Querer Demás

Capítulo 1

Fabiana siempre había sido una mujer de determinación inquebrantable. Desde sus primeros pasos en el mundo laboral hasta su ascenso en la empresa donde trabajaba, había demostrado que nada podía detenerla. Sin embargo, había un área de su vida donde esa misma fuerza no solo se desvanecía, sino que se transformaba en angustia: la maternidad.

Desde que se casó con Camilo, su mayor deseo había sido ser madre. La idea de tener un pequeño en sus brazos, de escuchar sus risas y de ver el brillo de sus ojos, la llenaba de una felicidad indescriptible. Sin embargo, después de varios intentos fallidos, la realidad había comenzado a desgastarla. La presión aumentaba cada día, intensificada por las miradas llenas de compasión de sus amigos, quienes sin querer se convertían en un recordatorio constante de su dolor.

Ese día Fabiana se encontraba sentada en su habitación, contemplando el techo en blanco y sintiendo como la ansiedad la invadía. Camilo había salido a trabajar, y el silencio del hogar se volvía pesado. La oscuridad de sus pensamientos la llevó a considerar la cita que había concertado con Gracia, la especialista en fertilización. Aunque su lógica le decía que la ciencia podía darle una respuesta, su corazón estaba lleno de incertidumbre. ¿Y si Gracia no era la solución que necesitaba?

El sonido del timbre la sacó de su estado de introspección. Era Camilo, con su sonrisa característica y un ramo de flores en la mano. “¿Qué tal mi amor?”, preguntó, llenando el espacio de luz. Fabiana esbozó una sonrisa, pero su mente seguía atrapada en la sombra de sus pensamientos.

—Hoy tengo una cita—anunció, tratando de desviar la atención del frágil estado en que se encontraba.

Camilo, al notar un cambio en la vibración del aire, dejó de sonreír. —¿Con quién? ¿Esa doctora?

Baile de palabras, queriendo revelar más de lo que sentía, pero guardando ese temor que le atenazaba el corazón. —Sí, con Gracia—respondió evasiva.

La conversación se tornó tensa, Camilo no lo quería admitir, pero la idea de que su esposa pudiera estar sufriendo tanto lo preocupaba. “Todo saldrá bien, solo confía en mí”, se decía, pero no podía sacar de su mente el miedo de que cualquier elección que hicieran los llevara a un abismo. Sin embargo, la decisión estaba tomada. Fabiana necesitaba esa esperanza, aunque en su pecho sabía que también podría quedar un vacío aún más profundo...




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