—Nuestro padre desapareció por culpa de ellos.
Las palabras de Olivia quedaron suspendidas en el aire.
No podía moverme.
—¿Qué quieres decir con que desapareció?
Olivia bajó la mirada.
—Que no se fue por voluntad propia.
Sentí un nudo en la garganta.
—¿Entonces qué pasó?
Ethan permanecía detrás de ella, en silencio.
Blake se acercó a mí.
—Emily, si esto es demasiado...
—No.
Negué con la cabeza.
—Quiero saberlo.
Olivia respiró profundamente.
—Hace dos años papá descubrió algo.
—¿Qué?
—Una serie de documentos relacionados con una empresa para la que trabajaba el padre de Ethan.
Ethan intervino.
—Mi padre no era el único involucrado.
Olivia asintió.
—Había más personas.
—¿Nuestro padre también? —pregunté.
—Sí.
Sentí que el corazón me daba un vuelco.
—No entiendo.
Olivia sacó una carpeta de su bolso.
—Papá descubrió que estaban ocultando información financiera y documentos falsificados. Quiso denunciarlo.
—¿Y por eso desapareció?
—Antes de poder hacerlo, alguien lo amenazó.
Miré a Ethan.
—¿Tu padre?
—Sí.
Su voz sonó diferente.
Ya no había arrogancia.
Solo cansancio.
—Mi padre también amenazó a mi familia —continuó Ethan—. Cuando descubrí lo que había hecho, intenté encontrar pruebas.
—¿Y qué tiene que ver conmigo?
Olivia respondió:
—Porque tu padre dejó una copia de esos documentos en nuestra casa.
Me quedé helada.
—¿Dónde?
—En una caja azul.
Miré a Blake.
La misma caja.
La que había aparecido en mi habitación.
—Pero yo encontré fotografías y una memoria USB.
Olivia negó.
—Eso no era todo.
—¿Qué falta?
—El documento original.
Ethan sacó un sobre de su bolsillo.
—Lo tengo.
Blake lo miró con desconfianza.
—¿Y por qué deberíamos creerte?
Ethan lo ignoró.
Me entregó el sobre.
Lo abrí.
Dentro había varias hojas antiguas y una fotografía.
Era nuestro padre.
A su lado estaba el padre de Ethan.
Y detrás de ellos aparecía Lucas.
Sentí que el corazón se me detenía.
—¿Lucas?
Olivia asintió.
—Él estuvo presente aquella noche.
—¿Qué noche?
—La noche en que nuestro padre desapareció.
Retrocedí.
—Lucas tenía apenas dieciséis años.
—Lo sé.
—¿Qué hacía allí?
Nadie respondió.
Hasta que Ethan habló.
—Lo enviaron para entregar un mensaje.
—¿A quién?
—A tu padre.
Sentí un escalofrío.
—¿Lucas sabía todo esto?
Olivia negó.
—No todo.
—Entonces ¿qué sabía?
—Que nuestros padres estaban discutiendo.
Blake se quedó pensativo.
—Eso explica por qué Lucas estaba tan nervioso cuando hablábamos de aquella noche.
Lo miré.
—¿Pero qué tiene que ver la fiesta?
Ethan respondió:
—La fiesta fue una oportunidad.
—¿Para qué?
—Para buscar la caja.
Me quedé inmóvil.
—¿La caja azul?
—Sí.
—¿Tú la estabas buscando?
—Sí.
—¿Y por eso me vigilabas?
Ethan bajó la mirada.
—Al principio.
Sentí rabia.
—¿Al principio?
—Después todo cambió.
—¿Cómo?
Ethan me miró.
—Me obsesioné contigo.
Blake se tensó.
—No vuelvas a decirlo como si fuera algo romántico.
Ethan no respondió.
—Sé que estuvo mal —dijo finalmente—. Pero necesitaba saber qué sabía tu familia. Y cuanto más tiempo pasaba contigo cerca, más difícil era separar una cosa de la otra.
—¿Entonces las fotografías?
—Algunas eran para investigar.
—¿Y las demás?
Ethan guardó silencio.
—Eso pensé.
De pronto, escuchamos un ruido afuera.
Todos nos quedamos quietos.
Blake se acercó a la ventana.
—Hay alguien.
Olivia palideció.
—¿Quién?
Blake miró hacia el estacionamiento.
—No lo sé.
Ethan tomó la carpeta.
—Tenemos que irnos.
—¿Por qué?
—Porque si alguien encontró este lugar, también puede estar buscando los documentos.
Salimos por la puerta trasera.
Corrimos hasta los coches.
Pero antes de llegar, escuchamos un motor.
Un vehículo negro salió de la calle a toda velocidad.
Ethan lo observó.
—Nos encontraron.
—¿Quiénes? —pregunté.
No respondió.
Olivia tomó mi mano.
—Emily, tienes que escucharme.
—¿Qué?
—Hay algo más que nunca te conté.
—¿Qué cosa?
Olivia respiró profundamente.
—La noche que papá desapareció, yo estaba allí.
Sentí que el mundo se detenía.
—¿Qué?
—Tenía dieciséis años.
—¿Y por qué nunca me dijiste?
—Porque papá me pidió que te protegiera.
—¿De quién?
Olivia miró hacia el coche negro.
—De cualquiera que quisiera encontrar los documentos.
Blake miró a Ethan.
—¿Dónde están?
Ethan negó.
—No lo sé.
—Mientes.
—No.
Olivia intervino.
—Ethan no los tiene.
La miré.
—Entonces ¿quién?
Olivia sacó su teléfono.
Abrió una fotografía.
Era una imagen de nuestra casa.
Tomada desde la calle.
—La persona que tiene los documentos...
Hizo una pausa.
—lleva dos años viviendo mucho más cerca de nosotros de lo que imaginamos.
Sentí un escalofrío.
—¿Quién?
Olivia me miró directamente.
—Lucas.
Blake se quedó inmóvil.
—Eso no puede ser.
Olivia negó lentamente.
—No digo que Lucas los tenga.
—Entonces ¿qué estás diciendo?
—Que Lucas sabe dónde están.
Y en ese momento mi teléfono vibró.
Un mensaje.
Lucas: Emily, no escuches a Olivia. Ven a verme sola. Necesito contarte lo que realmente pasó con nuestro padre.