—Lucas sabe mucho más de lo que te ha contado.
Las palabras de mi padre hicieron que todo dentro de mí se paralizara.
Miré a Lucas.
Él parecía incapaz de sostenerme la mirada.
—Dime que no es verdad —susurré.
Lucas cerró los ojos.
—Emily...
—¡Dímelo!
Lucas respiró profundamente.
—No puedo.
Sentí que se me llenaban los ojos de lágrimas.
—Entonces es verdad.
Blake se colocó a mi lado.
—¿Qué sabes?
Lucas miró a mi padre.
—Más de lo que debería.
—Empieza a hablar —dijo Ethan.
Lucas negó.
—No aquí.
—¿Por qué?
—Porque nos están observando.
Mi padre miró hacia las ventanas.
—Tiene razón.
—¿Quién nos observa? —pregunté.
Lucas me miró finalmente.
—La persona que lleva años intentando encontrar a tu padre.
—¿Quién?
—No lo sé.
—¡Basta de mentiras!
Mi voz se quebró.
—Todos dicen que quieren protegerme, pero nadie me cuenta nada.
Mi padre se acercó.
—Emily, lo hice por ti.
—¿Desaparecer durante años fue protegerme?
Bajó la mirada.
—Sí.
—¿Y dejarme creer que estabas muerto?
—Fue la única manera.
—¡No fue la única manera!
Las lágrimas comenzaron a caer.
—Era mi padre. Tenía derecho a saber la verdad.
Él me abrazó.
—Lo siento.
Me quedé entre sus brazos durante unos segundos.
Después me aparté.
—Quiero saberlo todo.
Mi padre miró a Lucas.
—Entonces cuéntaselo.
Lucas tragó saliva.
—Tenía seis años cuando conocí a tu padre.
Fruncí el ceño.
—¿Seis?
—Sí. Nuestros padres eran amigos.
—Pero tú dijiste que apenas lo conocías.
—Mentí.
Blake lo miró con incredulidad.
—¿Por qué?
Lucas bajó la mirada.
—Porque mi padre trabajaba para la misma organización.
Ethan se quedó inmóvil.
—¿Tu padre también?
Lucas asintió.
—Sí.
—¿Y qué hacía?
—Ayudaba a encontrar familias que estaban intentando escapar del programa.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué programa?
Mi padre respondió:
—El Proyecto Bennett.
Blake apretó la mandíbula.
—¿Por qué se llamaba así?
Mi padre miró a su hijo.
—Porque la familia Bennett fue la primera en descubrirlo.
Blake palideció.
—¿Mi familia?
—Sí.
—¿Y mi madre?
—Intentó detenerlo.
Blake parecía confundido.
—Entonces ¿por qué mi padre estaba involucrado?
Mi padre suspiró.
—Porque no todos los miembros de tu familia estaban de acuerdo con ella.
El silencio volvió a apoderarse de la habitación.
Entonces Lucas habló.
—La noche de la fiesta, mi padre me llamó.
—¿Para qué?
—Me dijo que tenía que encontrar una caja.
—La caja azul.
Lucas asintió.
—Sí.
—¿Y la encontraste?
—No.
—¿Entonces qué hiciste?
Lucas me miró.
—Te encontré a ti.
Mi corazón se aceleró.
—¿A mí?
—Sí.
—¿Y qué pasó?
—Ethan ya estaba contigo.
Ethan bajó la mirada.
—Yo solo quería ayudarla.
Lucas continuó:
—Te habías desmayado. Ethan quería llevarte a un lugar seguro.
—¿Y tú?
—Pensé que estaba intentando hacerte daño.
Ethan lo miró.
—Porque no confiabas en mí.
—No.
Lucas negó.
—Porque mi padre me había dicho que no confiara en nadie.
Miré a Ethan.
—¿Entonces tú no me estabas siguiendo para hacerme daño?
Ethan negó.
—Al principio quería encontrar la caja.
Hizo una pausa.
—Después me preocupé por ti.
Blake lo miró con dureza.
—Eso no justifica lo que hiciste.
Ethan bajó la mirada.
—Lo sé.
Mi padre intervino.
—Hay algo que ninguno de ustedes sabe.
Todos lo miramos.
—La caja nunca estuvo en la casa de la fiesta.
—¿Entonces dónde?
Mi padre miró a Lucas.
—Lucas la encontró.
Lucas negó rápidamente.
—No.
—Sí.
—Yo no...
Mi padre se acercó.
—Tu padre te pidió que la encontraras porque confiaba en ti.
Lucas parecía a punto de romperse.
—Yo tenía miedo.
—¿De qué?
Lucas respiró profundamente.
—De mi padre.
El silencio fue absoluto.
—Él me obligó a entregarle la caja.
—¿Se la entregaste? —pregunté.
Lucas asintió.
—Sí.
—¿Qué había dentro?
—Los nombres de todas las familias involucradas.
Blake dio un paso adelante.
—¿Y qué hizo con ellos?
Lucas levantó la mirada.
—Las encontró.
Sentí un escalofrío.
—¿A todas?
—A casi todas.
Mi padre apretó los puños.
—Por eso tuve que desaparecer.
—¿Y qué pasó con las demás familias?
Lucas no respondió.
Ethan lo hizo.
—Algunas desaparecieron.
Miré a mi padre.
—¿Y ahora?
—Ahora quieren terminar lo que empezaron.
—¿Qué significa eso?
Mi padre me miró.
—Que tú eres la última pieza que necesitan.
Sentí que el miedo volvía.
—¿Por qué yo?
Mi padre sacó una pequeña llave de su bolsillo.
—Porque tú tienes algo que ellos necesitan.
—¿Qué?
—La contraseña.
—¿De qué?
Mi padre miró a Blake.
—De todos los documentos originales.
Blake entendió.
—El archivo.
Mi padre asintió.
—Tu padre me dejó una copia de seguridad. Pero está protegida con una contraseña que solo tú puedes conocer.
Fruncí el ceño.
—Yo no sé ninguna contraseña.
Mi padre sonrió tristemente.
—Sí la sabes.
—¿Cuál?
—Es algo que te dije cuando eras pequeña.
Intenté recordar.
Una frase.
Una canción.
Un recuerdo.
Entonces lo comprendí.
—La frase que siempre me decías antes de dormir.
Mi padre asintió.
—Exactamente.
Antes de que pudiera decir algo más, se escuchó un ruido afuera.