Miré el mensaje una y otra vez.
"No confíes en Ethan."
Después apareció el segundo.
"Pero tampoco confíes completamente en Blake."
Sentí un escalofrío.
—¿Qué pasa? —preguntó Blake.
Le mostré el teléfono.
Su expresión cambió.
—¿Quién te escribió?
—No lo sé.
Lucas se acercó.
—¿Otro número desconocido?
Asentí.
—Esto empieza a ser demasiado extraño.
Blake tomó aire.
—Tenemos que irnos.
—¿Por qué?
—Porque no sabemos quién está detrás de esto.
Guardé el teléfono.
—No.
Blake me miró sorprendido.
—¿No?
—Estoy cansada de huir.
—Emily...
—Quiero respuestas.
Lucas asintió lentamente.
—Tiene razón.
Blake nos miró a ambos.
—Entonces busquemos respuestas.
Nos reunimos después de clases en casa de Lucas.
Pusimos sobre la mesa todas las fotografías, las notas y los mensajes.
Chloe también estaba allí.
—Esto parece una investigación policial —dijo mientras observaba todo.
—Más o menos —respondió Lucas.
Chloe tomó una fotografía.
—¿Esta es la primera?
Asentí.
—Sí.
—¿Y cuándo apareció?
—Hace una semana.
Chloe comparó las fechas.
—Esperen.
Todos la miramos.
—¿Qué?
Señaló una de las fotografías.
—Esta fue tomada dos días antes de que recibieras la primera nota.
Blake frunció el ceño.
—¿Y?
—Miren el fondo.
Nos acercamos.
La fotografía mostraba a Emily caminando por el instituto.
Detrás aparecía un cartel de una actividad escolar.
Chloe señaló la fecha.
—Ese día fue el festival de otoño.
Lucas asintió.
—Sí.
—¿Quiénes estuvieron allí?
Lucas comenzó a recordar.
—Todo el instituto.
—¿Y Ethan?
—Sí.
Chloe tomó otra fotografía.
—Entonces quizá no estaba siguiendo solamente a Emily.
La miré.
—¿Qué quieres decir?
—Miren las fotos.
Las extendió sobre la mesa.
—En casi todas aparece Blake.
Me quedé callada.
Era cierto.
Blake aparecía conmigo en el parque.
En la cafetería.
En el instituto.
Incluso había una fotografía de nosotros hablando frente a mi casa.
—No me está vigilando solo a mí —dije.
Blake entendió.
—Me está vigilando a mí también.
Lucas frunció el ceño.
—Entonces quizá esto nunca se trató solamente de Emily.
Esa noche, Blake me acompañó hasta mi casa.
Caminamos en silencio.
—¿Estás pensando en lo que dijo Chloe? —preguntó.
—Sí.
—Yo también.
—¿Crees que Ethan tiene algo contra ti?
Blake tardó en responder.
—No lo sé.
—Pero conoces a Ethan desde hace años.
—Sí.
—¿Alguna vez pasó algo entre ustedes?
Blake se detuvo.
—No que yo recuerde.
Lo miré.
—Otra vez dices eso.
—Porque es verdad.
—"No que yo recuerde" no me tranquiliza.
Blake suspiró.
—Lo siento.
Seguimos caminando.
Cuando llegamos a mi casa, se quedó frente a la puerta.
—Hay algo que quiero decirte.
—¿Qué?
—No quiero que dudes de mí.
Sentí un nudo en la garganta.
—No quiero hacerlo.
—Entonces confía en mí.
Lo miré.
—Lo intento.
Blake sonrió.
—Eso me basta.
Se inclinó y me dio un beso suave en la frente.
—Buenas noches.
—Buenas noches.
Lo observé alejarse.
Y por primera vez desde que había comenzado todo, sentí que podía respirar.
A la mañana siguiente, algo cambió.
Cuando llegué al instituto, todos estaban hablando.
—¿Qué ocurre? —pregunté a Chloe.
Me mostró su teléfono.
Había una publicación anónima en las redes del instituto.
Una fotografía.
Blake y yo.
La misma fotografía del parque.
Pero esta vez había una frase escrita encima:
"¿Cuánto tiempo tardará Emily en descubrir que su nuevo novio le está mintiendo?"
Sentí que el estómago se me revolvía.
—Esto es una locura.
—Lo sé.
—¿Quién publicó esto?
—La cuenta es anónima.
Miré hacia el pasillo.
Blake estaba allí.
Varias personas lo observaban.
Él levantó la mirada y me vio.
Caminó hacia mí.
—¿Lo viste?
Asentí.
—Sí.
—No es verdad.
—Lo sé.
Pero antes de que pudiera decir algo más, Lucas apareció.
—Tenemos un problema.
—¿Qué pasó? —preguntó Blake.
Lucas levantó su teléfono.
—La publicación no salió de una cuenta cualquiera.
Nos mostró la pantalla.
—La cuenta se creó hace dos años.
Me quedé inmóvil.
—¿Dos años?
Lucas asintió.
—El mismo mes de la fiesta.
Blake frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
Lucas miró a Emily.
—Que alguien comenzó a planear esto hace mucho tiempo.
Durante el almuerzo, recibí otro mensaje.
Esta vez decía:
"Busca la caja azul."
Fruncí el ceño.
Yo: ¿Qué caja?
La respuesta llegó inmediatamente.
"La que guardaste después de la fiesta."
Me quedé inmóvil.
La caja.
Recordaba una caja azul.
La había guardado en mi habitación después de aquella noche.
Pero nunca había vuelto a abrirla.
—Blake —susurré.
Él me miró.
—¿Qué?
Le mostré el mensaje.
—Tengo una caja azul.
—¿Dónde?
—En mi casa.
Lucas se acercó.
—¿Qué hay dentro?
—No lo sé.
—Entonces averigüémoslo.
Esa tarde abrí la caja.
Había fotografías antiguas.
Una pulsera.
Un papel doblado.
Y una pequeña memoria USB.
—¿Qué es eso? —preguntó Blake.
—No lo sé.
Lucas tomó la memoria.
—Podría tener algo.
La conectamos al ordenador.
Solo había un archivo.