No dormí.
Pasé toda la noche mirando el último mensaje de Ethan.
"Mañana te contaré lo que ocurrió aquella noche."
No entendía qué podía haber pasado.
Recordaba perfectamente la fiesta.
La música.
Las luces.
A Lucas riéndose con sus amigos.
A Chloe bailando.
A Blake mirándome desde el otro lado de la habitación.
Y después...
Nada.
Había un espacio de casi una hora que no podía recordar.
O, mejor dicho, recordaba partes.
Fragmentos.
Una puerta.
Un pasillo oscuro.
La voz de alguien.
Y una sensación extraña de estar siendo observada.
A las seis de la mañana dejé de intentar dormir.
Me preparé para ir al instituto.
Cuando llegué, Blake ya estaba esperándome.
—Buenos días.
Intenté sonreír.
—Buenos días.
Me miró durante unos segundos.
—No dormiste.
—Sí dormí.
—Emily.
Suspiré.
—Un poco.
Blake se acercó.
—¿Pasó algo?
Pensé en contarle todo.
Pero antes de hacerlo, Ethan apareció al otro lado del estacionamiento.
Nos observó.
Después levantó su teléfono.
Mi móvil vibró.
Ethan: Biblioteca. Ahora.
Levanté la mirada.
Ethan ya se había marchado.
—¿Qué pasa? —preguntó Blake.
—Nada.
—Otra vez estás mintiendo.
Lo miré.
—Tengo que hacer algo.
—Voy contigo.
—No.
Blake frunció el ceño.
—¿Por qué?
—Porque me pidió que fuera sola.
Su expresión se endureció.
—¿Quién?
Guardé silencio.
Blake entendió.
—Ethan.
Asentí.
—Emily, no vas a ir sola.
—Necesito saber qué quiere.
—Y yo necesito asegurarme de que estés bien.
Me tomó de la mano.
—Vamos juntos.
La biblioteca estaba casi vacía.
Ethan estaba sentado en una mesa del fondo.
Cuando nos vio entrar, sonrió.
—Te dije que vinieras sola.
Blake se sentó a mi lado.
—Y ella decidió no obedecerte.
Ethan soltó una risa.
—Siempre haces lo mismo.
—¿Qué?
—Te metes en todo.
Blake se levantó.
—Habla de una vez.
Ethan abrió una mochila y sacó una caja pequeña.
La dejó sobre la mesa.
—Esto es tuyo, Emily.
La miré.
No la reconocía.
—¿Qué es?
—Ábrela.
Blake negó.
—No.
Ethan lo ignoró.
Abrí lentamente la caja.
Dentro había fotografías.
Muchas.
Mi corazón comenzó a latir más rápido.
Había fotos mías en el instituto.
En el parque.
En la cafetería.
Con Chloe.
Con Lucas.
Y algunas con Blake.
—¿Por qué tienes esto?
Ethan me miró.
—Porque llevo mucho tiempo observándote.
Blake se levantó de golpe.
—Estás enfermo.
—Puede ser.
—¿Desde cuándo?
Ethan sonrió.
—Desde aquella noche.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué pasó aquella noche?
Ethan sacó una fotografía diferente.
En ella aparecía yo.
Estaba sola, sentada en las escaleras traseras de la casa donde se celebraba la fiesta.
—Te encontré llorando.
Fruncí el ceño.
—No recuerdo eso.
—Habías discutido con Lucas.
Miré a Blake.
Él parecía sorprendido.
—¿Por qué discutimos?
Ethan respondió:
—Porque descubriste que Lucas había besado a otra chica.
Sentí que el aire desaparecía de mis pulmones.
—Eso no pasó.
—Sí pasó.
—No lo recuerdo.
—Porque después te desmayaste.
Blake lo miró fijamente.
—¿Qué estás diciendo?
Ethan sacó otra fotografía.
En ella aparecía yo acostada en un sofá.
—Te encontré así.
Mi estómago se revolvió.
—¿Qué hiciste?
—Nada.
—¿Entonces?
—Llamé a Blake.
Blake se quedó inmóvil.
—¿A mí?
Ethan asintió.
—Sí.
—¿Por qué no lo recuerdo?
Ethan sacó otra foto.
Esta vez aparecía Blake entrando por una puerta.
—Porque estabas demasiado mareada.
Blake tomó la fotografía.
—Yo no recuerdo esto.
—No recuerdas muchas cosas de esa noche.
Me quedé mirando las fotografías.
—¿Qué pasó después?
Ethan bajó la voz.
—Lucas quería terminar contigo esa noche.
Sentí un nudo en la garganta.
—¿Qué?
—Pero cambió de opinión.
Blake negó.
—Eso no tiene sentido.
Ethan lo miró.
—Porque nunca te contó la razón.
—¿Qué razón?
Ethan volvió a mirarme.
—Porque me pidió que te dijera que había sido él quien te encontró.
Me quedé helada.
—¿Qué?
—Lucas no quería que supieras que había sido Blake.
Blake frunció el ceño.
—¿Por qué?
Ethan sonrió.
—Porque esa noche Blake se quedó contigo hasta que despertaste.
Miré a Blake.
Él parecía tan confundido como yo.
—¿Te quedaste conmigo?
—No lo recuerdo.
Ethan respondió:
—Porque Lucas llegó después.
Silencio.
—¿Y qué tiene que ver todo esto contigo? —pregunté.
La expresión de Ethan cambió.
Por primera vez dejó de sonreír.
—Porque esa noche decidí que no iba a dejar que Blake te tuviera.
Blake se acercó.
—¿Qué hiciste?
Ethan lo miró.
—Nada.
—No te creo.
Ethan sacó una última fotografía.
La colocó frente a nosotros.
Era una fotografía de Blake y yo.
Pero no de aquella noche.
Era reciente.
Muy reciente.
La noche del parque.
—¿Por qué sigues haciendo esto? —pregunté.
Ethan me miró directamente.
—Porque tú no lo quieres.
Sentí que el corazón se me detenía.
—¿Qué?
—Crees que estás enamorada de Blake porque estás confundida.
Blake dio un paso hacia él.
—No vuelvas a hablar por ella.
Ethan sonrió.
—Ya veremos cuánto dura.
Se levantó.
Antes de marcharse, se inclinó hacia mí.