La mañana en Londres llegó con una neblina ligera que cubría las calles adoquinadas, y Clara se despertó antes que Javier, como era habitual. Se quedó un momento mirando por la ventana del apartamento, observando a los transeúntes que apresuraban el paso, con sus paraguas abiertos y el vapor de sus alientos dibujando figuras efímeras en el aire frío. Sentía un extraño nudo en el pecho, mezcla de emoción y ansiedad.
Javier entró en la habitación con una taza de café y una sonrisa que intentaba transmitir calma.
—Buenos días, Clara —dijo, tendiéndole la taza—. Hoy me siento extraño… como si algo estuviera a punto de cambiar, y no sé si es bueno o malo.
Clara tomó la taza, calentando sus manos con el aroma del café recién hecho.
—Yo también lo siento —dijo suavemente—. Siento que estamos llegando a un punto en que nuestras decisiones van a definir más que nuestra relación… también nuestras vidas.
Javier se acercó, tomó su mano y la miró con intensidad.
—Clara… quiero que sepas que no importa lo que pase, estoy aquí. Pero también necesito que seamos honestos. A veces siento que no te cuento todo lo que pienso porque no quiero preocuparte, y eso… —hizo una pausa— eso me pesa.
Clara sonrió, aunque con un dejo de preocupación.
—Javier, yo también tengo miedo de que algo nos separe, pero si queremos que esto funcione, necesitamos hablar de todo, incluso de lo que duele.
Después del desayuno, decidieron salir a caminar por las calles del centro. Londres despertaba lentamente: los cafés abrían sus puertas, los periódicos se amontonaban en los kioscos y los taxis pasaban con un ritmo constante. Cada paso que daban juntos parecía acercarlos y, al mismo tiempo, recordarle a Clara lo mucho que le costaba confiar plenamente.
—Javier —dijo mientras cruzaban un puente sobre el río—. He estado pensando en lo que quiero de mi vida, y… no quiero solo un amor pasajero. Quiero algo real, que podamos construir, que nos haga sentir seguros incluso cuando las cosas sean difíciles.
Javier la escuchó, asintiendo.
—Yo también quiero eso —respondió—. Pero debemos aprender a enfrentar las dificultades juntos. No todo será fácil, y habrá momentos en los que nos sentiremos inseguros o confundidos.
La tarde pasó entre conversaciones largas en un café cercano, donde compartieron recuerdos de su infancia, planes futuros y los miedos que nunca antes habían confesado. Clara sintió que cada palabra de Javier la acercaba más a él, pero también que debía enfrentar las decisiones que había estado postergando.
Al caer la noche, regresaron al apartamento. Londres se iluminaba con luces amarillas, reflejadas en los charcos de lluvia que aún cubrían algunas calles. Javier preparó la cena mientras Clara se sentaba frente a la ventana, pensando en lo mucho que había cambiado su vida desde que había llegado a la ciudad.
—Clara —dijo Javier, interrumpiendo sus pensamientos—. Quiero preguntarte algo… algo importante.
Ella lo miró, con el corazón acelerado.
—¿Qué pasa?
—Quiero que hablemos de nuestro futuro. No hoy ni mañana, pero sí pronto. Quiero que sepas que estoy dispuesto a comprometerme, a estar contigo de verdad, pero necesito que tú también lo quieras, que lo sientas igual que yo.
Clara tragó saliva. Su mente recordó todos los momentos difíciles, las dudas, la distancia y la inseguridad, pero también los gestos, las risas y las palabras de Javier que le habían dado fuerza.
—Javier… —dijo con voz firme—. Yo también quiero eso. Quiero intentarlo contigo, de verdad. Pero necesito que vayamos paso a paso, que aprendamos a enfrentar todo lo que venga.
Él sonrió, aliviado, y tomó su mano con fuerza.
—Paso a paso —repitió—. Pero juntos, siempre juntos.
Mientras se sentaban a cenar, Clara sintió que algo había cambiado: la relación con Javier había dado un salto emocional, profundo y sincero. No todo estaba resuelto, no todo sería fácil, pero ahora había claridad, compromiso y un entendimiento que antes no existía.
El capítulo cerró con ellos abrazados frente a la ventana, observando la ciudad iluminada. Clara comprendió que Londres no era solo un lugar de descubrimiento personal, sino también un espacio donde podía construir un amor sólido, enfrentar miedos y tomar decisiones que definirían su futuro.
Editado: 26.12.2025