La Feria del Libro estaba a reventar.
Carteles por todos lados.
Lectores con remeras que decían cosas como:
“Mi ex es un capítulo que ya edité”
“Teté, adoptame”
“Yo también confundo mis emociones con empanadas”
Sofía respiró hondo.
—Estoy por hablar frente a cientos de personas.
—Y yo estoy por recibir a mi público —dijo Teté mientras ajustaba su pañuelo con estampado de sandías.
—¿Público?
—Sí, me invitaron a un panel sobre sabiduría intergeneracional. Pero no entendieron que yo vengo con humor, no con frases de Paulo Coelho.
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La presentación comenzó.
Sofía subió al escenario.
Tomás la miraba desde la primera fila, visiblemente nervioso.
Teté comía un alfajor como si fuera el final del mundo.
Sofía agarró el micrófono.
—Hola. Soy Sofía Rodríguez.
Mi libro se llama Reencuentro Incómodo.
Y sí… está inspirado en hechos reales.
Más reales que los impuestos y menos estables que mis decisiones amorosas.
Risas.
Aplausos.
Un hombre gritó “¡TE AMAMOS, SOFÍAA!”
Tomás se cruzó de brazos.
—Ese grito no era necesario.
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Después de unos minutos de charla, ocurrió lo inesperado.
—Con ustedes, una sorpresa desde Buenos Aires. ¡El actor que interpretará a Tomás en la película! ¡NICOLÁS DE LA VEGA!
Luces. Música pop. Humo innecesario.
Y apareció él.
Bronceado, camisa abierta hasta el ombligo, lentes de sol en un lugar techado y… ¡una rosa en la mano!
Sofía casi se atraganta.
Tomás murmuró:
—¿Por qué vino en modo “telenovela de las 2 PM”?
Nicolás subió al escenario y habló al micrófono:
—Hola, bella Paraguay. Estoy feliz de ser el Tomás… de Sofía.
Silencio incómodo.
Teté gritó desde el fondo:
—¡Tomás es otro y no anda con esas camisas ridículas!
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Sofía intentó sonreír.
—Gracias por venir, Nicolás…
—Un placer. He estudiado tu vida. Tus textos. Tus gestos.
Incluso traje este ventilador… —saca un mini ventilador de mano y lo enciende dramáticamente—
…para representar tus emociones.
Tomás se levantó de su silla.
—¿Alguien puede apagarle las pilas a este muchacho?
El público… LO AMÓ.
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Después del panel, Sofía y Tomás se refugiaron en la sala de escritores.
—Ese tipo va a interpretarme en la película…
—No te preocupes, Tomás. No tiene tu risa. Ni tus torpezas.
Y además… creo que me gusta más el original.
Tomás sonrió.
—Igual estoy celoso.
—¿Por qué?
—Porque tiene abdominales que parecen Photoshop.
—Sí… pero vos sabés hacer empanadas.
—Punto para mí.
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Mientras tanto, Teté estaba en su propio panel.
Al parecer, la autora invitada canceló, y le pidieron a Teté que hablara 15 minutos sobre “la importancia de las raíces”.
Y ella dijo:
—Yo tengo raíces… pero me las tapo con tinte castaño claro.
Silencio.
—¿Y saben qué aprendí a los 70?
Que si no sos feliz con tu vida, te compres un ventilador, un buen vino y te mires al espejo hasta que te caigas bien.
Ovación de pie.
Una señora lloraba.
Un señor se desmayó de la emoción (o del calor, todavía no se sabe).
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De regreso en casa, con el evento ya detrás, Sofía se sentó a escribir:
> “Hoy confirmé que la vergüenza ajena también es una forma de amor.
Que a veces, para ser feliz, hay que dejar que el caos entre al escenario.
Y que nadie, jamás, podrá imitar a Tomás…
Ni a Teté.
Porque son personajes tan reales, que no necesitan guion.”
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el amor de dos personas diferentes, el amor no existe para mi, el reencuentro con verdadero amor
Editado: 01.11.2025