia y larga.
Mis ojos marrones fueron cubiertos por lentes de contacto azules.
Mi estatura era pequeña; nunca iba a alcanzar aquel estándar de una mujer alta de pasarela. Así que usaba tacones altos todo el tiempo, incluso en casa.
Dejé de hablar con mis amigos; ellos solo me decían lo malo que era para mi salud mental todo lo que estaba haciendo. Ellos no entendían lo importante que esto era para mí.
Estaba gorda.
Mi contextura era gruesa, así que dejé de comer y cada que probaba algún bocado lo vomitaba; así bajé de peso rápido.
Todo estaba yendo bien para mí; finalmente estaba alcanzando mi físico ideal.
Hasta que un día me vi al espejo y no logré identificar a quién mis ojos ahora azules estaban viendo.
Lo que quedaba de mi antiguo yo ya no existía; solo estaba un cuerpo vacío y sin alma.