Decir que estos últimos meses han sido fáciles, seria mentir demasiado, al contrario, han sido días muy difíciles y de mucho trabajo, jamás pensé que la transición seria compleja. Entre organización de juntas para concluir proyectos u otros que han sido iniciados por nuestros jefes y serán concluidos por sus hijos, sin mencionar el cierre de año de toda la empresa, esto ha sido una locura como dice Sofí.
Es impresionante, pero literalmente la agenda de enero ya está cubierta sin siquiera haber conocido a mi jefe, ¿Cómo es eso posible? La verdad es que no lo sé.
Lo primero que hicimos fue enviar una circular a los jefes de cada departamento así como a socios y accionistas por igual informando el cambio de presidente y vicepresidente, los demás empleados no saben que en enero tomaran cargo los hijos de los dueños, es algo que se ha logrado mantener en el más absoluto secreto, y eso es porque durante mes y medio tanto el joven Cristóbal como el joven Andrew estarán de incognito viendo y aprendiendo, palabras del señor Tony, pero todo será bajo anonimato.
Por mi parte, la verdad estoy muy nerviosa, en cualquier momento mi nuevo jefe cruzara por las puertas del ascensor, y sería una gran mentirosa si digo que no estoy nerviosa, soy lo contrario, un total manojo de nervios, eso no me ayuda en nada, ni a mi salud, a mi concentración y menos a mí coordinación, si así ya soy torpe, me vuelvo más. Solo espero que mi próximo jefe sea paciente conmigo, así como su papá lo es.
Hoy es lunes, voy llegando a la empresa y subo hasta el piso más alto, que es el piso ejecutivo, aquí solo trabajamos Sofía y yo, presidencia y vicepresidencia, y en todo lo que llevo trabajando jamás me he permitido llegar tarde. Dejo mis cosas en mi escritorio y mientras el sistema de la computadora inicia voy a la cocina, enciendo la máquina de café, guardo mi comida, para el almuerzo en la nevera y comienzo a preparar las tazas de café, porque en este piso tomar café es el ritual que no puede faltar jamás.
Cuando tengo mi café y galletitas salgo de la cocina sin mirar, un grave error de mi parte porque enseguida siento el impacto contra algo firme y duro, que del impacto termino en el piso acompañando la taza rota y un fuerte grito es lo siguiente que escucho.
-¡Pero que tonta eres! ¡Mira lo que has hecho! ¡Que tonta y estúpida, me has tirado el café en mi traje! – los gritos del señor resuenan por todo el piso que me paralizan del miedo, un pequeño gran defecto de mi timidez, bloquearme. No tengo el valor de levantar la mirada, todo es un desastre, el café esta derramado en el costoso traje de un accionista, las galletas rotas por todo el piso junto a la taza y yo, bueno yo, estoy muerta de la vergüenza y la pena - ¡Te estoy hablando! ¡Levántate ahora!
Hago lo que me pide, pero aun sin levantar la mirada, no puedo.
-¿Qué no tienes que decir anda al respecto? Mira lo que has hecho, es que no sabes hablar o que… ¡Responde!
-Lo… Lo lamento mucho … Señor, no, no fue mi intención, yo
-Levanta la mirada cuando te hablo.
Me vuelve a gritar, dudo por un segundo si debo hacerlo o no, pero sé que no tengo alternativa y debo hacerlo. Con la mayor de las vergüenzas lo hago, sin embargo, no esperaba ver lo que vi, puedo decir que a simple vista que es mucho pero mucho más alto que yo, y veo la enorme mancha de café que seguramente ha traspasado la tela del chaleco y el saco está salpicado de lo que era mi taza de café. Pero lo que no me esperaba al levantar totalmente la vista hacia él, fue ver un rostro perfecto y hermoso, muy hermoso, primero fueron sus ojos, grandes y hermosos de un impresionante color azul, de un azul tan intenso como el cielo, una tez blanca y limpia, su barba bien cuidada y afeitada, su cabello castaño oscuro peinado de manera elegante, era simplemente un hombre hermoso en todo el sentido de la palabra, como aquellos CEO de mis libros o novelas favoritas. Una belleza que yo jamás había visto en mi vida
Aun con su ceño fruncido y su rostro delataba que me quería ejecutar, seguía siendo el hombre más bello que había visto jamás en toda mi vida. Incluso hasta a mí me dio vergüenza mi aspecto a lado de un hombre poseedor de una belleza, que yo, no imaginaba que alguien pudiera tener
Nunca, en mis cortos veinte años, nunca me había puesto a ver detenidamente al género opuesto, no era de mi interés, tras el caos que es mi vida, mucho menos tiempo de admirar la belleza masculina.
Sin embargo, al ver a aquel extraño, que aun con una gran mancha de café en su traje de tres piezas, derrochaba una presencia tan fuerte como intimidante, siendo mucho para mí, algo que jamás había sentido en toda mi vida. Su presencia era completamente abrumadora, sumando el caótico escenario en que estábamos, su rostro furioso, mi cara ardiendo de vergüenza y a la vez por haber sentido algo en este momento ¿Será ese sentimiento que sientes cuando te gusta o te sientes atraída por alguien? Algo que sin duda, jamás había sentido y que me daba miedo.
-No puede ser posible – exclamo aún más enojado que antes – aparte de ciega y tonta eres idiota también, ¿Qué más puede pasar contigo?
Sus insultos me traen devuelta a la realidad, donde la pena y la vergüenza siguen presentes y más aún al darme cuenta de que lo observe mucho más tiempo del necesario, como una perfecta tonta que me hacen bajar la mirada nuevamente.
-Lo… lo siento, no fue mi intención señor… Yo no quería, usualmente… usualmente yo – las palabras no me salen, estoy entrando en verdadero pánico – yo, yo estoy sola y…
-Deja las excusas estúpidas para otro tiempo, ¡Mira lo que has hecho!, este traje es hecho a la medida y cuesta miles de dólares y hoy tengo una reunión importante eres una idiota y…