Prohibido Enamorarme De Ti

Capitulo 24

—Tu madre no es tu madre biológica.

Nadie se movió.

Blake miraba a mi padre como si acabara de escuchar algo imposible.

—No.

Mi padre bajó la mirada.

—Lo siento.

—No —repitió Blake—. Eso no puede ser verdad.

—Lo es.

Blake retrocedió.

—Mi madre me tuvo.

—Te crió.

—¡No es lo mismo!

Su voz se quebró.

La madre de Blake permanecía en silencio.

—¿Tú lo sabías? —preguntó él.

Ella cerró los ojos.

—Sí.

Blake se quedó mirándola.

—¿Desde cuándo?

—Desde que naciste.

—¿Y nunca pensaste que tenía derecho a saberlo?

—Quería protegerte.

Blake soltó una risa amarga.

—Otra vez esa palabra.

Miró a mi padre.

—¿Quién es mi madre?

Mi padre tardó unos segundos en responder.

—Sarah.

Sentí que el corazón se me detenía.

Blake también.

—¿Sarah Bennett?

Mi padre asintió.

—Sí.

Blake me miró.

—Entonces...

No pudo terminar.

Yo tampoco sabía qué decir.

Sarah era mi madre biológica.

Y también la madre biológica de Blake.

Eso significaba que...

—No —susurré.

Blake me miró.

—¿Qué?

—Nosotros...

Mi padre negó rápidamente.

—No.

—Pero si Sarah es mi madre y también es la madre de Blake...

—No tienen la misma madre biológica.

Todos lo miramos.

—¿Qué?

Mi padre respiró profundamente.

—Sarah no es tu madre biológica, Emily.

Sentí que el mundo se detenía.

—¿Entonces qué me dijiste antes?

—Que ella te dio la vida.

—¿Qué significa eso?

—Sarah fue quien llevó adelante el embarazo.

Mi cabeza comenzó a dar vueltas.

—Entonces, ¿quién es mi madre biológica?

Mi padre miró a la madre de Blake.

Ella tenía lágrimas en los ojos.

—Yo.

El silencio fue absoluto.

Blake la miró.

—¿Mamá?

Ella asintió.

—Yo soy tu madre biológica.

Después me miró a mí.

—Y también soy la madre biológica de Emily.

Sentí que el aire desaparecía de mis pulmones.

—¿Qué?

La mujer se acercó.

—Antes de que nacieran, Sarah y yo participábamos en el proyecto. Ella podía llevar un embarazo, pero el material genético pertenecía a distintas familias.

Blake parecía completamente perdido.

—Entonces Emily...

—Es tu hermana.

No pude respirar.

Miré a Blake.

Mi mejor amigo.

El chico del que me estaba enamorando.

Mi corazón se rompió en un instante.

—No...

Blake negó con la cabeza.

—Esto no puede estar pasando.

Mi padre se acercó.

—Emily, escúchame.

—¡No!

Me alejé.

—No quiero escuchar nada más.

Blake me miró con lágrimas en los ojos.

—Emily...

—No.

Negué.

—No puedo.

Salí de la habitación.

Corrí hasta el jardín.

Las lágrimas no paraban.

Todo lo que había sentido por Blake se mezclaba con el miedo.

El beso.

Sus manos.

La forma en que me miraba.

Todo parecía incorrecto.

Escuché pasos detrás de mí.

—Emily.

Era Blake.

No me giré.

—Vete.

—No.

—Blake, por favor.

—No voy a dejarte sola.

Me giré.

—¡Somos hermanos!

—No lo sabemos.

—Tu madre acaba de decirlo.

—Pero mi madre también nos ocultó la verdad durante toda nuestra vida.

Me quedé callada.

Blake se acercó.

—Quiero pruebas.

—¿Y si son ciertas?

—Entonces...

Su voz se quebró.

—Entonces tendremos que aceptarlo.

Lloré.

—Yo no quiero perderte.

Blake se quedó inmóvil.

—Yo tampoco.

Al día siguiente fuimos a la clínica donde se habían guardado los archivos del Proyecto Bennett.

Mi padre había conseguido acceso a los registros originales.

Encontramos el archivo de Blake.

Después el mío.

Los dos tenían información genética.

Los comparamos.

No coincidían.

Blake soltó el aire que estaba conteniendo.

—Entonces no somos hermanos.

Mi padre negó.

—No.

—¿Pero cómo?

Olivia revisó los documentos.

—Aquí hay algo extraño.

Nos mostró una línea.

"Compatibilidad genética: 0%."

Sentí que volvía a respirar.

—Entonces la madre de Blake no es mi madre.

—Exactamente —dijo Olivia.

Mi padre cerró los ojos.

—Mason alteró los archivos.

Blake frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Para separarlos.

—¿Por qué querría hacerlo?

Mi padre miró a Blake.

—Porque sabía que algún día ustedes se encontrarían.

—¿Y qué?

Mi padre respiró profundamente.

—Porque el proyecto necesitaba que ciertas familias permanecieran separadas.

Blake tomó mi mano.

Esta vez ninguno de los dos la soltó.

—Entonces todo esto fue una mentira.

Mi padre asintió.

—Sí.

Sentí alivio.

Pero también rabia.

—¿Y Sarah?

—Sarah es tu madre biológica, Emily.

Me quedé quieta.

—Entonces...

—Pero Blake no es tu hermano.

Miré a Blake.

Él sonrió débilmente.

—Creo que podemos respirar otra vez.

Solté una pequeña risa entre lágrimas.

—Creo que sí.

Esa noche recibimos otro mensaje.

Esta vez no era anónimo.

Era de Sarah.

"Emily, necesito verte."

Después llegó otro.

"Y necesito hablar con Blake."

Blake miró mi teléfono.

—¿Vamos?

Asentí.

Pero antes de salir, apareció un último mensaje.

"No confíen en Mason."

Fruncí el ceño.

—¿Por qué?

La respuesta llegó inmediatamente.

"Porque él no creó el Proyecto Bennett."

Sentí un escalofrío.

—Entonces, ¿quién lo creó?

La pantalla mostró una última frase:

"Lo creó alguien que ustedes conocen."




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