Prohibido para ambos

Capítulo 32

Me despierto agitada y con sudor en mi frente, mi respiración es muy rápida y los latidos de mi corazón están demasiados disparados, siento que no me llega el oxígeno necesario en el cuerpo por lo que me levanto y trato de respirar lo más posible. Otra pesadilla, de esas donde Benjamín puede entrar a molestarme en sueños sin que pueda evitarlo.

Paso la mano por mi cuello e inhalo para luego exhalar. Miro el reloj y son apenas las 4:40am. Cierro los ojos y luego los abro, el sueño se ha esfumado, pero me siento algo cansada, ayer trabajé hasta muy tarde y ahora no puedo dormir, unas ojeras nada elegantes me acompañaran mañana.

Camino hasta la cocina y busco un vaso de agua, el agua refresca mi cuerpo y me siento en el taburete. Mi ropa para dormir consiste en un pantalón muy holgado con una blusa igual. Mi cabello esta alborotado. Siento el cansancio en cada musculo de mi cuerpo y odio que este miedo que le tengo a Benjamín no me deje descansar tranquila. Todo lo que quería era descansar sin que él, como siempre, me interrumpe.

Escucho mi celular sonar en algún lugar, bajo y lo busco. Lo encuentro en mi mesita de noche. Por lo que lo tomo, el brillo del teléfono cuando lo prendo me molesta, hasta que veo un mensaje en mi bandeja de entrada.

¿Despierta?

Una sonrisa involuntaria se asoma en mi rostro. Jasper es tan distinto al concepto de hombre que me he formado en los últimos años y es que, con su sinceridad y honestidad me ha ido envolviendo de a poco y eso en algunas ocasiones me asusta de manera sorprendente. Puedo recordar cada palabra que dijo la última vez que nos vimos y eso hace que mi corazón lata con más locura.

Algo así

Envío el mensaje y camino a la cocina a prepárame algo de comer porque mi estómago lo exige. Al llegar a casa anoche me acosté sin ganas de hacer nada.

Quiero que detengan a Benjamín pronto. Hablo con mi madre, pero quiero verla, abrazarla. A Romeo también y mientras ese lunático ande suelto por ahí no puedo ir, temo que sepa la ubicación de ellos y me obligue a ir con él. Por mi familia soy capaz de hacer todo, ellos son la razón del por qué estoy de pie.

Mi celular suena anunciando un nuevo mensaje. Muerdo mis labios y lo tomo sintiendo una extraña emoción.

Eres una mujer muy valiosa ¿lo sabes?

Él hace que mi corazón lata estúpidamente rápido con este tipo de cosas, dice las palabras correctas para hacer que yo me sienta especial.

Bueno...

Tomo un bocado de mi sándwich y envío el mensaje.

Solo di que gracias y que lo eres, date un poco de crédito, eres valiosa y todos excepto tú al parecer lo saben.

Suspiro y sonrío.

Mañana es mi día libre. ¿Quieres dar una vuelta?

Leo el mensaje sin atreverme a enviarlo. Busco mi vaso de jugo y por alcanzarlo presiono el botón de enviar.

—No, no, no—murmuro horrorizada y con la boca abierta.

Mi celular suena anunciando una llamada y trago en seco. Soy una adulta y no una niña, por esa razón me armo de valor y tomo la llamada.

—Será un placer dar una vuelta contigo—abro los ojos al escuchar su voz divertida a través del aparato.

—¿Te burlas de mí?—murmuro sin dar crédito a lo que está pasando.

—No, solo digo que estoy encantado—tomo asiento y respiro hondo—¿Qué tal el zoológico?—muerdo mi labio nerviosa.

—Bien... decide la hora—escucho su respiración y eso me hace sonrojar sin comprender la razón.

—A las 9 paso por ti... buena noche preciosa—sin dejarme responder corta la llamada.

Me ha llamado preciosa y eso me hace sentir extraña, muy extraña en buen sentido.

 

***

Me miro y no me reconozco. Me siento como si alguien diferente fuese otra persona que estuviera frente al espejo y no yo, pero no en un mal sentido, todo lo contrario, es como si la mujer frente al espejo fuese más fuerte y más segura. Eso me hace sonreír.

Desde que Benjamín abusó de mi por primera vez dejé de vestir ropa ajustada y linda, dejé de arreglarme, solo me maquillaba para ocultar sus golpes y mis peinados parecían de alguien que vivía en el siglo pasado. Todo con el fin de alejarlo lo más posible de mí que nunca quiera estar conmigo; cosa que lograba de vez en cuando.

Mi abundante cabello está suelto después de mucho tiempo. Sus rizos naturales y el tratamiento que mantengo en él lo tienen brillante. Mi blusa que no lleva escote, pero se ajusta a mi cuerpo, esa blusa me la regaló Diana la semana pasada, es color verde y llega hasta el final del hombro, gracias a eso no tiene mangas. Un jeans que se ajusta a mis piernas y aunque no es de esos sumamente pegados al cuerpo, me hace sentir cómoda. Unas botas marrones que me quedan bastante bien con la ropa y maquillaje sutil.

Me veo mucho más joven y… fresca. Algo que hace mucho no se veía en mí, estoy sonriente, mis ojos parecen más vivos y me siento muy bien conmigo misma. Le sonrío a mi reflejo y miro el reloj. Solo faltan 5 minutos para que llegue Jasper y como él es muy puntual aplico un poco labial y perfume a mi cuerpo. Miro que todo esté en orden en mi cartera y me siento expectante. Tenía mucho sin salir a ningún lugar y menos con un hombre, hace años que no voy al zoológico y hace años que no me siento tan emocionada por algo.

El timbre suena y camino a la puerta. Respiro y abro. Una rosa roja me recibe y sonrío. Jasper me sonríe y la ropa casual siempre le queda increíble.

—Buenos días, Allen—su rostro se acerca hasta dejar caer sus labios en mi mejilla. Inmediatamente estas se sonrojan—estás preciosa—dice como si eso para mí no fuese nada.

—Buenos días, Jasper—tomo la rosa en mis manos—gracias por el detalle—murmuro acercándola a mi rostro.

—¿Lista para un increíble día?—asiento de inmediato—entonces deja la linda rosa y vámonos, tenemos un zoológico que recorrer—busco mi cartera y dejo la rosa sobre mi cama.




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