Prohibido Enamorarme De Ti

Capitulo 5

Arranqué la nota de mi casillero y la guardé rápidamente dentro de mi mochila.

Miré a ambos lados del pasillo.

Nadie parecía estar observándome.

O quizá todos lo estaban.

Después de la conversación con Blake de la noche anterior, había llegado al instituto con una sonrisa que no podía esconder.

Ahora sentía que todo el mundo podía verla desaparecer.

—¿Emily?

Me giré.

Chloe venía caminando hacia mí.

—¿Qué pasa?

—Nada.

—No pongas esa cara.

—¿Qué cara?

—La de "algo acaba de pasar y no quiero contártelo".

Suspiré.

—Encontré esto en mi casillero.

Saqué la nota y se la entregué.

Chloe la leyó.

Su expresión cambió inmediatamente.

—¿Quién escribió esto?

—No lo sé.

—¿Alguien te vio encontrarla?

—No.

Chloe miró alrededor.

—Esto no me gusta.

—A mí tampoco.

—¿Se lo vas a contar a Blake?

Negué.

—Todavía no.

—Emily...

—No quiero que se preocupe.

Chloe me miró fijamente.

—Ya estás empezando a protegerlo.

—¿Qué quieres decir?

—Que antes habrías pensado en ti. Ahora estás pensando en cómo se va a sentir él.

Bajé la mirada.

Quizá tenía razón.

—No quiero que esto arruine las cosas.

—Una nota anónima no puede arruinar nada si ustedes están seguros de lo que sienten.

La miré.

—¿Y si no todos piensan igual?

—Entonces tendrán que demostrarles que no les importa.

Sonreí débilmente.

—Gracias.

Chloe me abrazó.

—Para eso estoy.

Durante la primera clase no pude concentrarme.

Cada vez que alguien pasaba cerca de mi mesa, levantaba la mirada.

Cada vez que alguien se reía, pensaba que estaban hablando de mí.

Hasta que alguien dejó caer un papel sobre mi escritorio.

Lo abrí.

"¿Ya le dijiste a Lucas que estás enamorada de su mejor amigo?"

Sentí un escalofrío.

Levanté la mirada.

La profesora estaba escribiendo en la pizarra.

Todos parecían estar concentrados.

Miré hacia el fondo del aula.

Un chico me observaba.

Cuando nuestras miradas se cruzaron, apartó los ojos.

No estaba segura de que fuera él.

Pero algo me decía que aquello no era una coincidencia.

A la hora del almuerzo, Blake me estaba esperando.

Estaba apoyado contra la pared junto a la entrada de la cafetería.

Cuando me vio, sonrió.

Y por un momento olvidé completamente la nota.

—Hola.

—Hola.

Se acercó.

—¿Puedo robarte unos minutos?

—Claro.

Blake tomó mi mano.

El simple contacto hizo que mi corazón se acelerara.

—¿Estás bien?

Lo miré.

—Sí.

—No parece.

—Estoy bien.

Blake entrecerró los ojos.

—Emily.

—¿Qué?

—Me estás mintiendo otra vez.

Suspiré.

No quería esconderle nada.

Pero tampoco quería preocuparlo.

—Encontré una nota.

Su expresión cambió.

—¿Qué decía?

Se la mostré.

Blake la leyó.

Su mandíbula se tensó.

—¿Quién hizo esto?

—No lo sé.

—¿Hay más?

Dudé.

Blake me miró.

—Emily.

Saqué el segundo papel de mi mochila.

Lo leyó.

—¿Ya le dijiste a Lucas?

—No.

—Tenemos que hablar con él.

—¿Por qué?

—Porque esto también lo involucra.

Negué.

—No quiero que piense que estoy intentando provocar algo.

Blake tomó mi mano.

—No estás haciendo nada malo.

—Pero todos piensan que sí.

—Me da igual lo que piensen.

Lo miré.

—¿De verdad?

—De verdad.

Se acercó un poco.

—Lo único que me importa es lo que tú pienses.

Mi corazón se aceleró.

—¿Y qué quieres que piense?

Blake sonrió.

—Que esto vale la pena.

Lo miré a los ojos.

—Creo que vale la pena.

Su sonrisa se hizo más grande.

—Entonces no voy a dejar que nadie nos quite esto.

Después de clases, Blake y yo fuimos a buscar a Lucas.

Lo encontramos en el estacionamiento.

Cuando nos vio acercarnos juntos, su expresión se volvió seria.

—¿Qué pasó?

Blake le entregó las notas.

Lucas las leyó en silencio.

—¿Quién las escribió?

—No lo sabemos —respondí.

Lucas levantó la mirada.

—¿Cuándo empezaron?

—Hoy.

—¿Alguien los vio juntos?

—No lo sé.

Lucas se quedó pensando.

—Hay alguien que podría hacerlo.

—¿Quién? —preguntó Blake.

Lucas miró hacia el edificio.

—Ethan.

Fruncí el ceño.

—¿Quién es Ethan?

—Un chico de nuestro curso —respondió Lucas—. Estuvo bastante molesto cuando terminamos.

Blake negó.

—No significa que sea él.

—Lo sé.

Lucas me devolvió las notas.

—Pero tengan cuidado.

Me sorprendió escucharlo.

—¿Estás preocupado por nosotros?

Lucas suspiró.

—No sé si estoy preparado para aceptar lo de ustedes.

Miró a Blake.

—Pero sigues siendo mi mejor amigo.

Después me miró a mí.

—Y tú fuiste importante para mí durante mucho tiempo.

Bajé la mirada.

—Gracias.

Lucas asintió.

—Solo tengan cuidado.

Se marchó.

Blake lo observó alejarse.

—Eso salió mejor de lo que esperaba.

—Sí.

Blake tomó mi mano.

—¿Ves?

Sonreí.

—Quizá todo salga bien.

Pero justo cuando comenzamos a caminar hacia el coche de Blake, mi teléfono vibró.

Un mensaje de un número desconocido.

Lo abrí.

Y sentí que se me helaba la sangre.

"Lucas no es el único que sabe lo que pasó aquella noche."

Miré a Blake.

—¿Qué ocurre?

No pude responder.

Porque debajo del mensaje había una fotografía.

Una fotografía de nosotros dos.

En el parque.

La noche en que Blake me confesó que estaba enamorado de mí.

Alguien nos había estado observando.




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