Recordarnos

Capítulo 12

Capítulo 12

Megan

 

Volver al trabajo después de unos días tan intensos me hace sentir bien, como si estuviera volviendo a mi rutina, pero sabiendo que todo ha cambiado. Me ha dolido dejar a Charlie con mis padres, tengo esta necesidad de pasar tanto tiempo con él como sea posible para asegurarme de que está bien, pero sé que debo soltarlo, darle su espacio. 

Y mis padres querían verlo. 

Entro al ascensor y sonrío cuando veo al señor Maddox seguirme. Tyler me dijo que les contó sobre Charlie y me hace feliz saber que mi hijo tiene a más personas que pueden cuidar de él que van a quererlo casi tanto como yo. 

—Sr. Maddox, qué bueno verlo. 

Él me sonríe, abrazándome mientras las puertas del ascensor se cierran. 

—Megan, qué alegría que regreses. —Se aleja, su sonrisa bajando de intensidad—. Tyler ha intentado arreglar todo el problema, pero la verdad es que te necesita. 

Hago una mueca. 

—Lamento haberme perdido por tanto tiempo, sabe que no tenía de otra. 

Posa una mano en mi hombro, dándome una mirada de simpatía. 

—Lo sé, y no te lo reprocho. —Aprieta los labios, inseguro, e intuyo de qué va a hablar a continuación—. Cuidar de ese niño debe ser lo más importante para ustedes ahora, siento que tengan que venir a poner en orden todo. 

Luce culpable y me se aprieta el corazón solo de verlo. Debe sentirse impotente, después de todo es su empresa, pero para nadie es un secreto que Tyler y yo la estamos llevando sobre nuestras espaldas. Y no se lo reprocho, ya es hora de que el Sr. Maddox se tome un respiro, él ha estado en los peores momentos y debe ser agotador tener que levantarla él solo. 

—No se preocupe, podemos con esto. Charlie no será un impedimento para hacer nuestro trabajo, lo tenemos todo controlado. 

O eso espero. 

—Y ten por seguro que nosotros, mi esposa y yo, vamos a ayudarlos con él. —Sonríe con orgullo—. Me muero de ganas por conocerlo, Tyler nos ha contado todo lo que ha podido, pero es necesario verlo con nuestros propios ojos. 

Las puertas del ascensor se abren en nuestro piso y ambos salimos, saludamos a Katy y continuamos con nuestro camino. 

—Ya hicimos planes para ir a su casa este domingo. Creo que a Charlie le va a gustar pasar el día con todos juntos antes de entrar a la nueva escuela. 

Nos detenemos frente a mi oficina. 

—¿Sabes qué le gusta? —pregunta—. Karla querrá prepararle su comida favorita. 

—¿Helado? —bromeo y él suelta una carcajada—. Macarrones con queso, es su plato favorito, o hamburguesas. La verdad es que no es un niño exigente. 

Palmea con suavidad mi brazo. 

—Está hecho, nos vemos. 

—Hasta luego, Sr. Maddox. 

Se va y busco a Rylie, pero ella no está en su sitio, y Darla tampoco. Me dispongo a abrir la puerta de mi oficina cuando el repiqueteo de unos tacones me alerta de que alguien se acerca. Espero ver a Rylie o a Darla, pero es Miranda. Pone mala cara al verme y asumo que va a seguir caminando, pero, para mi sorpresa, se detiene. 

—Has vuelto —masculla. 

Adopto una expresión de obviedad, intentando mantener la compostura. 

—Eso parece. 

Se cruza de brazos, apoyando todo el peso de su cuerpo en un pie. 

—Más te vale hacer las cosas bien, no voy a permitir que salgas impune esta vez. 

Definitivamente ella está loca, no entiendo nunca la mitad de las palabras que dice.

—No sé de qué hablas y no tengo ganas de averiguarlo, así que adiós. 

Me doy la vuelta, pero ella continúa hablando. 

—Puedes hacerte la tonta todo lo que quieras, no me importa, pero espero que recuerdes mis palabras cuando tengas la intención de meter la pata de nuevo. 

Me niego a seguir discutiendo. 

Abro la puerta de mi oficina y entro, justo cuando Tyler llega, mirando de mí a Miranda. 

—¿Ocurre algo?

Ella lo mira y esboza una sonrisa falsa que ni él se cree. 

—Nada, solo estábamos hablando. —Se gira del todo hacia él, dándome la espalda—. Tenemos que hablar, te tengo noticias. 

Su tono de voz pasa a ser uno emocionado, así que me doy por despedida. Me niego a escuchar lo que sea que tenga que decirle. 

—A la hora del almuerzo podemos hablar, ahora necesito hablar con Megan. 

Dejo la puerta abierta, sabiendo que va a seguirme. Siento como si esto lo he vivido antes y se me retuercen las tripas solo de recordarlo. No quiero volver a pasar por la constante pelea con Miranda, espero que Tyler pueda dejarle claro que debe mantenerse lo más alejada de mí posible. 

Ella hace un sonido de molestia y luego sus tacones resuenan cuando se va. Dejo mi bolso en el perchero en la esquina de la oficina y luego le sigue mi abrigo. Cuando tomo asiento, alzo la cabeza hacia Tyler. 




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