Sofía estaba en la cafetería del hotel, tomando un café que sabía a esencia de humo elegante con precio de cirugía estética.
Tomás hojeaba una revista de moda como si entendiera algo.
Teté llegaba con su tercer outfit del día.
—Chicos, me acaba de llegar una carta.
—¿De amor? —preguntó Tomás.
—Peor: de abogados.
—¿QUÉ?
—Parece que el influencer francés al que le dije que su energía era más falsa que su acento… me está demandando por difamación emocional.
Sofía escupió el café.
—¿Difamación emocional?
—Sí. Al parecer su novia lo dejó después de ver el video. Y él dice que perdí mi “compasión humana” en una croqueta de jamón.
—¿Y qué vas a hacer?
—Nada. Lo voy a invitar a una cena. Y lo voy a destruir con diplomacia.
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Mientras tanto, Sofía recibió un mail urgente de la editorial francesa:
> Asunto: Revisión de contrato urgente
Querida Sofía:
Hemos recibido una reclamación de la verdadera Madame Kuznetsova por suplantación de identidad.
Hasta que aclaremos la situación, toda propuesta editorial queda en pausa.
Atentamente,
Éditions Chaleur Intime
—¿¡QUÉ!?
Tomás se acercó:
—¿Nos cancelaron?
—Nos pausaron. Por haber usado la identidad de una escritora rusa que, casualmente, fue arrestada anoche por intentar publicar un libro desde la Torre Eiffel… desnuda.
Teté, sin inmutarse:
—Clásico error de principiante.
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Para despejarse, Tomás la llevó a una cena en el restaurante más parisino del barrio.
Velas. Vino. Música suave.
Y un mozo que parecía sacado de una novela de Jane Austen.
—Reservé con tiempo —dijo Tomás.
—¿Nombre?
—Rodríguez.
—¿Rodríguez o “los paraguayos que arruinaron la conferencia erótica”?
—...Rodríguez nomás.
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La cena iba bien… hasta que el mozo volvió con cara seria.
—Disculpen, pero tenemos un pequeño inconveniente.
—¿Otro? —preguntó Sofía.
—Sí. Hay dos personas en la entrada diciendo que ustedes robaron la identidad de una autora rusa y están escondidos en el restaurante.
—¿¡Quién!?
El mozo señaló la ventana.
Afuera, una mujer con gorra de visera y un cartel que decía "FREE KATYA K.", y a su lado, el influencer demandado por Teté, gritaba:
—¡DEVUELVAN LO QUE NO ES DE USTEDES!
—¡Y MIS SENTIMIENTOS!
Teté miró por la ventana, sacó una aceituna de su copa y dijo:
—Bueno, si vamos a ser buscados… que al menos sea por gente ridícula.
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En eso, la policía parisina entró con actitud de telenovela italiana.
—Bonsoir. ¿Sofía Rodríguez?
—Soy yo.
—¿Podría acompañarnos a la salida para… algunas preguntas?
—¿Estoy arrestada?
—No. Solo sospechamos que usted… es demasiado interesante para ser real.
Tomás levantó la copa:
—¡SALUD POR ESO!
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Y así, entre malentendidos internacionales, influencers despechados, escritoras desnudas, y una abuela que respondía amenazas legales con memes de perritos…
Sofía escribió en su cuaderno esa noche:
> “Viajar con el corazón abierto es peligroso.
Pero viajar con el corazón, una valija equivocada, y una abuela filosa…
Es simplemente perfecto.”
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el amor de dos personas diferentes, el amor no existe para mi, el reencuentro con verdadero amor
Editado: 01.11.2025