Prohibido Enamorarme De Ti

Capitulo 26

—Mason sabía que tú eras la única persona capaz de destruir el Proyecto Bennett.

Las palabras de Sarah seguían repitiéndose en mi cabeza.

—¿Por qué yo? —pregunté.

Mason sonrió.

—Porque tu padre cometió un error.

Mi padre.

Otra vez él.

—¿Qué error?

—Creyó que podía utilizar el proyecto para protegerte sin convertirte en parte de él.

—¿Y qué tiene de especial Emily? —preguntó Blake.

Mason lo miró.

—Su memoria.

—Eso ya lo sabemos.

—No saben lo más importante.

Mason señaló a Sarah.

—Ella fue la primera persona que descubrió que Emily podía recordar información incluso antes de comprenderla.

Fruncí el ceño.

—No entiendo.

Sarah tomó aire.

—Cuando estabas dentro de mí, participé en una de las pruebas del proyecto.

—¿Me hicieron pruebas antes de nacer?

Sarah bajó la mirada.

—Sí.

Sentí un escalofrío.

—¿Y qué descubrieron?

—Que tu cerebro reaccionaba de manera diferente a ciertos estímulos.

—¿Qué estímulos?

—Voces. Sonidos. Patrones.

Mason intervino.

—Podías memorizar información sin saber conscientemente que lo estabas haciendo.

Blake me miró.

—Por eso recuerdas cosas que ocurrieron cuando eras pequeña.

Asentí lentamente.

De repente recordé algo.

Una habitación.

Una luz blanca.

Una voz masculina.

Y una puerta.

Me llevé una mano a la cabeza.

—Yo conozco ese lugar.

Sarah abrió los ojos.

—¿Qué?

—La habitación.

—¿Qué habitación?

—La que aparece en mis recuerdos.

Mason dejó de sonreír.

—¿Qué recuerdas?

Lo miré.

—A ti.

El rostro de Mason cambió.

—No.

—Estabas allí.

Mason retrocedió.

—Eso es imposible.

—Tenías una camisa azul.

Mi respiración se aceleró.

—Y llevabas una pequeña caja negra.

Sarah comenzó a llorar.

—Emily...

—¿Qué había dentro?

Mason permaneció en silencio.

—¡¿Qué había dentro?!

Finalmente respondió:

—Una grabación.

—¿De qué?

—De tus padres.

Mi corazón se aceleró.

—Quiero verla.

Mason negó.

—No.

—Entonces sí existe.

Blake se acercó.

—¿Qué dice?

Mason miró hacia la puerta.

—Tu padre descubrió que yo estaba utilizando el proyecto para manipular a las familias.

—Eso ya lo sabemos.

—No.

Mason negó.

—No saben qué hizo para detenerme.

Sarah sacó un pequeño reproductor de su bolso.

—Yo tengo una copia.

Lo colocó sobre la mesa.

Presionó un botón.

La voz de mi padre llenó la cafetería.

—Si alguien está escuchando esto, significa que no pude detenerlo.

Sentí un nudo en la garganta.

La grabación continuó.

—Emily nació esta noche. Sarah y yo hemos decidido sacarla del proyecto.

La voz de mi madre apareció después.

—Nadie puede saber dónde está.

Mi padre continuó:

—Ni siquiera nuestros amigos.

Entonces apareció otra voz.

La de Mason.

—Si se la llevan, encontraré a la niña.

Mi padre respondió:

—Nunca la encontrarás.

La grabación terminó.

Me quedé inmóvil.

—Eso ocurrió la noche en que nací.

Sarah asintió.

—Sí.

—¿Y qué pasó después?

—Tu padre consiguió sacarte del hospital.

—¿Y tú?

Sarah sonrió tristemente.

—Me quedé atrás para distraerlos.

—¿Por eso desapareciste?

—Sí.

Miré a Mason.

—¿Y tú qué hiciste?

Mason permaneció en silencio.

Entonces Blake habló:

—Dilo.

Mason apretó la mandíbula.

—Los seguí.

—¿Hasta dónde?

—Hasta la casa.

Sentí un escalofrío.

—¿Mi antigua casa?

Asintió.

—Esa noche intenté llevarte.

—Pero no pudiste.

—Tu padre me detuvo.

—¿Y por qué nunca volviste?

Mason me miró fijamente.

—Porque tu padre me hizo creer que había destruido todos los archivos.

—¿Pero no lo hizo?

—No.

Mason sonrió.

—Los escondió.

Mi padre había escondido los archivos.

Los mismos archivos que nosotros habíamos encontrado.

Blake se acercó a Mason.

—¿Qué quieres ahora?

—La verdad.

—¿La verdad sobre qué?

Mason miró a todos.

—El proyecto no fue creado para controlar familias.

—Entonces ¿para qué?

—Para protegerlas de alguien.

Ethan frunció el ceño.

—¿De quién?

Mason respiró profundamente.

—De una organización mucho más poderosa.

—¿Cuál?

Mason miró a Sarah.

—Ella sabe el nombre.

Sarah negó.

—No.

—Sarah.

—No voy a decirlo.

Mason sonrió.

—Entonces ellos nunca sabrán por qué sus familias fueron elegidas.

—¿Por qué? —pregunté.

Sarah me miró.

—Porque cada una de nuestras familias tiene algo en común.

—¿Qué?

—Nuestros abuelos pertenecieron a la misma organización.

Lucas palideció.

—¿La organización que inició el proyecto?

Sarah asintió.

—Sí.

—¿Y qué hacían?

—Guardaban información.

—¿Qué información?

Sarah miró a Blake.

—Información que podía destruir a algunas de las personas más poderosas del país.

Blake se quedó inmóvil.

—¿Y dónde está?

Sarah me miró.

—Tu padre la escondió.

—¿Dónde?

—En un lugar que solo Emily puede encontrar.

Todos me miraron.

—¿Yo?

Sarah asintió.

—Porque él dejó la pista dentro de tus recuerdos.

Salimos de la cafetería.

Blake caminaba a mi lado.

—¿Estás bien?

—No sé.

—Es demasiado.

—Sí.

Me detuve.

—Blake...

—¿Sí?

—Tengo un recuerdo.

—¿Cuál?

—Cuando era pequeña, mi padre me llevaba a una habitación.

—¿Qué habitación?

—No lo sé.

Cerré los ojos.

Intenté recordar.

Una pared blanca.




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