Reescrita. El Eco De Otra Vida

CAPITULO 10. TRANSPARENCIAS DE PODER

El rascacielos de cristal de las Empresas Del Vecchio se alzaba como un monumento al ego de Ignacio, Ángela bajó del coche y sin esperar a que el chofer le abriera la puerta, caminó hacia la entrada principal. Cada paso de sus tacones de aguja sobre el mármol del vestíbulo sonaba como el tic-tac de una bomba de tiempo.

El silencio se propagó por el lobby. Los empleados se daban codazos tratando de identificar a la espectacular mujer de melena rubio claro y traje sastre inmaculado que caminaba con la seguridad de una reina regresando de un exilio.

Cerca de los ascensores privados, Bianca estaba de pie, revisando unos documentos mientras hablaba por teléfono con esa voz chillona y autoritaria que usaba para marcar su territorio, al escuchar el eco de unos pasos decididos levantó la vista esperando ver a alguna modelo de catálogo o a una secretaria nueva a la que pudiera intimidar.

Ángela la vio, Bianca llevaba un vestido demasiado ajustado y un exceso de joyería que a los ojos de una experta como Ángela, gritaba nuevo rico, era el momento.

Bianca se interpuso ligeramente en el camino hacia el ascensor presidencial, cerrando su teléfono y entornando los ojos con envidia mal disimulada ante el despliegue de sofisticación que tenía enfrente.

  • Perdona - dijo Bianca con tono altanero - este es el acceso privado para la familia Del Vecchio, si buscas el departamento de casting o de relaciones públicas, es en la otra ala del...

Ángela ni siquiera detuvo su paso, no hubo un cruce de miradas, ni un gesto de molestia simplemente siguió caminando, pasando tan cerca de Bianca que el aura poderosa que desprendía la otra mujer la hizo retroceder un paso. Ángela miró hacia el frente, con la vista fija en las puertas doradas del ascensor, como si Bianca fuera una columna de mármol o un jarrón mal puesto en el pasillo.

  • ¡Oye! Te estoy hablando - insistió Bianca, roja de indignación al sentirse invisible - ¿Quién te crees que...?

Ángela sacó su tarjeta magnética de oro - la que Ignacio le había dado a la antigua Ciara y que él nunca pensó que ella usaría - y la deslizó por el sensor del ascensor, las puertas se abrieron con un susurro metálico, solo en ese segundo, antes de que las puertas se cerraran, Ángela se quitó las gafas de sol y miró a Bianca de arriba abajo, con una piedad tan gélida que fue más dolorosa que un insulto.

  • El servicio de limpieza debería ser más cuidadoso - comentó Ángela al aire, con su nueva voz aterciopelada y firme -Hay polvo acumulado en la recepción que estorba el paso.

Las puertas se cerraron, dejando a Bianca con la boca abierta y las palabras atragantadas, mientras el ascensor subía directamente al piso de Ignacio, Ángela sonrió a su reflejo en el espejo del elevador. La guerra no había hecho más que empezar.

El ascensor se abrió directamente en el piso ejecutivo, Ángela no se detuvo ante la secretaria, quien se quedó con el auricular en el aire hipnotizada por la visión de esa mujer de melena rubio claro que irradiaba un aura de mando absoluto.

Ángela empujó las pesadas puertas dobles de la sala de juntas, el estruendo de la madera chocando contra los topes silenció instantáneamente el caos que reinaba dentro. Alrededor de la mesa, cinco hombres con trajes oscuros gritaban sobre gráficos de pérdidas. En la cabecera, Ignacio se masajeaba las sienes con el rostro hundido en la frustración. Estaban perdiendo a su mayor inversor textil debido a una crisis de imagen y logística que ninguno sabía cómo gestionar.

  • ... ¡es imposible recuperar la confianza del mercado en este trimestre, Ignacio! - exclamaba uno de los socios.
  • Lo que es imposible es seguir escuchando tanta mediocridad - la voz de Ángela, clara y autoritaria cortó el aire como un cristal rompiéndose.

Todos giraron las cabezas, Ignacio se puso de pie tan rápido que su silla casi se volca sus ojos se abrieron con una mezcla de horror y una fascinación que lo dejó sin aliento. No era solo el cabello rubio claro o el traje que abrazaba su figura con una elegancia de pasarela, era la mirada.

  • ¿Ciara? - susurró Ignacio, incapaz de procesar la transformación.

Ángela no le respondió caminó hacia la mesa, dejando su clutch de piel de serpiente sobre la caoba con un golpe seco, se inclinó sobre los gráficos, ignorando las miradas de desconcierto de los socios.

  • El problema no es la logística, es el concepto - dijo ella señalando un punto en el informe con una uña impecable - Están intentando vender lujo tradicional a una generación que busca identidad. Si el inversor textil quiere retirarse, es porque su campaña de marketing es tan obsoleta como las cortinas de esta oficina.
  • ¿Y quién es usted para...? - comenzó uno de los socios mayores, pero Ángela lo fulminó con la mirada.
  • Soy la persona que va a salvar su patrimonio -sentenció ella - Reduzcan la producción de la línea clásica un 20%, lancen una cápsula de edición limitada bajo un concepto de Renacimiento y cambien a su fotógrafo por alguien que entienda de luz, no de catálogos de supermercado. Contacten a la agencia Elite en Milán díganles que el contrato se firma bajo nuevos términos ahora.

El silencio fue absoluto, los socios se miraron entre sí, la lógica de Ángela, destilada de sus años en la cúspide del mundo de la moda, era infalible. Había resuelto en treinta segundos lo que a ellos les había tomado tres días de gritos. Ignacio la miraba como si estuviera viendo una aparición, la mujer que antes apenas sabía sumar sus gastos personales acababa de dar una lección de estrategia corporativa.

  • Hagan lo que dice - ordenó Ignacio, sin apartar los ojos de su esposa - Ahora mismo. Salgan todos.

Los socios recogieron sus papeles a toda prisa, saliendo de la sala mientras lanzaban miradas de reojo a la nueva Ciara, cuando la puerta se cerró, Ignacio caminó hacia ella deteniéndose a solo unos centímetros, el perfume de Ángela, caro y embriagador, inundó sus sentidos.

  • ¿Quién eres tú? - preguntó él, con la voz quebrada por una tensión que ya no era solo de ira - ¿Y qué has hecho con mi esposa?.




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