Pinceladas

Capítulo 26.2

Capítulo 26.2

Otro día

Aquella noche solo estuve pensando en todo lo que había ocurrido, no logre conciliar muy bien el sueño, era difícil poder ver real tantos acontecimientos en tan corto lapso de tiempo… Asimilar no era tarea fácil, pero la mente en cierto modo se acostumbra a las cosas hasta el punto en donde ya las puedes percibir como normales…

Al día siguiente Julián vino a visitarme… No podía creer que algo así me hubiera pasado…

~*~

Tocaron al Timbre, me dirigí a la puerta a abrir…

–Hey Patrick… –Miro mi pierna–, Así que… ¡Si era verdad! –comenzó a reírse a carcajadas.

–Sí… Obviamente era verdad…

–Es que parecía increíble, no hacía nada me había ido y luego resulta que se había fracturado… –Se reía.

–Sí, ya lo sé… Y fue con un poco de agua… –No aguante la risa también.

–Bueno en fin, aquí le traje un par de muletas… Me las presto un familiar de Stephenie, ella tampoco podía creer que le hubiera pasado eso…

–Dígale que muchas gracias, ya me estaba cansando de estar salto de un lado para otro…

–Me imagino… Bueno y ahora… Me tocará ir solo al gimnasio…

–Pues… Sí… aunque igual podría acompañarlo…

–Y ¿qué dijo Michelle?

Me quede un momento en silencio mirando a la nada y recordando todo lo que había pasado hace un par de horas…

–Patrick… ¿Patrick?

– ¿Qué? , ¿Qué? Perdón me eleve… ¿Qué me pregunto?

–Que, ¿Qué fue lo que hizo Michelle?

–Ah… ella estuvo muy preocupada, se hecho las culpa de lo que me había pasado, me acompaño todo el rato en el hospital hasta que volvimos al llegar aquí… Y ya luego se fue…

–Jum… Eso ya se me hace que no fue solo culpabilidad…

– ¿Cómo así?

–Nada… Qué eres algo ciego e ingenuo en muchas cosas…

Hay Julián… Si tan solo supiera lo que pasó…

–No entiendo…

–Deje así… Bueno, más tarde paso otra vez, voy al gimnasio… Imagino que debe haber muchos rumores del que se le cayó una pesa en el pie… –se río.

–Bueno Julián, gracias, agradécele también a Stephenie por las muletas…

–Bueno, nos vemos…

Nos despedimos con un saludo típico de manos y salió…

Ahora con las muletas ya todo es un poco más fácil… Ya podré salir un poco, y distraerme… La verdad quiero hacerlo…

Pensé en visitar a Peyton, ayer quedé mal con ella y no quiero que esto quede así…

Decidí escribirle…

–Hola

–Hola, ¿Cómo siguió?

–Bien, Julián me acaba de prestar unas maletas…

–Qué bueno… Y ¿Cuánto le dieron de recuperación?

–Tres meses… Pero en uno más o menos me quitan el yeso, luego vienen las terapias…

–Sí, entiendo…

–Y ¿Qué harás hoy?

–Saldré… ¿Por qué?

–Bueno… No solo porque ayer no pude ir, me preguntaba si podría ir hoy…

– ¿Qué? No… No ve que esta enyesado…

–Y que pasa… No hay problema en eso…

–Bueno pero igual, voy a salir…

–Lo sé, por eso mejor será otro día…

–Sí…

– ¿Te parece bien el domingo?

–Mmm sí, puede ser…

–A las 4pm…

–Sí… ¿En dónde?

–Puede ser por los lados del estadio, de paso nos comemos un helado o algo…

–Mmm bueno…

–Vale, así quedamos.

–Sí.

Ya tenía planes para el fin de semana, me sentía bien porque podía recuperar el tiempo perdido por tener este accidente, ahora solo faltaba que los días pasaran hasta el domingo para ir a verla…

Me coloque al hacer otras cosas, organizar algunas otras… Esa tarde mi madre fue a visitarme, ver cómo me encontraba, me ayudó con la cena, no hay nada a como la comida de ella… Por más intentos y preparaciones, no he podido igual ese toque que hace su comida sea única…

Fue lindo tener a mi mamá en casa, me volví a sentir como un niño cuando dependía en gran parte de ella… Me regaño en parte, por otra se rio de mi accidente… Pero siempre sentí su calor de madre…




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