CAPITULO 20.
"PROPUESTAS DESGARRADORAS"
GRETA.
¿Puede tu cuerpo estas en un lugar, pero tu mente viviendo aquello que tanto desea, pero a lo cual no puede acceder?
¡No!, entonces porque esa sensación no abandona mi cuerpo, siento que perdí mi capacidad del habla.
Puedo visualizar como en este pequeño salón se pierden las voces, como intercambian sonrisas, apretones de mano.
¿Desde cuando son tan cercano?
"Te casaras Greta Elizabeth".
Rebobinar aquello provoca que sus rostros se vuelvan borrosos, intento escapar... de el, de mi, de todos.
Mi cuerpo tiembla y como si este no fuera mío, caigo ante la mirada de ojos que expresan de todo, enojo, aburrimiento, preocupación, rabia...
Mis ojos se sienten cansados, llevo mis manos temblorosas a ellos y se sienten mojados. ¿Estas llorando Greta?...
"Cuando la vida se vuelve complicada, retirarse de la batalla es la forma mas inteligente de acercarse a ser el vencedor", por eso, no peleo con el deseo de mi cuerpo de desfallecer..
"Deseo despertar y que todo sea una terrible pesadilla".
(...)
—¿Qué hace usted aquí?
Pregunto con curiosidad, observando la sonrisa del suso dicho que no ha abandonado mi mente, pero esta merma al percatarse de mi duda, cuestionamiento.
Sus ojos conectan con los míos y la profundidad con la que me mira, provoca en mi cuerpo un escalofríos que me eriza, me recorre de pies a cabeza mostrándome que mi reacción a su presencia no ha pasado desapercibida para el, aprieta los labios.
¡Dios! aleja al pecador de la carne, que no puede comer. Trago saliva ante mi pensamiento.
Tu madre diría que eres una pecadora, Greta Elizabeth.
— ¡Por Dios, Greta! esas no son las maneras de saludar a el rey. ¿Dónde están tus modales? — Me reprende mi madre y es cuando me tomo el momento de percatarme del lugar.
Toda mi familia se encuentra en el salón. Sin querer otro regaño, hago una reverencia a los reyes, el rey Andréu me sorprende al tomar mi mano y dejar un casto beso en ella, nuestros ojos conectan y comienzo a respirar pesadamente, retiro mi mano de su agarre al percatarme de mi nerviosismo.
¿Por que reacciono así? acaso... ¡No!
Tienes que alejarte de el.
Retiro mi mirada de sus mieles, para encontrarme la sonrisa de su primo que me hace una reverencia al momento de saludarme, respondo de la misma manera, mientras analizo su mirada que a diferencia del hombre con el que comparte sangre, no me hace vibrar.
— ¡Muy bien! , deberíamos pasar a tomar el té, ya que la princesa ha llegado — Vuelve a hablar mi madre emocionada, sacándome de mis pensamientos mientras invita a todo a sentarse en la mesa del té, yo sin comprender que está pasando solo me acerco a mi puesto.
¿A caso estaré teniendo una alucinación?, al pensar aquello llevo mi mano a mi frente comprobando que no tengo calentura para estar delirando.
Mi padre y el rey se enfrascan en una conversación a la que no soy participe, por tangente no le presto la más mínima atención, pues mi pobre mente no deja de crear hipótesis de porqué el nombre que no desea abandonar mi pensamientos se encuentra en el mismo salón que yo.
¿Abran firmado otra alianza? ¿El y mi padre se han ello tan amigos que se invitan a sus castillos? pero un alarmante delirio, me hace levantar la mirada que tenía en mis dedos a los ojos del prin digo rey Andreu, el ya me miraba, trago saliva.
¿Estará aquí contándole lo de nuestro trato? no puede ser, el no haría semejante Azaña ¿o si?
Cansada de sacar conjeturas y evitando que mis pobres neuronas colapsen estoy dispuesta a preguntar a que se debe su presencia, pero me detengo cuando rebobino lo que dice mi prima....
— ¡Será la boda, más comentada del último siglo! Ya muchos con la presentación del rey en el baile suponían una unión, pero no dudo que será una sorpresa cuando vean que es una de sangre...
Evocar; boda, unión, príncipe y sangre en una misma frase no depara nada bueno y mi cuerpo lo sabe. porque mi tono moreno piel se vuelve blanca como un papel. Porque aunque no lo haya escuchado explícitamente sabía lo que esto representaba. Así que con nervios me dirigí a mi prima..
— ¿De qué boda hablas Ester? — Por primera vez en esa hora o minutos, todos me voltean a mira. Pero un sin fin de emociones pasan por ellos, uno lo hace con lastima otros con preocupación y muchos como si fuera un extraterrestre o peor un bicho raro con poco raciocinio.
Un silencio tenue se instala en el recinto y mi nervios que no eran los mejores comienza a empeorar.
No, no puede ser lo que pienso, ¿acaso ellos me casaran?
Y como si un balde de agua me callera encima, todo se confirma cuando mi prima menor lo confirma con sarcasmo.
— De la tuya con la del Rey Andréu, ¿no has prestado atención a toda la conversación? — Se río descaradamente sin medir su tono, provocando que mi madre la mire, ella se pone recta en su silla de inmediato.
No, imposible, esto tiene que ser una broma, no hay mas.
— Buena broma — Digo con una sonrisa que los invita a que me respondan eso, pero no lo hacen en realidad me miran con pesar, mis ojos regresan a la única persona que me va a poder responder esto, miro a Andreu el cual me recibe con algo de inconformidad y pesar, pero a el no es a quien busco si no a él, el engendro que me dio la vida, mi padre.
En sus ojos no hay nada, mas que frialdad, pero solo verlo lo confirmo.
— No es ninguna broma, te casaras con el rey Andreu, Greta Elizabeth — Después de esas crudas palabras, un pitido se escucho en mi mente, uno que me provoco a una oscuridad profunda..