Si alguien me hubiera dicho hace 7 años que yo llegaría a trabajar en una de las constructoras más grandes e importantes del país no le hubiera creído jamás, menos si me decían que terminaría enamorada del hijo del dueño y terminaría siendo su esposa… bueno su ex esposa le habría dicho loco.
Sin embargo, henos aquí, son las 8:00 am, en la mesa de mi casa con una taza de café que ya debe estar más frio junto a unos papeles donde dos firmas plasmadas dan la sentencia definitiva de que mi matrimonio de menos de un año ha terminado.
Pienso en lo que voy a hacer a partir de ahora, buscar un trabajo o aceptar la propuesta de mis abuelos, que, ni siquiera él sabe que existen, para Cristóbal siempre fui la pobre niña huérfana.
Pero ¿Cómo llegamos a este punto?, en que momento pase de ser una simple asistente a ser esposa y ahora ex esposa, a eso me han reducido aún más.
Pienso en todo lo que han sido estos años y lo que ha sido mi vida, pero rendirme no puedo. Si hace 7 años no lo hice tras mi tragedia, mucho menos ahora, no sé cómo lo hare, pero sé que si tras la muerte de mis padres no fue el fin del mundo, esto, el divorcio tampoco lo es. Inevitablemente viajo a aquel día hace poco más de 6 años que desperté y 7 de mi accidente
Hace 6 años atrás…
Despierto confundida en una cama de hospital, el aroma a antiséptico es lo primero que registro eso y la luz de la lámpara, no se donde estoy o que me paso, ¿Qué hago aquí?
-¡No puede ser! – Es lo primero que escuchaba – doctor ¡ha despertado! ¡La paciente ha despertado!
Sale corriendo de la habitación antes de que pueda tan siquiera decir algo, mi boca estaba tan seca, mi garganta raspaba y dolía, apenas y emitía pequeños quejidos cuando en ese momento ingresa un considerable equipo médico, tanto doctores como enfermeras.
-Esto es increíble – exclamó un hombre de unos 50 años con el cabello ligeramente canoso
-Un milagro – dice otro más y yo no sabía de que o a que se referían.
-Señorita Evelyn – me habla el doctor que me hablo la primera vez – soy el doctor Paterson, estamos en el hospital general, donde usted ha estado pasando su convalecencia desde hace algún tiempo – Si, el accidente, yo viajaba con mis padres y hermano recuerdo el accidente – necesito por favor que, lo que le diremos a continuación lo tome de la manera mas tranquila posible.
En ese momento no entendía nada, solo sabía con toda la seguridad que algo no están bien, sentía una opresión en mi pecho, como la que sientes justo antes de que te den las noticias malas, esas que cambian tu vida para siempre, algo que no se puede descifrar. Hago un pequeño quejido señalando la jarra de agua que está en mi habitación, necesito agua, es como si hace días no la consumiera.
-Enfermera, dele un poco de agua a la paciente, de a sorbitos pequeños para no forzar su tracto – la enfermera se acercó a mí con un vaso y tomo poquita agua como me indicó, ya con la garganta mas despejada y con un esfuerzo sobrehumano hice la pregunta que más ansió hacer, ¿Dónde están mis padres y hermano?
-Evelyn, - veo su mirada y sé que trataba de ocultar una verdad angustiante y dolorosa – usted y su familia sufrieron un aparatoso accidente automovilístico – me dice con calma, pero eso yo lo sé, mejor que nadie – esto es difícil de decir, pero usted ha despertado de un profundo coma, en el que francamente llegamos a dudar si despertaría – las palabras me golpean como la realidad más brutal de mi vida ¿coma? ¿Por cuánto tiempo? Comienzo a alterarme y el vip en la maquina lo prueba – por favor, Evelyn tranquila, sé que lo que estas escuchando es un tremendo impacto, pero por favor, trata de mantener la calma, si no tendremos que sedarte. Como mencionaba, acabas de despertar de un coma, has estado en ese estado por 11 meses – me dijo el doctor hace 7 años ya, y sigue siendo igual de impactante que la primera vez que me lo dijo, y aun tras todo este tiempo ese sentimiento de dolor, confusión de desespero sigue igual de intacto que aquella vez. Pero la peor noticia vendría después y yo no lo sabía.
-Evelyn – escucho la voz de alguien más, y tal vez es su colega, aunque mucho más joven – tras el accidente usted sufrió severas contusiones craneoencefálicas que provocaron una severa inflamación craneal, lo mas conveniente en estos casos es poner a la persona en coma para buscar una desinflamación del cerebro, pero tras dos semanas de evolución favorable, decidimos quitarla de coma inducido, pero usted realmente callo en coma por casi un año. Por ahora, le haremos una serie de estudios para ver su actividad cerebral así como evaluar los posibles daños neuronales.
Fue todo lo que dijo, así sin más, todos se retiraron de mi habitación y me quede en esa habitación sola y como único compañero el dolor de haber perdido un año de mi vida, el dolor de mis padres y mi hermano, ¿Qué no pensé en ese momento? Todo y nada a la vez, pensé en mi escuela, que no termine la escuela, mi ingreso a la universidad, pero entre todo lo que he perdido, sabía y creía que, en cuanto viera a mis padres el dolor seria menos y ellos serían mi fuerza para salir adelante, ellos me ayudarían.
Que ingenua fui, ingenua porque ellos ya no estaban… Pero yo no sabía nada.
Después de lo que me pareció una eternidad, entre estudios y resonancias y mas estudios me llevaron a mi habitación, pensé que ahí estarían mis padres, pero no, nadie me esperaba, y ese sentimiento fue el que me acompañaría durante los siguientes años de mi vida, nadie que me esperara.
A la mañana siguiente, al despertar me volví a encontrar con el doctor Paterson y el otro doctor joven, ellos no perdieron el tiempo y me volvieron a examinar una vez.
-Evelyn que bueno que ha despertado ya, justo aquí tenemos sus estudios, otros más llegaran por la tarde – me comunica, pero eso en ese momento no me interesaba, yo solo quería saber de mi familia y veía como una obligación que ellos estuvieran aquí para saber cómo sería mi caso de ahora en adelante – Todo parece indicar que estas bien dentro de lo que cabe sin embargo… - comenzó a explicar que mis músculos estaban atrofiados, me había fracturado una pierna que y el brazo, igual la muñeca derecha por tanto la rehabilitación era una obligación, una reducción de mis capacidades y otras más que yo descubriría con el tiempo.