—Es mi hermana.
Las palabras salieron de mi boca casi sin voz.
Blake seguía mirando la fotografía.
—¿Cómo se llama?
—Olivia.
—¿Y conoces a Ethan?
Negué lentamente.
—No que yo sepa.
Volví a mirar la fotografía.
Olivia aparecía sonriendo junto a Ethan.
Parecían conocerse desde hacía tiempo.
Demasiado tiempo.
—Tengo que hablar con ella.
Tomé mi teléfono y marqué su número.
No respondió.
Volví a llamar.
Nada.
—¿No contesta? —preguntó Blake.
—No.
Le envié un mensaje.
Yo: Necesito hablar contigo. Es importante.
La respuesta llegó unos segundos después.
Olivia: No puedo hablar ahora.
Fruncí el ceño.
Yo: ¿Conoces a Ethan?
Pasaron varios segundos.
Después apareció:
Olivia: ¿De dónde sacaste ese nombre?
Miré a Blake.
—Lo conoce.
Esperé unos minutos antes de escribir otra vez.
Yo: Encontré una fotografía de ustedes juntos.
La respuesta tardó.
Olivia: Emily, escucha. No hagas preguntas. Aléjate de él.
Sentí un escalofrío.
Yo: ¿Por qué?
No respondió.
Volví a escribir.
Yo: ¿Qué pasó hace dos años?
Esta vez apareció una respuesta.
Olivia: Ethan no es quien crees.
Después desapareció.
El teléfono de Olivia quedó apagado.
—Esto no puede ser una coincidencia —dijo Blake.
—No.
—Tenemos que encontrarla.
Asentí.
—Sí.
Al día siguiente fui a buscarla.
Olivia estudiaba en una universidad cercana y normalmente volvía a casa los fines de semana.
Pero ese día no estaba allí.
Su compañera de piso me dijo que había salido temprano.
—¿Sabes dónde fue?
—No.
—¿Ocurrió algo?
Negué.
—Solo necesito hablar con ella.
Cuando salí del edificio, recibí un mensaje.
Número desconocido.
"Tu hermana te está ocultando la verdad porque quiere protegerte."
Miré alrededor.
Nadie.
Otro mensaje apareció.
"Pero ya es demasiado tarde."
—¿Quién eres? —escribí.
Esta vez recibí una respuesta.
"Alguien que conoce a Olivia mejor de lo que tú crees."
Blake me llamó inmediatamente.
—¿Dónde estás?
—En la universidad de Olivia.
—Voy para allá.
—Blake, no...
—Emily, por favor. No vayas sola.
Suspiré.
—Está bien.
Cuando Blake llegó, le enseñé los mensajes.
Los leyó en silencio.
—Esto no me gusta.
—A mí tampoco.
—¿Encontraste algo?
—Su compañera dijo que salió temprano.
Blake miró alrededor.
—¿Y si Ethan la encontró?
Mi corazón se aceleró.
—No.
—Emily...
—No.
Quería creer que no.
Pero ya no podía confiar en nada.
Regresamos a mi casa por la tarde.
Al entrar en mi habitación, encontré un sobre sobre la cama.
No estaba allí cuando salimos.
Lo recogí lentamente.
En el frente solo estaba escrito mi nombre.
Emily.
Lo abrí.
Dentro había una fotografía.
Era Olivia.
Más joven.
Tenía unos dieciséis años.
A su lado estaba Ethan.
Pero esta vez había algo diferente.
En el reverso de la fotografía había una fecha.
12 de octubre.
Dos días antes de la fiesta.
Me quedé inmóvil.
—Blake...
Él tomó la fotografía.
—Esto es antes de la fiesta.
—Sí.
Debajo de la fecha había una frase escrita a mano:
"Ella fue la razón por la que todo comenzó."
Sentí un escalofrío.
—¿Qué significa?
Blake negó.
—No lo sé.
Entonces escuchamos un ruido abajo.
Una puerta cerrándose.
Blake me miró.
—¿Hay alguien en casa?
Negué.
—Mis padres no están.
Bajamos lentamente las escaleras.
La puerta principal estaba abierta.
—¿Olivia? —grité.
No hubo respuesta.
Entonces vimos algo sobre la mesa.
Un teléfono.
Me acerqué.
Era el teléfono de Olivia.
—Dios mío.
Lo tomé.
La pantalla estaba encendida.
Había un mensaje sin leer.
"Si quieres volver a verla, ven al lugar donde todo comenzó."
Debajo aparecía una dirección.
La reconocí inmediatamente.
La casa donde se había celebrado la fiesta de Lucas.
Blake me miró.
—No vas a ir.
—Tengo que hacerlo.
—Puede ser una trampa.
—Lo sé.
—Entonces no vas sola.
Lo miré.
—¿Vendrás conmigo?
Blake tomó mi mano.
—Siempre.
Una hora después llegamos a la casa.
Estaba abandonada.
Las luces estaban apagadas.
La puerta principal estaba abierta.
Entramos.
El lugar parecía exactamente igual que aquella noche.
Pero ahora podía sentir algo diferente.
Como si los recuerdos estuvieran escondidos en cada habitación.
—Emily.
Blake señaló el suelo.
Había una fotografía.
La recogí.
Era de Olivia.
Pero en esta aparecía junto a otra persona.
Sentí que se me helaba la sangre.
—¿Quién es? —preguntó Blake.
No respondí.
Porque reconocía a ese hombre.
Era el padre de Ethan.
Y detrás de ellos estaba Lucas.
Mucho más joven.
—¿Qué significa esto? —susurró Blake.
No tuve tiempo de responder.
Las luces se encendieron.
—Significa que todos ustedes han estado buscando respuestas en el lugar equivocado.
Nos giramos.
Ethan estaba al final del pasillo.
Pero no estaba solo.
A su lado estaba Olivia.
—¡Olivia!
Intenté acercarme.