Principe Del Hielo

02.- PENSAMIENTOS INTRUSIVOS

El resultado de una cena con la ostentosa familia de Phoebe podría calificarse, en una escala de terrible a catastrófica, como algo ligeramente menos malo de lo esperado. Considerando todas las formas posibles en las que pudo haberse desarrollado la noche, creía que había sobrevivido bastante bien.

Los Castle eran una familia absurdamente poderosa tanto dentro de Aldor como fuera de ella. Además de formar parte de la realeza, tenían empresas de inversiones con alcance global, así que básicamente eran el tipo de personas capaces de mover cantidades ridículas de dinero mientras la mayoría sólo podía soñar con ello.

La dichosa cena había sido en honor a Dorian Castle, uno de los hombres más serios y fríos que me había topado en mi vida. Recordaba haberlo visto años atrás en alguna gala junto a mi familia, aunque nunca habíamos hablado realmente. Aun así, era de esas personas que llamaban la atención apenas entraban a una habitación. No necesariamente por su carisma o sentido del humor, sino porque parecía mirar a todos como si estuviera evaluando cuánto tiempo tardarían en decir algo estúpido.

No conocía el chisme completo; sin embargo, por lo poco que Phoebe me había contado sobre su primo, parecía haber aplicado la clásica de desaparecer para “proteger” a una chica.

En los libros eso probablemente merecía música dramática y suspiros románticos. En la vida real me parecía una estupidez.

—Entonces, como les decía —la voz del profesor me obligó a volver al presente—, el marketing digital ha tomado una fuerza descomunal en los últimos años. Hoy en día no basta con tener un buen producto; necesitan saber venderlo, posicionarlo y hacerlo relevante para la audiencia correcta.

Apoyé la mejilla sobre mi mano mientras observaba distraídamente el salón.

Segunda clase del semestre y ya quería dormir. Aunque, siendo justos, el profesor ayudaba bastante poco a que pudiera concentrarme.

Era probablemente el docente más joven que había tenido desde que entré a Aldor. Quizá rondando apenas los treinta. Tenía la barba perfectamente recortada, lentes de montura oscura y unas cuantas canas asomándose cerca de las sienes que, honestamente, solo conseguían hacerlo ver más atractivo.

Lo cual me parecía completamente injusto.

—Las marcas que sobreviven actualmente son aquellas capaces de conectar emocionalmente con las personas —continuó mientras caminaba frente al pizarrón—. Y para lograr eso necesitan entender algo muy importante: ustedes ya no venden productos. Venden experiencias, identidad y percepción.

Sí, definitivamente era demasiado atractivo para estar hablando de métricas digitales un lunes por la mañana.

Tomé mi pluma y fingí escribir algo para no parecer tan descarado observándolo.

—Por eso, el proyecto principal del semestre consistirá en desarrollar un rebranding completo y una estrategia de manejo digital para una marca, producto o servicio de su elección.

Eso logró captar mi atención de inmediato.

El profesor apoyó una mano sobre el escritorio mientras varios comenzaban a murmurar emocionados.

—No quiero trabajos mediocres ni campañas genéricas hechas en una noche. Van a construir una identidad nueva desde cero: imagen visual, público objetivo, narrativa de marca, estrategia de contenido, campañas en redes sociales y propuesta de crecimiento digital.

Perfecto.

Justo el tipo de proyecto capaz de destruir mi estabilidad mental durante los siguientes meses. Pero no podía estar más emocionado. Me gustaban los retos. El verdadero problema sería encontrar algo que realmente valiera la pena.

—Pueden trabajar con marcas existentes que necesiten modernizar su imagen o inventar una completamente nueva —añadió—. Mientras más ambicioso sea el concepto, mejor.

Automáticamente pensé en la marca de ropa de mi tío.

Sería fácil usarla. Ya conocía la empresa, tenía acceso a información y probablemente podría construir una propuesta sólida sin demasiados problemas.

Aunque también implicaba involucrar a mi familia más de lo que realmente quería.

Mala idea. Muy mala idea.

Aun así… Una parte de mí sabía que tenía potencial.

—El objetivo no es solo que hagan algo visualmente bonito —continuó el profesor mientras escribía algunas palabras en el pizarrón—. Quiero que entiendan cómo construir una marca capaz de mantenerse relevante en un entorno digital que cambia constantemente.

Definitivamente hablaba como alguien que disfrutaba demasiado su trabajo. Y honestamente… eso también era atractivo.

Tal vez llevo demasiado tiempo sin un vínculo romántico.

—La próxima semana quiero sus propuestas iniciales —anunció finalmente—. Y, por favor, sorpréndanme. Estoy cansado de campañas aburridas con cafeterías ficticias y marcas de ropa recicladas.

Suspiré mientras bajaba la vista hacia mi cuaderno. Tal vez debía comenzar a pensar en otra idea.

Comencé a hacer bocetos con distintos estilos de letra usando mi nombre mientras escuchaba atentamente las indicaciones del proyecto.

—¿Qué estás dibujando esta vez?




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