Querer Demás

Capítulo 10

Días después, Fabiana comenzó a trazar el siguiente paso en su búsqueda de respuestas. Al menos una vez por semana, pasaba más tiempo en el café donde solía ver a Lorenzo, esperando que Gracia apareciera. Su intención no era espiarla, sino entender la naturaleza de su relación con Camilo.

Una tarde, mientras Fabiana disfrutaba de su café, se encontró con Lorenzo, quien se sentó a su lado con una sonrisa. —¿Aún en modo de investigación? —bromeó.

Fabiana se reía, pero había un trasfondo serio en su respuesta: —Quizás. Creo que debo asumir el control de esta incertidumbre.

—Tú sabes que siempre estoy aquí para ti —dijo Lorenzo, su tono sincero y compasivo.

Justo cuando Fabiana iba a responder, el timbre de la puerta sonó, y Gracia entró, su figura impactante llenando el espacio. Fabiana sintió que el aire se volvía pesado.

Gracia no los vio de inmediato y se dirigió al mostrador. Fabiana aprovechó esa pausa para murmurar a Lorenzo: —Espera, tal vez esta sea nuestra oportunidad para conocerla mejor.

Antes de que Lorenzo pudiera decir algo, Fabiana se levantó y se acercó a Gracia, sintiendo un torbellino de emociones en su interior. Cuando Gracia finalmente la miró, había cierta sorpresa en sus ojos.

—Fabiana, ¿qué haces aquí? —preguntó Gracia con una sonrisa, aunque había un destello de curiosidad en su mirada.

—Solo disfrutando de un café, y pensé que sería bueno saludarte. ¿Cómo has estado? —dijo Fabiana, tratando de sonar despreocupada.

—He estado ocupada con el trabajo, pero bien, gracias —respondió Gracia, su sonrisa permaneciendo en su rostro.

Los dos comenzaron a charlar, un poco sobre trabajo y un poco sobre hobbies. Mientras Fabiana conversaba, sintió que estaba en una especie de danza tensa, cada paso acercándose y alejándose de lo que realmente quería preguntar.

—¿Tienes alguna recomendación sobre algún tratamiento que no hayamos explorado? —preguntó Fabiana, buscando alguna pista en la conversación.

Gracia la miró fijamente, sus ojos evaluando cada palabra. —Siempre estoy aquí para ayudarte, Fabiana. Pero lo más importante es que debes confiar en el proceso —respondió con un tono muy profesional.

Después de varios minutos de charla, Fabiana sintió que estaba dando vueltas sin avanzar. Se despidió de Gracia, quien dejó el café, sintiendo la necesidad de procesar lo que acababa de suceder. Había un aire de competitividad entre ellas que no podía ignorar.

Al volver a la mesa con Lorenzo, Fabiana no ocultó su frustración. —No logré nada. Cada vez que la veo, me siento más confundida.

Lorenzo le dio un pequeño golpe en la espalda. —Paciencia, Fabiana. A veces es mejor no presionar. Tal vez deberías conocerla mejor en un ambiente diferente, fuera de la consulta.

La idea resonó en su mente, como un destello de claridad. Pero en el fondo de su corazón también había un recordatorio importante: Gracia debía ser confrontada de una manera más abierta. Era un juego peligroso, pero Fabiana estaba decidida a descubrir toda la verdad. ..




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