Querer Demás

Capítulo 7

La noche después de la cena había dejado a Fabiana y a Camilo sumidos en un mar de reflexiones. Fabiana se sentía aliviada por haber expresado sus preocupaciones, pero al mismo tiempo, la sensación de desconfianza hacia Gracia continuaba acechando. Camilo había sido comprensivo, pero Fabiana sabía que para él, la situación era igualmente incómoda.

A la mañana siguiente, Fabiana decidió buscar apoyo en su hermana Paulina. Sabía que Paulina nunca la juzgaría y siempre estaba dispuesta a ofrecer consejos sabios y prácticos. Se encontraron en su cafetería habitual, donde la luz del sol se filtraba a través de los grandes ventanales, creando una atmósfera cálida y acogedora.

—Paulina, anoche fue revelador, pero siento que todo se ha complicado aún más —comenzó Fabiana, tomando un sorbo de su café.

Paulina la miró con preocupación, su intuición le decía que Fabiana estaba lidiando con algo más profundo. —Dime, ¿qué estás sintiendo realmente?

—Sé que debería confiar en Camilo, pero después de anoche, no puedo sacudirme la sensación de que Gracia tiene un interés oculto. Es como si su atención hacia Camilo fuera excesiva, y eso me preocupa —expresó, sintiendo cómo las palabras salían de su corazón.

—Tal vez deberías hablar con Camilo de nuevo. Hacerle entender lo que sientes, pero con calma. No quiero que esto se vuelva un bache en su relación —sugirió Paulina, apoyando su mano sobre la de su hermana.

Fabiana asintió, sintiéndose animada por la empatía de su hermana. Sin embargo, había algo más que la inquietaba. Mientras más pensaba en Gracia, más se convencía de que necesitaba saber quién era realmente. Era hora de investigar y posiblemente confrontar.

El plan se fue formando en su mente, y no pasó mucho tiempo antes de que comenzara a trabajar en él. Determinada a llevar a cabo su investigación de manera discreta, Fabiana decidió buscar información sobre Gracia, y descubrió su perfil en redes sociales. Comenzó a deslizarse por sus publicaciones y fotos, documentando cualquier detalle que le pudiera dar una pista sobre su vida.

Lo que Fabiana halló fue un perfil que mostraba una vida aparentemente perfecta: muchos viajes, encuentros con amigos, y lo más inquietante, varias fotos de Gracia acompañada por hombres en contextos que parecían íntimos. Mientras leía, una punzada de celos le atravesó el corazón, haciéndola sentir cada vez más insegura.

Una noche, Fabiana decidió hablar de sus descubrimientos con Camilo. No quería cargar a su esposo con sus propios temores, pero sabía que era necesario compartir sus hallazgos.

—Camilo, he estado investigando un poco sobre Gracia... —comenzó, su voz temblando un poco.

Camilo la miró con curiosidad, sintiendo que había un peso muy importante detrás de las palabras de su esposa. —¿Qué encontraste?

Mientras Fabiana relataba lo que había visto, notó el cambio en la expresión de Camilo, que mezclaba sorpresa y preocupación. —Fabiana, sé que esto puede parecer extraño, pero deberías hablar directamente con Gracia. No podemos dejar que la incertidumbre se interponga entre nosotros.

Un día después, Fabiana, armada de coraje, decidió que ya no podía esperar. Se programó una cita con Gracia, argumentando que quería discutir algunos de los resultados de los análisis. La idea de verse cara a cara con la mujer que tanto la inquietaba le provocaba nervios, pero era un paso necesario.

El día llegó, y Fabiana se sintió un torbellino de emociones. Entró en el consultorio de Gracia, con el corazón en la garganta. Gracia le sonrió, haciéndola sentir a la vez bienvenida y incómoda.

—Hola, Fabiana. ¿Cómo te sientes hoy? —inquirió Gracia, con su tono suave.

—Hola, Gracia. Quería hablar contigo… acerca de algunos resultados y también sobre algo que me ha estado preocupando —respondió Fabiana, sintiendo cómo su voz se apoderaba del espacio.

La mirada de Gracia parecía cortante, y eso no pasó desapercibido para Fabiana. —Por supuesto, ¿de qué se trata? —preguntó con curiosidad.

Fabiana tomó aire. —Quiero asegurarme de que estés de acuerdo en que nuestra relación es exclusivamente profesional. Hay algo en tu comportamiento que me inquieta... a veces, siento que hay algo más que eso.

Gracia, sorprendida por la confrontación, mantuvo su mirada firme. —Fabiana, yo trato a todos mis pacientes con la misma dedicación. No debe haber ningún malentendido entre nosotros. Tu bienestar es lo más importante para mí —respondió, sin perder la compostura.

A medida que la conversación avanzaba, Fabiana sentía la tensión en el aire. El intercambio era frágil, pero había una verdad que necesitaba explorar. —Pero Gracia, creo que es justo que discutamos cómo tu cercanía a Camilo está afectando mi perspectiva —siguió, dispuesta a marcar su posición.

Gracia, lejos de sentirse abrumada, esbozó una sonrisa irónica. —Entiendo tus preocupaciones, pero debes darte cuenta de que a veces las cosas no son lo que parecen. Estoy aquí para ayudarte. Si en algún momento sientes que hay algo más que eso, deberías decírselo a Camilo y confiar en él —dijo, con una insinuación que hizo que Fabiana se sintiera aún más vulnerable.

La conversación continuó, pero Fabiana comenzó a cuestionar si realmente había más en las palabras de Gracia. **¿Era posible que la doctora estuviera jugando un juego más peligroso?** ¿Retrataba todo en términos médicos o había un trasfondo emocional más auténtico detrás de su interés?

Al salir del consultorio, Fabiana se sentía exhausta. Aunque había expuesto sus inquietudes, no había logrado disipar sus miedos. La tensión entre ellas seguía en el aire, vibrando sutilmente. Y mientras su mente giraba acerca de su conversación, había un nuevo elemento a considerar: **Lorenzo**, el mejor amigo de Camilo. ¿Qué nivel de cercanía y conocimiento tenía él sobre Gracia? Quizás era hora de que buscara respuestas en otra dirección.




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