Prohibido Enamorarme De Ti

Capitulo 4

Caminé hasta mi casa sin dejar de mirar el teléfono.

Nada.

Ni un mensaje de Blake.

Ni una llamada.

Nada.

Me repetía que debía darle tiempo. Que necesitaba hablar con Lucas. Que quizá aquella conversación no sería fácil.

Pero cada minuto que pasaba hacía que mi ansiedad aumentara.

Cuando llegué a casa, dejé la mochila en mi habitación y me tiré sobre la cama.

Miré el techo.

—¿En qué me he metido? —murmuré.

Mi teléfono vibró.

Lo agarré inmediatamente.

Blake: Estoy bien. No te preocupes.

Solté el aire que no sabía que estaba conteniendo.

Yo: ¿Seguro?

Tardó unos segundos en responder.

Blake: Sí. Solo necesito arreglar algunas cosas.

Miré el mensaje.

Yo: ¿Con Lucas?

Los tres puntos aparecieron.

Desaparecieron.

Volvieron a aparecer.

Finalmente:

Blake: Sí.

No sabía qué responder.

Así que escribí:

Yo: Espero que todo salga bien.

Su respuesta llegó rápidamente.

Blake: Yo también.

Dejé el teléfono sobre mi pecho.

No sabía qué iba a pasar.

Pero tenía la sensación de que aquella noche cambiaría nuestra vida.

Mientras tanto, Blake y Lucas caminaban por el parque en silencio.

Ninguno sabía cómo empezar.

Finalmente Lucas se detuvo.

—¿Desde cuándo?

Blake lo miró.

—Ya te lo dije.

—Quiero escucharlo otra vez.

Blake respiró profundamente.

—Desde hace años.

Lucas negó lentamente con la cabeza.

—¿Años?

—Sí.

—¿Y nunca dijiste nada?

—Porque tú estabas enamorado de ella.

—Tú también.

—Lo sé.

Lucas se pasó una mano por el cabello.

—¿Sabes cuántas veces te hablé de ella?

—Todas.

—¿Y tú simplemente te quedabas ahí escuchándome?

—Porque eras mi mejor amigo.

—Eso no responde mi pregunta.

Blake bajó la mirada.

—Porque sabía que si te decía lo que sentía, podía perderte.

Lucas guardó silencio.

Aquella respuesta pareció afectarlo.

—¿Y ahora?

Blake lo miró.

—Ahora probablemente también te pierda.

Lucas soltó una pequeña risa.

—Quizá ya te perdí.

Blake asintió.

—Lo entiendo.

Lucas lo observó durante unos segundos.

—¿La quieres de verdad?

Blake ni siquiera tuvo que pensarlo.

—Sí.

—¿Más que yo?

Blake frunció el ceño.

—No se trata de eso.

—Para mí sí.

—Lucas...

—Quiero saberlo.

Blake suspiró.

—No puedo comparar lo que siento por ella con lo que tú sentías.

Lucas apartó la mirada.

—¿Y ella?

—¿Qué pasa con ella?

—¿Te quiere?

Blake recordó las palabras de Emily.

Me estoy enamorando de ti.

Una sonrisa involuntaria apareció en su rostro.

Lucas la vio.

—Eso es un sí.

Blake no respondió.

Lucas negó con la cabeza.

—Dios.

Se sentó en uno de los bancos.

—Nunca pensé que terminaríamos así.

Blake se sentó a su lado.

—Yo tampoco.

Pasaron unos segundos.

—No quiero odiarte —dijo Lucas.

Blake lo miró sorprendido.

—¿Qué?

—No quiero perder a mi mejor amigo.

Blake tragó saliva.

—Yo tampoco quiero perderte.

—Pero no puedo prometerte que esto no me duela.

—No tienes que hacerlo.

Lucas asintió.

—Y tampoco puedo prometerte que voy a estar feliz por ustedes.

—Lo entiendo.

—Necesito tiempo.

—Tómate todo el que necesites.

Lucas se levantó.

—Pero hay una cosa que quiero pedirte.

—¿Qué?

Lucas lo miró directamente.

—No le hagas daño.

Blake respondió sin dudar.

—Nunca.

A las diez y media de la noche, mi teléfono volvió a vibrar.

Blake: ¿Estás despierta?

Sonreí.

Yo: Sí.

Blake: ¿Puedo llamarte?

Apenas terminé de leer el mensaje, mi teléfono comenzó a sonar.

—Hola.

Escuché su respiración al otro lado.

—Hola.

—¿Cómo estás?

—Mejor.

—¿Lucas?

—Hablamos.

Esperé.

—¿Y?

Blake soltó una pequeña risa.

—No está feliz.

Mi corazón se hundió.

—Lo sabía.

—Pero tampoco me odia.

Sonreí.

—Eso es bueno.

—Sí.

Hubo un silencio.

—Emily.

—¿Sí?

—¿Lo que dijiste en el parque era verdad?

Mi corazón comenzó a latir más rápido.

—¿Qué parte?

—Que te estás enamorando de mí.

Cerré los ojos.

—Sí.

Blake guardó silencio.

—¿Estás ahí?

—Sí.

Su voz sonó más suave.

—Solo necesitaba escucharlo otra vez.

Sonreí.

—¿Por qué?

—Porque llevo años imaginando cómo sería escuchar esas palabras de ti.

Mi sonrisa desapareció.

—Blake...

—No tienes que decir nada.

—Yo también llevo mucho tiempo sin saber lo que realmente sentía.

—¿Y ahora?

Miré por la ventana.

—Ahora lo sé.

—¿Y qué sabes?

Respiré profundamente.

—Que cuando estoy contigo me siento diferente.

—¿Diferente cómo?

—Como si pudiera ser yo misma.

Blake se quedó en silencio.

—Y cuando no estás...

Me detuve.

—¿Qué?

—Te extraño.

Su respiración cambió.

—Emily...

—¿Sí?

—Creo que voy a enamorarme todavía más de ti.

Solté una pequeña risa.

—¿Todavía más?

—Muchísimo más.

Nos quedamos hablando durante horas.

De cosas importantes.

De cosas tontas.

De nuestros sueños.

De nuestros miedos.

Hasta que el sueño comenzó a vencerme.

—Buenas noches, Blake.

—Buenas noches, Emily.

—Blake.

—¿Sí?

Sonreí.

—Gracias por quedarte.




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