Perdóname por ser cobarde (2)

0-Mi casa con limitaciones

  Uno suele decir que la secundaria es la época más importante en la vida de una persona. Es ahí donde empiezan los cambios drásticos tanto físicos como mentales. Es donde dejamos esa dependencia casi parasitaria que tenemos hacia quien creemos que tiene la tarea de protegernos, nos empezamos a ver con más poder del que en verdad poseemos, nos sentimos más libres de lo que verdaderamente somos, sufrimos los problemas más desbordantes que según nosotros podrían llevarnos a la muerte. ¿Paranoia? ¿ciclotimia? ¿una pseudo-bipolaridad?

  Hablando con completa sinceridad, siempre pensé que solo era la época en la que un montón de niños tontos buscamos ser grandes. Así como hacíamos en la dulce infancia en el momento de jugar al doctor, al astronauta, al futbolista. Solo que ese simple juego ya no se considera como tal y se convierte en una decisión.

  Podríamos ver la adolescencia como la construcción de una casa. Cuando somos niños nuestro mundo es todo lo que toca el sol, no hay límites. Porque de esos se trata ser un niño, vivir nuestra existencia de manera despreocupada. La Adolescencia es ese momento en el que te dicen: no todo puede ser parte de tu mundo. Y es en ese instante en el que te ponés a construir una casa; ya que como no todo es tuyo por lo menos hacer que ese pequeño espacio que has tomado lo sea.

  Al construir tu propia casa tenés que levantar paredes, la cuales pueden llamarse limitaciones. Esa pared es la que divide el mundo de ese pequeño espacio que tomaste. Ese mundo que no es tuyo, esta lleno de circunstancias que no puedes sobrellevar. Por ello siempre es preferible quedarte en tu casa ya que en ella solo hay cosas que conoces, las cuales podés manejar sin complicaciones. Hay gente osada que sale de su casa e intenta vivir en el mundo exterior. Aunque, el regreso a su hogar en inminente.

  Cuando regresan suelen ocurrir tres cosas. La primera: se encierran en su casa y deciden no volver a vivir ninguna circunstancia que no pueden manejar, provocando que su casa sea mucho más sólida. La segunda: rompen las paredes y hacen más estrecho ese hogar ya que se dieron cuenta que no eran tan valientes como creían. Y tercera: rompen las paredes y la hacen más grande debido a que se han llenado de vivencias que los ha hecho ver que pueden sobrellevar más circunstancias de las que antes creían. Así que la gente que sale y vuelve más sabio, es aquella que tiene la casa más grande.

  Después de este monologo tan ¿extraño?, vengo a hablar de mi casa. Debido a que siempre he intentado mantener mis emociones a raya, mis paredes se hicieron sólidas. Pocas veces intenté salir de mi casa y siempre que lo hice volvía a mi hogar para hacer las paredes más gruesas. Así que me di por vencido y decidí vivir en mis propias limitaciones, para poder tener una existencia más cómoda. Pero eso ha empezado a cambiar durante lo que va de este ultimo año en la secundaria. Las paredes de mi casa se están rompiendo y no es que a mí se me dio la gana querer romperlas. Se podría decir que mi arquitecto se está dejando influenciar por una persona. Es ella la que me invita a salir, la que me incita a volver a intentar, la que me llena de esperanza.

  Por ella quiero volver a intentarlo, por ella quiero romper estos límites. No sé si mañana ya no estarán más o capaz mañana vuelvan arreglarse haciéndose más duras y mi casa más estrecha. Lo único seguro es que quiero cuidar de esa esperanza que ahora vive en mi interior para que, si algún día quiere irse, pueda hacerlo sin temor y sin pena.

  Este será mi ultimo intento. 

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Gracias por seguirme en este nuevo tramo

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