Quiéreme en carnaval

Tilcara

Cuando llegamos al pueblo, no podía creer la cantidad de colores, diseños y paisajes que veía. Todos divirtiéndose en las calles, jugando entre sí, arrojando pintura, espuma y agua al cielo. Los cuatro mirábamos impactados la belleza del ambiente y yo tomaba una que otra fotografía.

- Llegamos. - dijo Carlos.

Entonces miré a mi izquierda y vi un terreno bastante grande con una casa amplia en medio y una gran camioneta estacionada en el patio. Alguien le había hecho señas a Carlos para que entráramos, así que pasamos el pequeño portón de madera con nuestras cosas y cruzamos el patio hasta llegar a la casa, donde fui la última en entrar.

Después de pelear con mi valija que se había quedado atorada en la puerta, lo vi. Un chico alto, morocho y con labios un tanto gruesos, se acercaba para estirar su mano y darme la bienvenida. Me quedé paralizada ante los ojos más raros que había visto: negros.

- Así que tomaste una decisión.

- El famoso Lucas. - estreché su mano, ignorando su comentario.

- Bienveni... dos. - agregó, indiferente, desviando su mirada a los otros.

Con cada comentario que hacía, me caía peor. De todas formas, había encontrado alojamiento en una cabaña muy cerca de allí, sólo había ido a conocer dónde estarían mis amigos. Entonces fui a instalarme y al día siguiente comenzó el itinerario; pasaron a buscarme en aquella camioneta y comenzamos a recorrer los lugares más concurridos de la zona, tomamos mate, nos divertimos bastante y fuimos testigos de la hermosa cultura del carnaval. Al ver toda la pintura en mi cuerpo, no pude evitar reir, estaba... feliz.

Los siguientes días repetíamos la rutina, pero con lugares diferentes a donde el dueño de casa nos llevaba como un guía turístico. Cada vez parecía que nunca nos llevaríamos bien y un día discutimos muy feo. Teníamos bastantes desacuerdos, y no dejé de creer un segundo que era un imbécil, pero decidí guardarme mis insultos por mis amigos, y descargarme jugando todo el día en el carnaval.

Esa tarde-noche, salimos a caminar todos juntos. Entonces apareció una chica delgada, de pelo largo, bastante bonita. Abrazó cariñosamente a Lucas y lo saludó con un beso en el cachete. Después saludó a todos y entonces noté lo paralizado que estaba Carlos. Cuando ella notó su existencia, lo abrazó con emoción y lo llevó del brazo a caminar. En ese preciso momento, Uma y Pablo se perdieron en la feria de artesanías y los malnacidos no me dejaron opcion que quedarme parada junto al amigo idiota de Car.

- A ver. - interrumpió el silencio. - No quiero estar así todas las vacaciones. Dale, empecemos de nuevo.

- ¿Empezar de nuevo? Vos cuestionabas mi vida amorosa y mis actitudes, ni me conoces.

- Si, si. Te pido perdón. Por favor, no estemos así el resto de tu estadía. - me extendió la mano.

Cuando la estreché, tiró de mi brazo y me llevó a caminar.

- Dejame que te muestre un poco de nuestra cultura tal vez así me perdones o al menos haga que te enamores del lugar.

La verdad no tenía muchas opciones, pero si ibamos a hacer las paces, debiamos intentar pasar más de quince minutos juntos sin pelear o discutir por alguna tontería.

- Entonces... ¿quién es la chica? - pregunté.

- ¿Por qué? ¿Estás celosa? - estuve a punto de contestarle una grosería.- Es mi prima. Carlos siempre estuvo enamorado de ella, y ella de él. Cuando éramos chicos venía a visitarnos, pero nunca conoció el carnaval.

- La verdad es hermoso. Me encanta la cultura, los colores, todo.

- ... Vení. Te voy a mostrar algo.

Entonces caminamos y caminamos, me llevaba a una colina bastante empinada, y la altura me quitaba el aire.

- ¿A dónde vamos? 

- Ya vas a ver.

Comenzaba a alterarme y estaba a punto de volver, hasta que se detuvo y se sentó en una de las rocas. Me hizo sentar junto a él y me señaló al frente. Alcé la vista y vi esa casita de adobe, pequeña, pero suficiente. De adentro salió una señora muy anciana, y recibió a Lucas con un abrazo. Entonces notó mi presencia, y a continuación le dijo a él algo en una lengua que no pude entender. Él habló de la misma manera hasta que ella se acercó a abrazarme.

- Bienvenida, mija. Yo me voy pa'l pujllay, pero pueden quedarse el tiempo que quieran. - se quedó mirándome un rato, y con una sonrisa me dijo algunas cosas en aquella lengua.

Sólo pude agradecerle y en un instante bajó la colina y desapareció en la noche. No había entendido mucho de lo que me había dicho, y miré a Lucas algo desconcertada.

- Ella es mi nona 'Killa'.

- Perdón, pero... ¿qué me dijo?

- Nada importante, tonterías de ella. Ahora se fue 'al carnaval', pero en realidad fue a visitar a una amiga. Vení.

Mientras lo seguía hacia atrás de la casa, no dejaba de pensar en las palabras de la anciana, me parecían tan interesantes, y seguro me había dicho algo importante. Entonces él me sacó de mis pensamientos y me hizo ver el hermoso paisaje nocturno que se formaba con la vista que teníamos hacia el pueblo. Nos sentamos en una roca y admiré el paisaje, pero entonces recordé lo de hacía un rato.




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