Prohibido Enamorarme De Ti

Capitulo 22

—Los criaron para formar parte de él.

Las palabras de Mason resonaron por todo el almacén.

Nadie se movió.

—¿Qué significa eso? —preguntó Blake.

Mason sonrió.

—Significa exactamente lo que dije.

—No somos parte de ningún proyecto —respondí.

—Eso es lo que tus padres querían que creyeras.

Mi padre dio un paso adelante.

—No les digas más mentiras.

Mason soltó una risa.

—¿Mentiras?

Señaló la pantalla.

—Tú empezaste todo esto.

Mi padre apretó la mandíbula.

—Para protegerlos.

—No.

Mason negó.

—Para controlarlos.

Blake miró a su madre.

—¿Es verdad?

Ella bajó la mirada.

—Al principio no sabíamos lo que terminaría ocurriendo.

—¿Al principio?

Blake parecía dolido.

—Entonces sí sabías que estábamos involucrados.

Su madre asintió.

—Sí.

Blake se apartó.

—No puedo creerlo.

Mason continuó:

—Cada uno de ustedes fue seleccionado por una razón.

Señaló a Ethan.

—Ethan heredó información de su familia.

Después a Lucas.

—Lucas fue entrenado desde pequeño para memorizar datos y reconocer patrones.

Lucas palideció.

—Yo pensé que eran simples ejercicios.

—No lo eran.

Mason miró a Chloe.

—Chloe fue elegida por su capacidad para acceder a información sin levantar sospechas.

Chloe abrió los ojos.

—¿Qué?

—Y Olivia...

Mason hizo una pausa.

—Olivia fue elegida porque sabía proteger secretos.

Mi hermana negó con la cabeza.

—No.

—Sí.

Finalmente Mason me miró.

Sentí un escalofrío.

—Y tú, Emily...

—¿Qué hay de mí?

Mason sonrió.

—Tú eras la pieza más importante.

Mi padre se puso delante de mí.

—No te acerques a ella.

Mason lo ignoró.

—Tu padre creyó que podía sacarte del proyecto.

—¿Por qué yo?

Mason señaló la pantalla.

Apareció una fotografía mía de niña.

—Porque tienes una memoria excepcional.

Fruncí el ceño.

—¿Qué?

—Recuerdas detalles que otras personas olvidan.

Mi padre negó.

—Eso no significa nada.

—Significa que Emily puede recordar información incluso después de años.

Blake me miró.

—Por eso la contraseña...

Mason asintió.

—Exactamente.

Sentí un escalofrío.

—Entonces la contraseña no era una simple frase.

—No.

Mason sonrió.

—Era una prueba.

Mi padre se acercó a mí.

—Emily, tienes que irte.

—No.

—Ahora.

—Quiero saber la verdad.

—Ya sabes demasiado.

—¡Precisamente por eso!

Lo miré.

—Todos decidieron por mí durante años.

Mi voz se quebró.

—Ya no.

Blake tomó mi mano.

—No estás sola.

Mason observó nuestras manos.

Su sonrisa desapareció.

—Eso es precisamente lo que queríamos evitar.

Blake frunció el ceño.

—¿Qué?

Mason señaló nuestras manos.

—Que ustedes dos se acercaran demasiado.

Sentí un escalofrío.

—¿Por qué?

Mason respondió:

—Porque sus familias nunca debieron mezclarse.

Blake me miró.

—¿Qué significa eso?

Mason guardó silencio.

Entonces mi padre habló.

—Significa que sus familias tienen una historia que ninguno de ustedes conoce.

—¿Qué historia? —pregunté.

Mi padre respiró profundamente.

—Antes de que ustedes nacieran, hubo un acuerdo.

—¿Entre quiénes?

—Entre nuestras familias.

—¿Sobre qué?

Mi padre miró a Blake.

—Sobre ustedes.

El silencio fue absoluto.

—¿Qué hicieron? —preguntó Blake.

Mi padre bajó la mirada.

—Decidieron con quién debía relacionarse cada uno.

Sentí que el estómago se me revolvía.

—¿Qué?

—Querían controlar las alianzas entre las familias.

Blake negó.

—Eso es enfermizo.

—Lo sé.

—Entonces mi relación con Emily...

Mi padre no respondió.

Mason sí.

—No estaba planeada.

Sentí alivio por un segundo.

Hasta que continuó:

—Pero tampoco fue completamente accidental.

Lo miré.

—¿Qué quieres decir?

—Hace años modificaron sus registros escolares.

Blake frunció el ceño.

—¿Qué?

—Querían que ciertas personas terminaran en los mismos lugares.

Mi corazón comenzó a latir más rápido.

—¿El instituto?

—Sí.

—¿Lucas?

—También.

—¿Ethan?

—Sí.

—¿Chloe?

—Todos.

Sentí que el mundo se inclinaba.

—Entonces...

Miré a Blake.

—¿Nos hicieron conocernos?

Mason asintió.

—Exactamente.

Blake apretó mi mano.

—Pero no pueden controlar lo que sentimos.

Mason sonrió.

—Eso es lo que veremos.

De repente, las puertas del almacén se abrieron.

Entraron varias personas.

Mi padre tomó mi brazo.

—¡Ahora!

Todos corrimos.

Blake no soltó mi mano.

Escuchamos gritos detrás de nosotros.

—¡Por aquí! —gritó Ethan.

Llegamos a una puerta lateral.

Lucas consiguió abrirla.

Salimos al exterior.

Corrimos hasta los coches.

Una vez dentro, Blake arrancó.

Nadie habló durante varios minutos.

Yo seguía mirando por la ventana.

—Emily.

Blake me llamó suavemente.

—¿Sí?

—No importa cómo nos conocimos.

Lo miré.

—¿Qué?

—Si nuestros padres manipularon nuestros caminos, eso no significa que puedan decidir lo que sentimos.

Sentí lágrimas en los ojos.

—¿Y si lo que siento por ti también fue provocado?

Blake detuvo el coche.

Se giró hacia mí.

—Entonces mírame y dime que no sientes nada.

Lo miré.

No pude hacerlo.

Blake sonrió.

—Eso pensé.

Me acerqué lentamente.

—Te odio.

—¿Por qué?

—Porque haces que sea imposible no enamorarme de ti.

Su sonrisa desapareció.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.