—¿Quién es Sarah Bennett?
La pregunta de Blake quedó suspendida dentro del coche.
Miré nuevamente el mensaje.
«Ella es la única persona que puede demostrar que tu padre te mintió.»
—No lo sé —respondí.
—Pero alguien quiere que la encontremos.
Ethan se inclinó desde el asiento trasero.
—Sarah Bennett era el nombre que aparecía en algunos de los documentos de mi padre.
Lo miré.
—¿Qué documentos?
—Los del Proyecto Bennett.
Lucas frunció el ceño.
—Pensaba que Bennett era el nombre de la familia.
—Lo es —respondió Ethan—. Pero Sarah era quien dirigía la segunda fase.
Blake se giró.
—¿Y dónde está ahora?
Ethan negó.
—Desapareció hace años.
—¿Como nuestros padres?
—Sí.
Sentí un escalofrío.
—Entonces quizá no esté desaparecida.
Mi padre, que iba en el asiento delantero, permanecía en silencio.
—Papá —dije.
Él no respondió.
—¿Conoces a Sarah?
Finalmente se giró hacia mí.
—Sí.
—¿Está viva?
Mi padre dudó.
—Sí.
Blake abrió los ojos.
—¿Dónde?
—No lo sé.
—Todos dicen lo mismo —murmuré.
Mi padre suspiró.
—Porque nadie sabe dónde está.
—¿Pero tú sabes quién es?
—Mejor que nadie.
—Entonces cuéntame la verdad.
Mi padre permaneció callado unos segundos.
—Sarah fue mi socia.
Blake lo miró.
—¿Y qué ocurrió?
—Nos enamoramos.
El silencio fue absoluto.
Sentí que el corazón se me detenía.
—¿Qué?
Mi padre bajó la mirada.
—Antes de conocer a tu madre, Sarah y yo estuvimos juntos.
Mi madre.
La mujer que había estado a punto de destruir nuestra familia.
Sarah.
La mujer que aparecía en los archivos.
Todo empezaba a encajar.
—¿Y qué pasó entre ustedes?
—Ella descubrió que el proyecto podía utilizarse para algo mucho más peligroso de lo que habíamos imaginado.
—¿Qué cosa?
—Manipular las relaciones entre las familias.
Blake me miró.
—Por eso nuestros padres decidieron separarnos.
Mi padre asintió.
—Sarah intentó detenerlos.
—¿Y tú?
—Yo tuve miedo.
Me quedé mirándolo.
—¿La traicionaste?
—Sí.
La respuesta fue tan directa que me dolió.
—¿Por qué?
—Porque estaba esperando a que nacieras.
Sentí un nudo en la garganta.
—¿Qué tiene que ver mi nacimiento?
Mi padre respiró profundamente.
—Sarah estaba embarazada.
Todos nos quedamos inmóviles.
—¿De ti? —preguntó Blake.
Mi padre asintió.
—Sí.
Ethan se quedó sin palabras.
Lucas abrió los ojos.
—Entonces...
Mi padre me miró.
—Sarah es tu madre biológica.
Sentí que el mundo se detenía.
—No.
—Emily...
—No.
Negué con la cabeza.
—Mi madre es mi madre.
—La mujer que te crió siempre será tu madre —dijo él—. Pero Sarah te dio la vida.
Las lágrimas comenzaron a caer.
—¿Ella sabe quién soy?
—Sí.
—¿Me ha estado buscando?
—Durante años.
—Entonces ¿por qué nunca apareció?
Mi padre bajó la mirada.
—Porque yo se lo pedí.
Lo miré con incredulidad.
—¿Tú hiciste eso?
—Quería mantenerte a salvo.
—¡Otra vez esa excusa!
Salí del coche.
Blake bajó detrás de mí.
—Emily.
—Necesito respirar.
Caminé unos metros.
Blake se acercó.
—¿Estás bien?
—No.
Me limpié las lágrimas.
—Toda mi vida pensé que conocía a mis padres.
—Lo sé.
—Y ahora descubro que mi vida fue construida sobre mentiras.
Blake tomó mi mano.
—Pero hay algo que sí es real.
Lo miré.
—¿Qué?
—Lo que sentimos.
Bajé la mirada.
—¿Y si también manipularon eso?
—Entonces tendremos que demostrar que no.
Me acerqué a él.
—¿Cómo?
—Eligiéndonos.
Sonreí débilmente.
—Eso suena demasiado fácil.
—Nunca dije que fuera fácil.
Esa noche volvimos a la cabaña.
Olivia estaba revisando los documentos.
—Encontré algo.
Nos acercamos.
Había un archivo con el nombre de Sarah.
—Miren la fecha.
30 de agosto de 2010.
—¿Qué pasó ese día? —preguntó Chloe.
Mi padre se quedó inmóvil.
—Emily nació ese día.
Todos me miraron.
—¿Qué dice el archivo?
Olivia abrió el documento.
Había una fotografía.
Era Sarah.
Sostenía a un bebé en brazos.
Yo.
Sentí que las piernas me temblaban.
Debajo de la fotografía aparecía una frase:
"La niña debe permanecer separada de su madre hasta que cumpla dieciséis años."
—¿Dieciséis? —pregunté.
Olivia siguió leyendo.
—"A partir de esa edad, podrá decidir si quiere conocer su verdadera identidad."
Miré a mi padre.
—¿Por qué dieciséis?
Él no respondió.
Blake señaló el documento.
—Porque a los dieciséis años comenzó todo.
La fiesta.
Las fotografías.
Ethan.
Las amenazas.
La caja azul.
Todo.
Sentí un escalofrío.
—Entonces alguien estaba esperando a que cumpliera dieciséis.
Mi padre asintió.
—Sí.
—¿Quién?
Antes de que pudiera responder, la computadora emitió un sonido.
Un nuevo archivo apareció.
SARAH BENNETT — MENSAJE PERSONAL
Lo abrimos.
La pantalla mostró a una mujer.
Sarah.
Sus ojos se llenaron de lágrimas al verme.
—Emily.
Me quedé paralizada.
—Si estás viendo esto, significa que finalmente descubriste quién soy.
Miré a mi padre.
Después a la pantalla.
Sarah continuó:
—Tu padre intentó protegerte. Tu madre también. Pero ambos cometieron un error.
Hizo una pausa.
—Porque mientras ellos intentaban esconderte...