Prohibido Enamorarme De Ti

Capitulo 2

El lunes por la mañana decidí que iba a evitar a Blake.

No porque estuviera enfadada con él.

No porque hubiera hecho algo malo.

Sino porque estar cerca de él se estaba convirtiendo en un problema.

Uno enorme.

—Buenos días.

Cerré mi casillero y me encontré con Chloe apoyada en el de al lado.

—Buenos días.

—¿Dormiste?

—Sí.

—¿Pensaste en Blake?

La miré.

—No.

Chloe sonrió.

—Ni siquiera dudaste.

—Porque la respuesta es no.

—Emily, ayer te quedaste mirando la pulsera que te dio durante diez minutos.

—Estaba pensando.

—¿En qué?

—En que debería devolvérsela.

Chloe soltó una carcajada.

—Claro. Devuélvele la pulsera que lleva semanas guardando en su coche porque seguramente no significa absolutamente nada.

Guardé mis libros en la mochila.

—¿Podemos hablar de otra cosa?

—Por supuesto.

Chloe hizo una pausa.

—¿Qué vas a hacer cuando aparezca?

Me quedé quieta.

—No va a aparecer.

—Es su casillero.

Miré hacia el otro extremo del pasillo.

Blake estaba allí.

Perfectamente tranquilo, hablando con Matthew.

Mi estómago dio un vuelco.

—No voy a mirarlo —murmuré.

—No te estoy pidiendo que lo mires.

—Bien.

—Solo digo que ya lo estás mirando.

Aparté los ojos inmediatamente.

—Cállate.

Chloe empezó a reír.

Blake levantó la mirada en ese momento.

Nuestros ojos se encontraron.

Sonrió.

Yo hice lo único que se me ocurrió.

Me di la vuelta.

—Voy a clase.

—Emily...

—Ahora.

Escuché la risa de Chloe detrás de mí.

Durante toda la primera clase conseguí convencerme de que había tomado la decisión correcta.

No necesitaba hablar con Blake.

No necesitaba estar cerca de él.

No necesitaba saber qué significaba aquella mirada del viernes.

Todo estaría bien.

Hasta que mi teléfono vibró.

Lo saqué debajo de la mesa.

Blake: ¿Me estás evitando?

Cerré los ojos.

¿Cómo podía conocerme tan bien?

Escribí:

Yo: No.

Tres puntos aparecieron inmediatamente.

Blake: Entonces mírame.

Levanté la cabeza.

Blake estaba al otro lado del aula.

Me estaba mirando.

Fruncí el ceño.

Él sonrió.

Mi profesora se aclaró la garganta.

—¿Algo interesante, señorita Carter?

—No, profesora.

Guardé el teléfono.

Pero unos segundos después volvió a vibrar.

Blake: Mentirosa.

No pude evitar sonreír.

Y eso fue exactamente lo que no quería que ocurriera.

A la hora del almuerzo, Chloe y yo nos sentamos en nuestra mesa habitual.

—No puedo creer que estés sonriendo —dijo.

—No estoy sonriendo.

—Lo estás haciendo ahora mismo.

—No.

—Emily.

—¿Qué?

Chloe señaló mi teléfono.

—Te escribió.

Miré la pantalla.

Blake: ¿Podemos hablar después de clases?

Mi sonrisa desapareció.

—No.

—¿Por qué?

—Porque no.

—Gran argumento.

—Chloe...

—Habla con él.

—No quiero.

—¿Por qué?

Bajé la voz.

—Porque sé lo que quiere hablar.

Chloe dejó de bromear.

—¿Y qué quiere hablar?

—Lo de nosotros.

—¿Qué "nosotros"?

La miré.

—Exactamente.

Antes de que pudiera continuar, alguien se detuvo frente a nuestra mesa.

No tuve que levantar la mirada para saber quién era.

—Hola, Emily.

Mi cuerpo se tensó.

Lucas.

Levanté la cabeza.

—Hola.

Lucas miró a Chloe.

—¿Puedo hablar con ella?

Chloe me miró.

Yo asentí.

Ella se levantó.

—Voy por algo de beber.

Se alejó.

Lucas se sentó frente a mí.

Durante unos segundos ninguno dijo nada.

—¿Cómo estás? —preguntó finalmente.

—Bien.

—¿De verdad?

—Sí.

Lucas asintió.

—Me alegro.

Era extraño.

Habíamos pasado dos años juntos.

Y ahora no sabíamos ni siquiera qué decirnos.

—Quería preguntarte algo —dijo.

—¿Qué?

Lucas dudó.

—¿Estás saliendo con alguien?

Mi corazón se aceleró.

—No.

—¿Seguro?

—Sí.

Lucas bajó la mirada.

—Porque últimamente te veo mucho con Blake.

Ahí estaba.

El tema que estaba intentando evitar.

—Blake y yo somos amigos.

Lucas soltó una pequeña risa.

—Ya lo sé.

—Entonces...

—Pero él es mi mejor amigo, Emily.

No respondí.

Lucas se inclinó ligeramente hacia delante.

—Solo quiero asegurarme de que no está pasando nada.

Sentí un nudo en el estómago.

—No está pasando nada.

Era la misma mentira que había dicho antes.

Pero esta vez dolía más.

Lucas asintió lentamente.

—Bien.

Se levantó.

—Me alegra.

Lo observé marcharse.

Y por primera vez comprendí que aquello no iba a ser tan sencillo.

Porque Lucas empezaba a sospechar.

Después de clases, esperé junto a mi casillero.

No sabía por qué.

Quizá porque una parte de mí quería que Blake apareciera.

La otra parte deseaba que no lo hiciera.

—Emily.

Cerré los ojos.

Demasiado tarde.

Blake estaba detrás de mí.

Me giré.

—Hola.

—Hola.

Se quedó mirándome.

—¿Podemos hablar?

Asentí.

Salimos al patio trasero del instituto.

Había poca gente.

El sol comenzaba a bajar y el aire estaba más frío.

Blake se apoyó contra una pared.

—¿Por qué me estás evitando?

—No te estoy evitando.

—Sí lo haces.

Suspiré.

—Blake...

—Solo dime la verdad.

Lo miré.

—Tengo miedo.

Su expresión cambió.

—¿De qué?

—De lo que pueda pasar.

Blake guardó silencio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.