Prohibido Enamorarme De Ti

Epilogo

Dos años después...

—¡Emily!

Levanté la mirada del libro que estaba leyendo.

Blake estaba al otro lado del jardín, intentando preparar una mesa mientras Ethan y Lucas discutían sobre dónde colocar las luces.

Sonreí.

Había pasado tanto tiempo.

Y, aun así, cada vez que veía a Blake sentía lo mismo que aquella primera vez.

Solo que ahora ya no tenía miedo.

Nuestra vida había cambiado.

El Proyecto Bennett era historia.

Los archivos habían sido destruidos y las personas responsables habían tenido que enfrentarse a las consecuencias de sus decisiones.

Pero nosotros habíamos seguido adelante.

Habíamos aprendido a vivir sin secretos.

Sin miedo.

Sin que nadie decidiera por nosotros.

Y, sobre todo, habíamos aprendido a querernos de verdad.

—¿Vas a quedarte ahí mirándome o vas a ayudarme? —gritó Blake.

—Estoy disfrutando del espectáculo.

—¿Qué espectáculo?

—Tú intentando decorar.

Blake se llevó una mano al pecho.

—Eso ha dolido.

Me reí y fui hacia él.

—Déjame ayudarte.

—No. Quiero hacerlo yo.

—Blake, llevas veinte minutos intentando colocar esas luces.

—Porque quiero que quede perfecto.

Lo miré.

—No tiene que ser perfecto.

Él sonrió.

—Lo sé.

Se acercó y tomó mi mano.

—Solo quiero que sea nuestro.

Sentí un cosquilleo en el pecho.

—Lo es.

Aquella noche celebrábamos algo importante.

No era un aniversario.

No era una graduación.

Era simplemente una celebración de todo lo que habíamos conseguido.

Nuestros amigos estaban allí.

Ethan y Chloe seguían juntos.

Lucas y Olivia también.

Todos habían encontrado su propio camino.

Y nosotros habíamos encontrado el nuestro.

Cuando la música comenzó, Blake se acercó.

—¿Bailas conmigo?

—No sabes bailar.

—Eso es una acusación muy grave.

—Es una verdad.

—Entonces tendrás que enseñarme.

Tomó mi mano y me llevó al centro del jardín.

Apoyé la cabeza sobre su hombro.

—¿Sabes en qué estaba pensando antes?

—¿En qué?

—En el título de nuestra historia.

Blake sonrió.

—Prohibido enamorarme de ti.

—Sí.

—Nunca cumpliste la prohibición.

—Ni tú.

Levantó mi barbilla.

—Y lo volvería a hacer.

—¿Enamorarte de mí?

—Sí.

—¿Aunque supieras todo lo que iba a pasar?

Blake no dudó.

—Aunque tuviera que vivirlo todo otra vez.

Sonreí.

—Yo también.

Nos quedamos abrazados bajo las luces.

Y por un momento pensé en la chica que había sido dos años atrás.

La chica que tenía miedo de enamorarse.

La chica que creía que amar a alguien podía convertirse en su mayor error.

Ya no era ella.

Ahora sabía que enamorarse no significaba perder el control.

Significaba elegir.

Elegir quedarse.

Elegir confiar.

Elegir luchar.

Elegir a alguien incluso cuando la vida se volvía complicada.

Y yo había elegido a Blake.

Cuando la fiesta terminó, caminamos hasta el lago.

El mismo lugar donde tantas veces habíamos hablado sobre nuestro futuro.

Blake se detuvo.

—Emily.

—¿Sí?

Sacó algo del bolsillo.

Una pequeña caja.

Mi corazón comenzó a latir más rápido.

—¿Qué es eso?

—Ábrela.

La abrí.

Dentro había una fotografía.

Era la misma fotografía que habíamos encontrado entre los archivos.

Pero ahora había algo escrito detrás.

"Nuestra historia no fue escrita para nosotros."

Debajo había una segunda frase.

"La escribimos juntos."

Mis ojos se llenaron de lágrimas.

—Blake...

Él tomó mi mano.

—No importa lo que ocurra después.

Me miró a los ojos.

—No importa dónde terminemos.

Sonrió.

—Siempre voy a elegirte.

Lo abracé con fuerza.

—Y yo siempre voy a elegirte a ti.

Nos quedamos así durante unos segundos.

Después levanté la mirada.

—¿Sabes algo?

—¿Qué?

—Quizá enamorarme de ti nunca estuvo prohibido.

Blake sonrió.

—¿Entonces?

Lo besé.

—Quizá simplemente estaba esperando a que encontrara a la persona correcta.

Y mientras las luces de la casa brillaban a lo lejos, comprendí que nuestra historia no terminaba aquella noche.

Porque algunas historias no terminan con un punto.

Continúan con cada decisión.

Cada beso.

Cada mañana.

Cada "te quiero".

Y cada vez que dos personas se eligen de nuevo.

Yo había pasado toda mi vida intentando descubrir quién quería que fuera.

Ahora lo sabía.

Quería ser yo.

Y quería hacerlo junto a él.

Blake Bennett.

Mi mejor amigo.

Mi amor.

Mi elección.

Y para siempre, mi persona.

FIN




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