—Creo que ya es hora de que conozcan a sus verdaderas familias.
Las palabras de mi madre hicieron que el aire de la habitación se volviera pesado.
Olivia estaba paralizada.
Lucas tampoco podía apartar la mirada de las dos personas que acababan de entrar.
—¿Quiénes son ellos? —preguntó Lucas.
El hombre dio un paso adelante.
—Mi nombre es Daniel.
Lucas frunció el ceño.
—¿Daniel Carter?
El hombre sonrió.
—Veo que tu memoria funciona perfectamente.
Lucas retrocedió.
—Mi abuelo...
—Así es.
Mi madre señaló a la mujer que estaba a su lado.
—Y ella es Victoria Bennett.
Blake palideció.
—¿Sarah?
Sarah dio un paso hacia nosotros.
—No soy Victoria.
La mujer sonrió.
—Sarah siempre fue demasiado sentimental.
Mi madre miró a aquella mujer.
—Ella es mi hermana.
Sentí un escalofrío.
—Entonces... ¿tú eres la verdadera Sarah Bennett?
La mujer asintió.
—Sí.
Miré a la mujer que creíamos conocer como Sarah.
Ella comenzó a llorar.
—Emily, yo no quería mentirte.
—¿Quién eres entonces?
—Me llamo Elena.
Blake parecía confundido.
—¿Y qué tiene que ver esto con Olivia y Lucas?
Victoria respondió:
—Ellos son mis hijos.
Olivia abrió los ojos.
—No.
—Sí.
—Eso no puede ser.
Victoria se acercó.
—Tú naciste dentro del proyecto.
Olivia negó.
—Mi madre murió cuando yo era pequeña.
—No murió.
—¡Entonces por qué me abandonó!
Victoria permaneció en silencio.
Lucas miró a Daniel.
—¿Y yo?
Daniel asintió.
—Tú eres mi nieto.
—Eso ya lo sabía.
—No.
Daniel sonrió.
—No eres hijo de quien creías.
Lucas se quedó inmóvil.
—Entonces ¿quién es mi padre?
Daniel miró a Victoria.
—El mismo hombre que está detrás de todo esto.
Todos miramos a mi madre.
—¿Mi madre? —pregunté.
Daniel negó.
—No.
Señaló al hombre que estaba detrás de Victoria.
No lo habíamos visto antes.
Salió lentamente de las sombras.
Mi corazón se detuvo.
Era el padre de Lucas.
—No...
Lucas retrocedió.
—Tú.
Su padre lo miró.
—Hijo.
—Me dijiste que mi madre había muerto.
—Lo hice para protegerte.
Lucas soltó una risa amarga.
—Otra vez esa mentira.
La cuenta regresiva continuaba.
32:41
32:40
Mi madre se acercó a la consola.
—Emily, activa el sistema.
—No.
—Si no lo haces, los archivos serán publicados.
—Entonces que se publiquen.
Mi madre negó.
—No sabes lo que ocurrirá.
—No me importa.
—Sí te importará cuando miles de personas pierdan todo.
Blake se colocó a mi lado.
—No la escuches.
Mi madre lo miró.
—Tú siempre fuiste el problema.
—¿Por qué?
—Porque Emily debía mantenerse alejada de ti.
—¿Y si no lo hizo?
—Entonces el proyecto perdió el control.
Blake tomó mi mano.
—No pueden decidir a quién queremos.
Mi madre sonrió.
—Eso es exactamente lo que quiero demostrar.
La pantalla cambió.
Aparecieron fotografías nuestras.
Emily y Blake.
Ethan y Chloe.
Lucas y Olivia.
—El proyecto registró cada una de sus relaciones —dijo mi madre—. Cada acercamiento. Cada discusión. Cada sentimiento.
Sentí náuseas.
—Nos estuvieron observando.
—Sí.
—¿Desde cuándo?
—Desde que nacieron.
Blake apretó mi mano.
—Entonces todo lo que sentimos...
Mi madre lo interrumpió.
—Fue real.
Me quedé sorprendida.
—¿Qué?
—El proyecto podía influir en sus encuentros, pero no podía crear sentimientos.
Miró a Blake.
—Eso fue lo que nunca pudimos controlar.
La cuenta regresiva llegó a:
20:00
Mi padre se acercó.
—Emily, hay una forma de detenerlo.
—¿Cuál?
—Tienes que elegir.
—¿Elegir qué?
—Entre destruir los archivos o liberarlos.
—¿Cuál es la diferencia?
—Si los destruyes, las familias quedarán protegidas, pero nunca conoceremos toda la verdad.
—¿Y si los libero?
—El mundo sabrá lo que hicieron.
Miré a todos.
Ethan.
Lucas.
Chloe.
Olivia.
Blake.
Todos habían perdido algo por culpa de ese proyecto.
No quería seguir escondiendo la verdad.
—Los voy a liberar.
Mi madre gritó:
—¡No!
Me acerqué a la consola.
—Se acabó.
Introduje el código.
La pantalla comenzó a parpadear.
CONFIRMACIÓN REQUERIDA.
Blake se acercó.
—¿Estás segura?
Lo miré.
—Sí.
—Entonces hazlo.
Presioné el botón.
ARCHIVOS LIBERADOS.
Las pantallas se apagaron.
Durante unos segundos no ocurrió nada.
Después todas las puertas se abrieron.
El sistema comenzó a apagarse.
Mason apareció en una de las pantallas.
—Lo hiciste.
Sonreí.
—Sí.
—Destruiste años de trabajo.
—No.
Miré a mi madre.
—Los liberé.
Mason sonrió.
—Entonces finalmente entendiste.
—¿Entendí qué?
—Que el verdadero propósito del proyecto nunca fue controlar a las personas.
—¿Entonces cuál era?
Mason respondió:
—Darles la posibilidad de elegir.
La pantalla se apagó.
La policía llegó poco después.
Los responsables fueron detenidos.
Mis padres tuvieron que declarar.
La verdad salió a la luz.
El Proyecto Bennett dejó de existir.
Durante semanas todo cambió.
Nuestros nombres aparecieron en las noticias.
Pero esta vez nadie podía esconderse.
Olivia finalmente conoció a su verdadera madre.
Lucas enfrentó a su padre.
Ethan descubrió que su madre estaba viva.