Querido Mason

02 | ᴍɪᴇᴅᴏ ᴀ sᴇʀ ᴏʟᴠɪᴅᴀᴅᴏ

Febrero,2025

El aire frío de febrero golpeó su rostro apenas salió del bar.

Isabel sintió una especie de calma, hace rato no se había divertido tanto.

-Necesitaba eso...-Murmuró mientras respiraba profundamente.

Detrás de ella, Mason empujó la puerta con las manos dentro de los bolsillos de la sudadera. Algo agotado por la noche de karaoke.

-¿Qué cosa?- Le pregunto el muchacho mientras se acerco a su lado

-Volver a sentir oxígeno.

-Que dramática eres.

-Soy realista.- Ella le sonrió y soltó una risa mientras le dio un codazo de juego.

Las luces de la universidad seguían encendidas a unas cuantas cuadras. Algunos estudiantes caminaban en pequeños grupos, todavía riéndose de la noche.

Los demás se habían ido hacía rato.
Como casi siempre.

Mason insistía en acompañarla hasta su apartamento.
Y, como casi siempre...

Isabel fingía que era una molestia.

-Sabes que no hace falta que me acompañes.- Le volvió a insistir Isabel

-Lo sé.

-Entonces...?

-Igual voy.

Ella soltó una pequeña risa.

-Eres terco.

-Y tú caminas sola a las once de la noche como si este lugar no fuera nada peligroso.

-Nunca me ha pasado nada.

-Prefiero que siga siendo así.

El ruido del bar iba quedando atrás conforme avanzaban por la acera.

Las calles, que unas horas antes estaban llenas de estudiantes, ahora permanecían casi vacías. Solo se escuchaban algunos carros pasar a lo lejos y el viento moviendo las hojas de los árboles.

Ninguno de los dos hablaba.

Pero nunca había sido un silencio incómodo.

Con Mason, los silencios también eran una forma de conversación.

Isabel caminaba unos pasos por delante, balanceando distraídamente la correa de su bolso y mirando sus pasos cuidadosamente.

De pronto giró apenas el rostro.

-Oye...

-¿Mm?

Ella tardó unos segundos en hablar, como si estuviera escogiendo cuidadosamente la pregunta.

-¿Cuál crees que sea el peor miedo que puede tener una persona?

Mason la miró de reojo.

-¿Por qué?

-Responde.

Mason suspiro profundamente mientras miraba al cielo intentando buscar la respuesta a su pregunta en el.

-No sé... -respondió encogiéndose de hombros-. Supongo que la oscuridad, alguna tontería así

Isabel frunció ligeramente el ceño.

-¿La oscuridad?

-No lo sé, no todos tenemos los mismos miedos

Ella negó despacio.

-Olvidalo

-¿Entonces cuál? - le pregunta intentando entender la razón por la que ella preguntaba eso.

Isabel levantó la vista hacia el cielo nocturno.

Las pocas estrellas que lograban verse apenas se asomaban entre las luces de la ciudad.

-Ser olvidado.

Mason guardó silencio.

Ella continuó hablando, esta vez con una voz mucho más baja.

-Imagínate pasar toda una vida conociendo personas... haciendo amigos... riéndote con ellos...

Hizo una pequeña pausa.

-...y que un día llegue un momento en el que nadie vuelva a pronunciar tu nombre.

El viento levantó algunos mechones de su cabello.

-No sé... creo que eso da un poco de miedo.

Mason la observó durante unos segundos.

Era una pregunta extraña.

Muy propia de Isabel.

Siempre encontraba la manera de convertir una caminata cualquiera en una conversación imposible.

Al final soltó una pequeña risa.

-Qué manera tan deprimente de terminar una salida- Dijo, aunque teniendo un sabor amargo en su boca.

Isabel sonrió.

-Lo siento.

Siguieron caminando.

El sonido de sus pasos sobre el sendero hacía compañía.

Después de unos segundos, Mason habló.

—No creo que ser olvidado sea el mayor miedo.- Le respondió, con un tono suave y sereno.

Isabel giró un poco la cabeza hacia él, un poco sorprendida de su intervención.

—¿No?

Mason tardó unos segundos en responder, como si todavía estuviera ordenando sus ideas.

—Creo que olvidamos personas todos los días. Compañeros del colegio, vecinos, gente con la que alguna vez hablamos... y el mundo sigue.

Isabel bajó la mirada al camino.

—Supongo que sí.

—Lo que da miedo... —continuó él— es darte cuenta de que alguien todavía vive en tus recuerdos mientras tú ya desapareciste de los suyos.

Ella permaneció en silencio.

—O peor...

Mason sonrió con cierta tristeza.

—Que todavía recuerdes perfectamente a alguien... pero ya no puedas volver a crear un recuerdo con esa persona.

El viento movió algunas hojas sobre el camino.

Isabel respiró despacio.

—Nunca lo había pensado de esa forma.

—Yo tampoco.- Le respondió la chica, sabiendo que sus palabras estaban algo huecas.

Marzo,2025

La puerta del hogar se abrió.

Isabel dejó caer las llaves sobre la pequeña mesa de la entrada.

Aquella mesita la cual llevaba años en su familia.

Quizás su mamá le tenía cariño porque su bisabuela se la dió como último obsequio antes de su fallecimiento.

- Ya llegué!.

-¡En la cocina!- Alguien respondió desde el otro lado de la casa, una voz masculia.

Debía ser su papá, debería estar aprovechando su día libre, a si que ya estaba suponiendo que el estar haciéndole compañía a su madre en la cocina.

El olor a estofado se sentía por toda la casa.

Su madre estaba de espaldas, terminando de servir dos tazas de café caliente mientras una emisora sonaba bajito de fondo.

-¿Cómo te fue? -preguntó sin girarse la mujer pelinegra.

-Sobreviví... Escritura argumentativa no es lo mio.

-Entonces fue un buen día. -Respondio su papá, mientras se dió la vuelta para observar a su hija. Acercándose y posándole un beso en la coronilla de su cabeza.

Isabel soltó una risa mientras dejo su bolso en el suelo, a lado de la nevera, seguido, abriendo la puerta de esta.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.