CAPÍTULO 18
YO SOY ESE FUEGO.
GRETA.
Me deslizo con soltura por el salón, mientras converso con mis amigas, un poco distraída debido al constante recuerdo del momento incómodo que viví horas atrás. No obstante al escuchar el nombre del apuesto hombre que me roba un poco de mis suspiros, presto toda la atención a la conversación.
— Si, según lo que me han contado, el duque Thomas está prometido desde su nacimiento con la princesa de Amorth, por esa razón no corteja ni baila con nadie. Una verdadera lástima de está para chuparse los dedos — Dice Daniela con voz coqueta, mientras lleva un dedo a su boca y lo chupa, las demás ríen por su osadía.
Así que está comprometido, ¿Será por ese hecho, que el rey estaba tan rehusado a mi petición?
— Y porque le preguntaste a tú padre sobre el duque, ¿acaso deseas ser cortejada por el enemigo?
Dani, un poco cansada de la personalidad temerosa de Escarleth, rueda lo ojos con aburrimiento — Primero, ¿Quién no desearía será cortejada por ese hombre? Es un excelente partido para cualquier mujer. Y segundo, según lo que he escuchado de mis padres, ya no son nuestros enemigos, más bien considero que son nuestros aliados, porque si no, ¿Qué están haciendo en este recinto?
Cuando aquellas palabras abandonan sus cuerdas vocales, todas llevan sus enormes ojos a mi persona, cuestionado sin hablar esa pregunta que muchos en este cuarto se deben estar haciendo; ¿Qué hacen nuestros enemigos en nuestro mismo espacio? sí tan solo supieran que la única causante de este hecho es su muy rebelde princesa, estoy segura de que nadie se sorprendería.
Ante sus ojos curiosos ruedo los ojos con una sonrisa, ¡Que cotillas son!
— En efecto, se está tratando de afianzar una alianza, donde la contienda entre los reinos se disipe al menos un poco. Aunque, nunca há estado prohibido casarse con personas de aquel reino. Sabemos que nuestra sociedad repudia a los que lo hacen. Así que está alianza, de cierta manera nos beneficiaria a todos.
— Opinó lo mismo, no se mucho de tema, pero no deberíamos detestarnos cuando podríamos aliarnos y más, debido a que somos los únicos reinos, que no son divididos por água. — Todas asentimos dándole la razón al pensar de Camila.
No obstante, tuvo que pasar años, para que al menos, se llegara a pensar negociar una alianza.
— ¡Pero que nos pasa! nosotras hablando de los pretendientes del reino enemigo, cuando deberíamos ver a los nuestro, y es que Camila, ¿Qué se siente bailar con el futuro monarca? — pregunta Dani con su voz sugerente e imprudente y todas la alientan al hacen un corito de alegria, con la intención de molestan a Camila que sonríe ante el comentario.
— Antes de que se hagan ideas erradas en la cabeza, me gustaría decir que conozco a él príncipe desde que soy una puberta, solo me saco a bailar por cortesía.
— ¿Cortesía? ¡De verdad no viste como te veía! — Ante la pregunta emocionada de Escarleth, llevo mi mirada a mi mejor amiga que solo hace una mueca de desagrado, al contemplar si quiera la idea, en realidad ese comentario me hace darme cuenta, que no le prestaba ni la más mínima atención a mi alrededor cuando bailaba con el rey enemigo.
— No digan estupideces, me saco a bailar porque ya a ustedes lo habían hecho y seguro sintió pena de mí.
— Pero ¿no te dijo nada, cuando danzaban?, el príncipe no tiende a saca a bailar nunca a las doncellas.
— En eso las chicas tienen razón Camila — Hago ver con burla y mi mejor amiga, me mira con suspicacia, me río un poco de su expresión horrorizada, pues estoy segura de que, aunque a mi hermano le gustara mi amiga, nunca llegarían a nada, ella ya tiene al dueño de su corazón.
— Cambiemos de tema ya, por favor. De solo pensar en esa posibilidad, se me pone los pelos de punta.
— ¿Por qué?, el futuro rey es una excelente opción. ¡Yo estuviera encantada de estar en tu lugar! — Fomenta Daniela con descaro y todas rodámos los ojos ante su falta de sentido.
— ¡Dios te abra el entendimiento Daniela! acaso olvidas que nuestra amiga, ya tiene a alguien alojado en su corazón. — Comenta Escarleth con un suspiro, provocando que la mencionada se ponga roja como el fuego ardiente, mostrando que le avergonzaba que habláramos de su amor, yo sonrió inconscientemente al contemplarla.
Al menos una de las dos será feliz.
— ¿El rey, ya se marcha? — Preguntan Camila mirando un lugar en específico y todas seguimos sus ojos, viendo en una de las esquinas del espacioso salón, donde el rey Andreu comparte un apretón de manos, con mi padre que sonríe complacido, el duque imita a su primo, pero mis nervios se alteran, cuando observo como Frederick se comienza acerca a ellos desde la izquierda, sin saber que hacer, mis pies toman la decisión y caminan a su dirección sin contemplar al imbecil que un día creí era mi amigo.
No puede permitir que le diga a mi padre, en ese caso mi plan se arruinará por completo. Pero él tiene pensado arruinártelo de todas maneras, recuerda que ya no serás libres si tomas ese camino, no serás de el y pero si del príncipe.
Mi inconsciente me traiciona al recordar sus palabras tan explicitas en mi cuarto; Tú no serás de nadie, tú serás mía, Greta. Trago saliva, al recordarlo y mi cuerpo como en ese momento empieza a hiperventilar, pero abandono toda sensación cuando llego al espacio que comparten mi hermano, mi padre y los primos, al mismo tiempo que lo hace Frederick, con gracia y elocuencia interrumpo la conversación, ya que el anterior nombrado, planeaba hacer lo mismo.
— ¿Abandona ya el baile, príncipe Andreu? — El meda la espalda y al escuchar mi voz voltea a verme, al contemplar sus ojos mieles, un suspiro involuntario abandona mi cuerpo y con disimulo el me regala una pequeña sonrisa.
¿Me está sonriendo? lo miro con las cejas fruncidas, pues al contemplarlo no puedo evitar recordar cómo se sintió tener sus labios encima de los mios, el calor que sentí en su momento comienza a vivar nuevamente, provocando que desee tener un abanico para ventilarme, pero su expresión se ensombrece cuando a mi lado ve a el idiota que mi madre pretende que sea mi marido.