Prohibido Enamorarme De Ti

Capitulo 10

—¿Qué pasa?

La voz de Blake me devolvió a la realidad.

Seguía mirando el mensaje.

"Mañana te enseñaré por qué Blake tampoco te ha contado todo."

Bloqueé el teléfono.

—Nada.

Blake frunció el ceño.

—Emily.

—Estoy bien.

—No estás bien.

Guardé el teléfono en mi bolsillo.

—Ethan volvió a escribir.

Blake suspiró.

—¿Qué dijo?

Dudé.

No quería repetir sus palabras.

Pero tampoco quería comenzar a ocultarle cosas.

Le enseñé el mensaje.

Blake lo leyó.

Su rostro se endureció.

—Está intentando que desconfíes de mí.

—¿Y si no está mintiendo?

Blake levantó la mirada.

—¿De verdad crees que te ocultaría algo así?

—No lo sé.

La respuesta salió antes de que pudiera detenerla.

Blake pareció dolido.

—Después de todo lo que te he contado...

—No estoy diciendo que te haya pasado algo.

—Pero estás dudando de mí.

Bajé la mirada.

—Tengo miedo.

Blake se acercó.

—Entonces pregúntame.

Lo miré.

—¿Hay algo que no me hayas contado sobre aquella noche?

Se quedó callado.

Mi corazón comenzó a acelerarse.

—Blake.

—Sí.

Sentí que el estómago se me cerraba.

—¿Qué?

Blake respiró profundamente.

—Hay algo que no recuerdo completamente.

—¿Qué quieres decir?

—Después de que llegué a la habitación donde estabas, recuerdo haberte encontrado dormida.

—Eso ya lo sé.

—Pero antes de eso...

Se detuvo.

—¿Qué?

—Recuerdo haber discutido con Ethan.

Me quedé inmóvil.

—¿Sobre qué?

—Sobre ti.

—¿Qué pasó?

Blake negó con la cabeza.

—No lo recuerdo.

Mi corazón cayó.

—¿Entonces cómo sabes que discutieron?

—Porque al día siguiente tenía un golpe en la mano.

Miré sus manos.

—¿Nunca me lo dijiste?

—No quería preocuparte.

—Blake...

—Pensé que no era importante.

Me alejé un poco.

—Todo esto es importante.

—Lo sé.

—¿Qué más no me has contado?

Blake guardó silencio.

—Nada.

Lo miré fijamente.

—¿Seguro?

—Sí.

Quería creerle.

De verdad.

Pero la duda ya estaba allí.

Y Ethan había conseguido exactamente lo que quería.

Esa noche no hablamos.

Me acosté en la cama y miré el techo durante horas.

Recordaba cada palabra de Blake.

No recuerdo.

Discutí con Ethan.

No quería preocuparte.

Entonces pensé en la fotografía.

En los mensajes.

En aquella noche.

Algo no encajaba.

A las once y media, mi teléfono vibró.

Ethan: ¿Ya te contó Blake lo que hizo?

No respondí.

Otro mensaje.

Ethan: Claro que no.

Después llegó una fotografía.

La amplié.

Era antigua.

Blake aparecía en el jardín de la casa de Lucas.

Ethan estaba frente a él.

Parecían estar discutiendo.

La fecha de la fotografía era la misma noche de la fiesta.

Sentí un escalofrío.

Entonces llegó otro mensaje.

Ethan: Pregúntale por qué discutimos.

Escribí:

Yo: ¿Qué quieres de mí?

La respuesta llegó inmediatamente.

Ethan: Que abras los ojos.

Al día siguiente llegué temprano al instituto.

Necesitaba respuestas.

Encontré a Blake junto a su casillero.

Cuando me vio, sonrió.

Pero al notar mi expresión, dejó de hacerlo.

—¿Qué pasó?

Le mostré la fotografía.

Blake se quedó completamente inmóvil.

—¿De dónde la sacaste?

—Ethan.

Blake cerró los ojos.

—No quería que vieras esto.

—¿Por qué?

—Porque sabía que te preocuparías.

—Ya estoy preocupada.

Blake tomó aire.

—Esa noche Ethan me dijo que estaba enamorado de ti.

Me quedé callada.

—¿Y qué le respondiste?

—Que no tenía derecho a meterse entre tú y Lucas.

—¿Y luego?

—Me dijo que algún día estarías conmigo.

—¿Eso fue todo?

Blake negó.

—No.

—¿Qué más?

—Me amenazó.

Sentí un escalofrío.

—¿Con qué?

—Dijo que si intentaba acercarme a ti, haría todo lo posible para destruir nuestra relación.

—¿Y nunca me lo dijiste?

—Porque pensé que era una amenaza vacía.

—¿Y ahora?

Blake miró la fotografía.

—Ahora sé que no lo era.

Antes de que pudiera responder, escuchamos una voz.

—Qué conmovedor.

Ethan estaba detrás de nosotros.

Blake se giró.

—Aléjate de ella.

Ethan sonrió.

—Ya se lo contaste.

—Sí.

—Qué bien.

Me miró.

—Ahora pregúntale lo importante.

Fruncí el ceño.

—¿Qué?

Ethan sacó su teléfono.

—Pregúntale qué pasó después de la discusión.

Blake se puso pálido.

—Ethan.

—Díselo.

—Cállate.

Ethan me miró.

—Él sabe lo que pasó.

Miré a Blake.

—¿Qué pasó?

Blake no respondió.

—Blake.

—No lo recuerdo.

Ethan soltó una carcajada.

—Eso es lo que te dice.

Sentí un nudo en la garganta.

—¿Entonces tú sí lo recuerdas?

Ethan se acercó.

—Perfectamente.

Blake se interpuso entre nosotros.

—No te acerques.

Ethan sonrió.

—Mañana te enseñaré la prueba.

—¿Qué prueba? —pregunté.

Ethan me miró directamente.

—La prueba de que Blake te mintió.

Se dio la vuelta y se marchó.

Me quedé mirando a Blake.

—¿Me mentiste?

—No.

—Entonces dime qué pasó.

Blake abrió la boca.

Pero no dijo nada.

Y ese silencio fue suficiente para que una pequeña parte de mí comenzara a romperse.

Esa tarde, Blake me acompañó hasta mi casa.

Ninguno habló durante el camino.

Cuando llegamos, se detuvo frente a la puerta.




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