Querer Demás

Capítulo 8

Fabiana no podía sacudirse el sentimiento de inquietud que la acompañaba. Cada paso que daba hacia su vida cotidiana se sentía como un paso hacia lo desconocido, como si cada decisión que tomara pudiera cambiar el rumbo de su historia. Mientras conducía hacia su oficina, una idea comenzó a tomar forma en su mente: **hablar con Lorenzo**.

Era el mejor amigo de Camilo, un hombre sincero y directo. A menudo, Lorenzo había sido un apoyo para Camilo, y aunque Fabiana lo conocía bien, nunca había tenido una conversación profunda con él sobre su relación con Gracia. Sin embargo, esa mañana, el deseo de buscar respuestas la guió hacia una dirección completamente nueva.

Decidió que lo invitaría a almorzar. Sabía que Lorenzo no sólo era un buen amigo; también era perceptivo. La conexión que había entre ellos podría ayudarla a deshacer el nudo de sentimientos que la atormentaba. Al llegar a la oficina, Fabiana se sintió decidida y rápidamente envió un mensaje a Lorenzo.

**"Hola, Lorenzo. ¿Te gustaría almorzar conmigo hoy? Necesito tu consejo sobre algo."**

La respuesta llegó pronto, en un tono amigable. **"¡Claro! A qué hora?"**

Cuando se encontraron en un café cercano, Lorenzo la saludó con la calidez que siempre la había caracterizado. Su sonrisa era genuina, y Fabiana sintió que podía abrir su corazón. Después de pedir sus platos, Fabiana tomó aire y decidió abordar el tema de inmediato.

—Lorenzo, siento que te quiero hablar de algo que me preocupa. Se trata de Gracia y de cómo su cercanía a Camilo me está afectando —comenzó, sin adornos.

Lorenzo, con su sinceridad habitual, la observó con atención. —Entiendo. ¿Qué te hace sentir así?

Fabiana explicó su incomodidad y compartió las impresiones que había formado sobre Gracia. Lorenzo la escuchó atentamente, sin interrupciones, y cuando Fabiana terminó, él se inclinó hacia adelante, su expresión seria.

—Te entiendo, Fabiana. Pero tengo que decirte que lo que ves de Gracia no siempre es lo que parece. Camilo ha pasado mucho tiempo con ella por sus problemas de salud y esa conexión ha sido fundamental para él —contestó Lorenzo.

Fabiana sintió que su pecho se tensaba. —¿Tú realmente crees que ella tiene algún interés en Camilo?

—No me malinterpretes. Gracia es una mujer muy atractiva y carismática, y eso puede generar confusión. Pero de lo que puedo asegurar es que Camilo te ama —dijo Lorenzo con firmeza.

Las palabras de Lorenzo calaron hondo en Fabiana, pero el miedo se mantenía en su mente. —¿Y tú? ¿Has sentido algo sospechoso en su actitud?

Lorenzo titubeó, buscando las palabras correctas. —Soy su amigo desde hace mucho tiempo y puedo decirte que ella se preocupa por él como médica. Pero tampoco puedo negar que hay algo en su comportamiento que es… digamos, intrigante.

Fabiana sintió que el corazón le latía más rápido. ¿Intrigante? Esa era una palabra que podía tener múltiples significados. —¿Ha dicho Camilo algo sobre ella, que pudiera indicar que hay algo más?

—No realmente. A veces es difícil para los hombres hablar de sus sentimientos —contestó Lorenzo, su tono reflexivo—. Pero si tienes dudas, tal vez deberías hablar directamente con Camilo una vez más.

La conversación continuó, pero el dilema en el fondo de Fabiana seguía sin resolverse. Cada palabra de Lorenzo era un recordatorio de que necesitaba confianza, y la torno esa noche en una necesidad de claridad.




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