-Prohibido Enamorarse-

C-10-

Ahí me di cuenta que había un incendio pero ¿de dónde venía?, cerré la puerta y fui junto al resto llegamos al patio principal, en seguida llegó un carro de bomberos y una ambulancia. En el patio estábamos todos, algunos desesperados y otros asustados, a pesar que el el fuego no era mucho, sí ocasionaba bastante humo y eso era escandaloso. Me fijé y Santiago no estaba ahí, pensé que tal vez estaba en otro lugar. Sara llegó, preguntó si faltaba alguien, muchos dijeron al mismo tiempo.

- ¡Santiago!- decían algunos, algo dentro de mí causó miedo y una reacción de preocupación me invadió.

Sara se iba dirigiengo hacía los bomberos, mientras las enfermeras tranquilizaban y ubicaban a los chicos y chicas que estaban ahí.

Los bomberos en cuestión de segundos sacaron en unas camillas a 3 personas a quienes se lo llevaron a la ambulancia y dentro de ellos estaba Santiago con sus dos amigos, algo dentro de mí me olbligaba a ir donde él, abrazarlo, me preocupé por él y sentí algo de fragilidad al verlo en ese estado, pero solo me quedé ahí mirandolo como lo subían a la ambulancia.

Esperamos 2 horas hasta que logren apagar el fuego y busquen las causas de lo que pasó, también llegaron los padres de Santiago y de los chicos afectados, estaban desesperados y preguntaban dónde estaban sus hijos, Sara me pidió que la acompañe al hospital junto a los padres.

-Andrea por favor ¿me puedes acompañar? Le diría a una de las enfermeras pero tú eres amiga de Santiago y ahora ellas tienen que quedarse aquí a poner orden, solo será un momento-'me miró con cara de preocupación-

-sí, claro vamos -respondí obvia-

-ok ahora sube junto a los padres de los chicos que están es ese auto, los otros señores irán en su propio auto, ve con ellos y espérame-señaló al carro que estaba frente a nosotras-

Fui donde los padres de dos chicos y me subí en el asiento delantero, mientras esperaba escuché a una de las señoras decir.

-si no hubieras querido internar a Santiago aquí nada de esto estaría pasando-ahí me di cuenta que eran los papás de Santiago, di un pequeño y disimulado vistazo atrás y la señora era muy bella de ropa sencilla pero elegante vestía una chompa blanca hasta el cuello, un pantalón negro y un abrigo delgado azul noche también tenía unos botines hasta el tobillo un poco más arriba color negro, y su papá estaba de pantalón gean azul, una chompa de bajo de una casaca gruesa color gris, zapatillas negras sin cordones, típicos señores de iglesia, por otro lado estaba una señora no estaba bien arreglada, tenía el cabello a medio hacer y estaba de pijama con una casaca grande roja y sus pantuflas, ella era la madre de alguno de los chicos que estaba con Santiago en el hospital.

El señor le respondió y le dijo -que fácil es echar la culpa a cualquiera, esto no estuviera pasando si te hubieras ocupado de él y no estar con tus amigas-

A lo que la señora le respondió -que Dios te perdone por lo que dices y salve a nuestro hijo- el señor le iba a decir algo pero llegó Sara y fuimos al hospital. En el camino se escuchaba como los papás de Santiago no dejaban de discutir en voz baja tratando que no los escuchemos, era imposible no oirlos, eran los unicos que hablaban. 

Cuando ya llegamos estuvimos esperando en la sala de emergencia acerca de 20 minutos suficientes para ver seguir pelear a los padres de Santiago, a una mamá llorar por su hijo con su esposo consolándola, y a una mamá que al parecer no le importaba lo que pasaba con su hijo, cuando el doctor salió a hablar dijo que fue complicado hacerlos reaccionar ya que los 3 jóvenes estaban muy ebrios y estaban estabilizando su salud, el papá de Santiago se puso muy molesto y empezó a gritar y a reclamar.

-¡cómo es posible! Señor ¿qué estoy pagando con esto? pero toda la culpa lo tienen los del centro de rehabilitación, sí, señorita Sara-volteó a verla- supongo que ustedes tienen que saber que pasó, como es posible que nuestros hijos estén así y hayan llegado a este punto –él estaba muy alterado.

-señor yo estoy tan sorprendida como ustedes, en realidad no sé lo que pasó-respondió tranquila-Santiago es un joven que iba avanzando bien a su terapia...

-tiene que haber una explicación a esto-habló la mamá-ahora solo quiero que mi hijo se salve, por favor oremos, oremos para que nuestros hijos se salven-agarró las manos de algunos padres para juntarlas a las de ella-

Los papás de Santiago se sentaron y empezaron a rezar, yo no los juzgaba por hacerlo, pero eran egoístas al solo pensar lo que les decía su religión y no prestarle atención a su hijo que como muchos necesitábamos de unos padres que nos comprendan. Su preocupación de ese momento era entendible.

Los otros padres se encontraban hablando con Sara, yo pensaba que motivó a Santiago a beber alcohol si él era el más avanzado en todo el centro de rehabilitación o de donde consiguió alcohol si siempre hacían requisa, muchas cosas llegaron a mi mente.

Segundos después sin querer escuché lo que los papás de Santiago dijero. 

-Santiago es un inmaduro no se da cuenta de lo que está pasando poniendo en riesgo su vida de esa manera- comentó su padre.

-disculpen que me meta, sé que no debo –aclaré- pero creo que quienes deben de darse cuenta son ustedes, su hijo sufre y ustedes solo buscan culpables y responsables de su desatención preocúpense más por él, a nosotros los adolescentes nos cuesta sobrevivir con ustedes.

Ellos no me dijeron nada solo me miraron y yo salí al cafetín del hospital, a lo que la mamá de Santiago fue a mi encuentro y me dijo.

-hola soy Raquel, la mamá de Santiago, ¿puedes sentarte aquí con migo un momento por favor?-dijo señalando una mesa bacía-

-claro- dije sentándome, muy dudosa y curiosa.

-mira me sorprendió lo que dijiste hace un momento, eres amiga de mi hijo?-preguntó-

-no mucho, pero si he tenido la oportunidad de hablar con él.




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