-Prohibido Enamorarse-

C-16

-por favor Andrea no digas eso-dijo Nadia a quien también se le cayeron lágrimas, ¿falsas o verdaderas? Que se podía esperar de ella-

-cállate! Cállate! –pasé mi mano sobre mi cara-Aún no he terminado –señalé- pobrecita, véanla como llora, ¿son de verdad esas lagrimas? Porque como tú eres más falsa que pestañas de vedet, nada de lo que viene de ti es de creer- (uy eso rimó :v )

-Andrea vamos al auto-intervino Santiago con voz suave y tranquila, aún seguía sosteniéndome de la cintura por si vaya contra uno de ellos-

-no! Déjame decirles todo lo que llevo dentro-reprendí

-hazle caso a tu novio- Jack intentó echarme la culpa haciéndose el muy digno-

-claro! ¿Ahora la que falló aquí soy yo no? ¿Para eso fuiste allá? A fingir ser el novio perfecto y preocupado mientras me engañaba, y yo sintiéndome terrible por ti, preocupándome en el daño que te había causado, que estúpida fui, como puede ser tan estúpida!-exclamé- que bajo has caído Jack, me dan asco como personas, ojalá y les vaya horrible, recuerda que lo que me hizo lo hará contigo.-miré a Nadia quien permanecía callada y con la mirada al piso-

-eres muy complicada Andrea-añadió Jack-

-y tu un idiota!-grité e intenté nuevamente lanzarme a golpearlo pero Santiago me lo impidió sosteniéndome con sus brazos y jalándome hacía él.

Entre jalones me cargó y me llevó al autobús, iba gritando que me suelte, ante la mirada de todos los internados e incluso del psicólogo, mientras Jack se llevó a Nadia llorando por un lado desapareciendo por una esquina, me sentó en un asiento y me detuvo con sus manos sobre mi hombro.

-déjame! Déjame! Los voy a matar juro que lo aré -dije mientras intentaba pararme-

-tienes que calmarte y dejar que te pase la cólera- presionaba mis hombros-

-no cólera no es, es odio, rabia! Los mataré a los dos! Como pudieron hacer eso!- rompí en llanto sobre el pecho de Santiago-

Él solo optó por abrazarme, mientras yo no dejaba de llorar como una niña que le habían quitado su paleta.

El psicólogo subió, yo me separé del cuerpo de Santiago tapándome la cara con las manos.

-Andrea hey-se acercó amable para tocarme el hombre-siento lo que te acaban de hacer, y sé que estás mal, iremos a otro parque tomamos la decisión todos, nos vamos ahora.

Yo solo asentí con la cabeza sin levantar la mirada solo dije un ''lo siento'' Camila se acercó a mí y me tocó la mano con su mirada tan tierna, mientras todos subían, Santiago se sentó junto a mí me abrazó y yo me recosté sobre su hombro sin dejar que me salieran las lágrimas. Rabia, decepción y todo lo que podía sentir, en ese momento el corazón me explotaba a mil y no dejaba de tocar la mano de Santiago quien estaba enlazada a la mía.

Llegamos a otro parque y todos bajaron.

-¿no vas a bajar?- dijo Santiago sin levantarse del asiento y mirándome-

-negué con la cabeza-

-Francisco se molestará y le contará a Sara-añadió-

-que le diga a quien sea ya no me importa nada-respondí con la nariz congestionada a causa de estar llorando-

-¿ni yo? – Preguntó, volteé a verlo al encuentro de su mirada y una electricidad recorrió mi cuerpo, alguien interrumpió, el psicólogo-

-Andrea está bien, si no quieres bajar puedes quedarte aquí, no demoraremos. -asomó su cabeza por la puerta- tu Santiago si vienes, ahora.

-voy!-respondió y bajó del auto no sin antes darme un beso rápido en la frente-

Ok, ahora que aré- pensé, tenía tantas ganas de estrangularlos poco a poco hasta acabar con ellos, pero al mismo tiempo no me sentía capaz, Santiago ahí estaba jugando con todos haciéndolos reír con cada ocurrencia suya, hicieron varías dinámicas, jugaron, se divirtieron mucho.

De regreso al centro de rehabilitación bajé y fui a mi habitación callada, no hablé con nadie y solo me quedé dormida. En la noche Sara llegó a verme.

-hola- dijo mientras pasaba a mi habitación- ya me enteré de lo que pasó.

-no quiero hablar de eso Sara-respondí sentándome en la cama-

-pues haces mal, guardar todo lo que tienes dentro no está bien-dijo Sara-

-quien te lo contó? De seguro todos los de acá ya lo saben-exclamé incomoda-

-me contó Francisco, él piensa que solo son jóvenes y que a cualquiera le pasa, pero yo no pienso igual, vamos cuéntame cómo te sientes-dijo Sara-

-pues mal, terrible, pésimo, los odio tanto Sara no tienes ideas de cuanto, ella es una maldita falsa amiga y él un imbécil- bajé la voz ante la mirada de Sara-

-suspiró y dijo-es normal que sientas eso Andrea, te fallaron dos personas importantes para ti a las que querías mucho es normal sentirse así, y es algo de no creer, mira yo siempre pensé que las personas demuestran su cariño de distintas maneras y hay otras que no se preocupan en demostrarlo, y otras que si lo demuestran y mucho, hasta llegar a besarse en cualquier lugar como en el comedor- mi miró-

-como...- la miré sorprendida-

-hay cámaras, las revisamos todos los días, tienes suerte que ayer las revisé solo yo-añadió Sara-

-sé que es una regla no mantener relación entre internos- agaché la cabeza-

-tranquila muchas veces pasan, los internos suelen enamorarse perdidamente-su voz sonó tan normal como si hablase de algo sin importancia-

-y llegan a estar juntos luego que dejan...- me interrumpió-

-no- aclaró rápidamente- ni aun dejando la rehabilitación, mira Andrea la mayoría de los jóvenes de acá tienen problemas ya sea con la salud o con el alcohol o con las drogas, y otros con sus desestabilidad emocional por problemas en casa etc., en fin, lo que no les permite pensar bien ni ordenar sus ideas y terminan afectándose en su salud en su mentalidad, no comen, se descuidan bastante de ellos incluso llegan a suicidarse.

-¿eso ha pasado aquí?-pregunté

-sí, muchas veces antes que pongamos esa regla.-respondió ella-




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.