Razones para amarte

Dos.

—Sí, hermana, tengo una hija, mírala —enseñé la fotografía—. Tiene cuatro años, es hermosa, ¿no crees?

—Sí, es muy hermosa, ¿pero por qué te lo ocultó? Es decir, creí que Kim era una buena mujer. No tenía derechos a ocultarnos a mi sobrina.

—Ven —pedí alejándola de Annia, no era un tema que debiéramos tocar en su presencia—. Sabes, creo que soy responsable, ella me buscó, de hecho se lo dijo a Elena, Enid estoy tan arrepentido de mis estúpidas decisiones, de haberme casado con Elena, no es una buena mujer, no soy feliz, se niega a darme el divorcio, pero no lo permitiré, no ahora que ella regresó, que sé que tengo razones para amarla —nuestra hija, miré y acaricié su rostro en la fotografía—, tengo una hija y es con la mujer de mi vida, voy a luchar por ellas.

—Dan, pensé que eras feliz con Elena, ¿por qué no lo habías dicho?

—Sinceramente, no quería aceptar que estaba pasando por lo mismo que tú, que Perla, y… Enid me costó mucho aceptar lo estúpido que fui, sé que Kim era celosa, que lo nuestro no marchaba muy bien, ahora sé que le di los motivos, quería ser libre, crear un imperio, ser como Ivanov antes de ti, tener muchas mujeres y crear mi fortuna, Amaba a Kim, pero…

Me sentí avergonzado de mi propia estupidez.

—Dan lo siento, debiste decirnos lo que pasaba, aceptaste casarte con Elena, parecías feliz.

—En ese tiempo lo estaba, no dije nada porque no había necesidad, me sentía bien y además salíamos de la tragedia de Perla, lo mío eran tonterías.

—¿Kim terminó contigo?

Empecé a reírme, mirando de nuevo la foto de mi hija.

—Lo hice yo, Enid, Kim no sabe que le mentí, llevábamos tiempo juntos, ella era celosa, pero no iba más allá, lo nuestro terminó una noche que con las malas influencias que en ese tiempo creí mis amigos y que me permitirían estar a un nivel mejor, bebí y me drogué, me acosté con Elena.

—¡Dan! ¿Te drogas?

—Ya no, aunque créeme a veces lo pienso por el infierno que vivo con Elena, no soy un adicto Enid, fueron un par de veces, en fin, me acosté con Elena, sostuve una aventura con ella, al mismo tiempo que estaba con Kim, me sentía bien, era parte de mis planes, ellos eran como… Eran del círculo social al que quería pertenecer y que gracias a Ivanov, estaba, Enid creí que merecía estar con alguien mejor que con la hija de una empleada doméstica.

El que me diera un golpe y llamara idiota, ya me lo esperaba, no sería Enid si no lo hubiera hecho, me detuve porque ya sabía lo que diría.

—Me decepcionas Dan, Kim siempre fue una buena chica, qué idiota hermano, tú al igual que ella, vienes de clase media.

—Lo sé, Enid, ahora lo sé, estaba cegado por todo, por esos amigos importantes, por quién comencé a ser, en la universidad, un tipo popular, tenía 20 años y el que las chicas me idolatraran me convirtió en un idiota, tanto que después de quitarle su pureza, después de ser el primero para ella y hacerle creer que ella lo era para mí, la dejé, le dije que merecía algo mejor que ella, no sabes cuánto lo lamento.

—Ay, no, Dan, ¿de verdad fuiste capaz de tanto?

—Fui un imbécil, no sabes lo que me ha costado, la amo, siempre ha sido así. Había pasado tiempo, estaba bien sin ella, me buscó una noche, supongo que iba a decirme que seríamos padres, para entonces ya estaba con Elena y nos vio teniendo intimidad, todo acabó, la busqué después, estuve un par de meses tras ella, pero no me dio una oportunidad, fue cuando les dije que ella y yo no funcionábamos por la distancia, lo cierto era que ella hubiera renunciado a todo por mí, la amaba, le pedí perdón, ella se negó a darme una oportunidad.

—Hizo muy bien Dan, no puedo creer que después de todo lo que nos viste pasar a Perla y a mí, hayas actuado así.

—Lo sé, no tienes que recordarme lo imbécil que he sido, cuando descubrí que nada me importaba más que ella, Elena dijo que estaba embarazada y sus padres y los nuestros hablaron del matrimonio, pensé que estaba bien, era una chica de clase, creí que juntos crearíamos un imperio, perdió el bebé y todo fue un infierno, he estado amando, buscando y lamentando haber perdido a Kim, pero mira, la vida me ha dado una oportunidad que no pienso dejar pasar, tenemos una hija, voy a recuperarla.

—Dan, no creo que esté interesada en darse una oportunidad con un hombre casado. Aún sigues con la mujer por la cual la dejaste, no seas cínico.

—Es un error, Enid, Elena no me ama, nunca la he amado, es ella, es Kim, es la mujer a la que amo.

—Estoy tan decepcionada de ti, Dan siempre creí que serías el mejor compañero que una mujer pudiera tener, pero…

—Lo lamento Enid, era un joven estúpido, me dejé llevar por la popularidad, por la importancia de la que recibía, ahora tengo 25 y lo entiendo mejor, he madurado y no sabes lo que han sido estos años al lado de Elena, he pagado con mi propio infierno mi decisión, así que si tengo la oportunidad, voy a luchar por ellas.

—Te llevó 5 años aceptar tu error, no creo que Kim, merezca algo así, alguien así.

—Te equivocas, Enid, lo supe meses después, el que no lo haya dicho, no significa que no lo haya estado lamentando, justo por hacerlo, acepté casarme con Elena, para ser un hombre responsable de mis errores, creí que mi hijo merecía una familia, jamás me hubiera casado, si hubiera sabido que ella esperaba a nuestra hija.

—No sé qué decirte, solo que estoy un poco decepcionada, tenía muchas ilusiones del hombre que creí que eras hermano.

—Soy ese hombre Enid, cometí errores, tenía 20 y aunque no es justificación, me dejé llevar, las malas influencias, solo quería divertirme, pero sabes que no la hubiera dejado sabiendo que esperaba a mi hija.

—Sí, ok —miró hacia dónde estaba Annia sentada—. ¿Qué vas a hacer con Elena?

—Divorciarme, aunque será difícil, ya advirtió que no pretende darme el divorcio, supongo que mucho menos cuando sepa que tengo intenciones de recuperar a Kim, supongo que lo de mi hija ya lo sabe.




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