Reescrita. El Eco De Otra Vida

CAPITULO 51. LA PRIMERA COORDENADA DE LOS ALPES

Antes de que los brazos de Ignacio pudieran retenerla un segundo más en el refugio del vestidor, un zumbido sordo, grave y completamente ajeno a los dispositivos de la casa interrumpió el ambiente. Provenía del cajón de la cómoda donde Ángela había guardado el teléfono.

Ignacio la soltó despacio, pero sus ojos oscuros se fijaron de inmediato en el mueble. El instinto protector que acababa de demostrar frente a su madre mutó en una fijeza táctica, él sabía perfectamente qué significaba esa vibración. Era la red que perforaba Suiza.

Ángela caminó con paso rítmico, abrió el cajón y extrajo el terminal limpio. Al deslizar el dedo por la pantalla, no dudó en activar el altavoz. Habían firmado una alianza sobre el abismo y si quería que Ignacio siguiera operando como su escudo oficial, la transparencia era su mejor divisa.

  • Habla la señora Del Vecchio - sentenció Ángela, manteniendo su voz en una frecuencia baja y quirúrgica.
  • Señora, el barrido digital de la división Alfa ha interceptado la primera coordenada - la voz monótona del analista de élite resonó en la penumbra del penthouse, haciendo que Ignacio se acercara hasta quedar a milímetros del hombro de Ángela - Cruza de datos completado. El nombre Sophie Del Rio figura en los registros de matrícula histórica del Institut Alpin Les Crans, una de las fortalezas educativas más herméticas de la zona de Valais, en Suiza.

Ángela contuvo el aliento, sintiendo una descarga de adrenalina que le tensó la mandíbula.

  • Detalles - exigió Ignacio, interviniendo con su tono dominante, el cual denotaba que ya no había espacio para rodeos - Quiero saber el estatus actual de esa matrícula y quién financió el ingreso.
  • El expediente está blindado bajo un fideicomiso ciego de la banca de Ginebra, señor - continuó el técnico desde el búnker subterráneo - Pero logramos extraer un historial de pagos. Las transferencias mensuales cesaron hace exactamente tres años, coincidiendo con la mayoría de edad de la registrada. Sophie Del Rio abandonó el internado alpino con honores en economía y gestión de activos. La última dirección fiscal vinculada a su pasaporte la sitúa en Zúrich. Trabaja como analista de inversiones de riesgo para una firma suiza, pero hay algo más... algo que no cuadra con el perfil de una simple huérfana reubicada.
  • Habla de una vez - ordenó Ángela, sintiendo que el laberinto de la novela original se expandía hacia un abismo peligroso.
  • La firma para la que trabaja Sophie Del Rio es Vanguard & Co., un fondo de inversión privado. Hemos rastreado la junta de accionistas de ese fondo en las sombras, señora. El cuarenta por ciento del capital inyectado para fundar esa firma en Zúrich provino de una cuenta puente controlada por las Empresas Del Vecchio. Específicamente, una cuenta firmada por su difunto padre biológico semanas antes del naufragio de la costa norte.

El silencio que cayó sobre el vestidor fue absoluto, denso y cargado de una revelación helada. Ángela desvió la mirada hacia Ignacio, cuyos ojos oscuros se abrieron sutilmente por el impacto de la información.

El tablero se había vuelto loco, Valeria Rossi, bajo el alias de Sophie Del Rio, no solo estaba viva y oculta en los Alpes, estaba operando una firma financiera que había sido fundada con el dinero de su propio padre biológico. El fraude del naufragio no había sido una simple codicia de los Del Valle para robar unas tierras, había un plan mayor en las sombras para mantener a las dos hermanas separadas, pero con los activos de la familia Rossi moviéndose en el extranjero.

  • Mantengan la monitorización sobre esa firma en Zúrich - sentenció Ignacio, tomando el control con una frialdad magistral - No toquen sus cuentas ni levanten alarmas en la banca suiza. Si ella es una Rossi, sabe cómo moverse en el mercado financiero. Quiero un informe detallado de sus movimientos de capital para la tarde. Corta.

El terminal satelital hizo clic, devolviéndoles el silencio del apartamento. Ignacio se pasó una mano por la barbilla, visiblemente perturbado por el hecho de que su propio imperio estuviera conectado tangencialmente con el fantasma de la costa norte.

—Tu padre no solo intentó protegerlas, Ciara ,-susurró Ignacio, mirándola con una devoción salvaje y posesiva que ya no pretendía ocultar - Dejó un rastro de pan rallado financiero en Suiza para que su otra hija tuviera un ejército con el que pelear. Sophie Del Rio no es una víctima es una jugadora que ya está en el tablero.

Ángela asintió lentamente, asimilando la primera pista real de su sangre. El temporizador de los ciento ochenta días seguía avanzando, pero la lista de deudas de la supermodelo acababa de adquirir una dimensión geopolítica. Ya no se trataba solo de domar a la junta directiva o de mantener a raya la obsesión de Ignacio, ahora sabía que en los Alpes había una hermana que manejaba millones de euros y que compartía su misma sangre.

Se ajustó los puños de su vestido sastre negro azabache, recuperando la rigidez militar de su postura. Miró a Ignacio a los ojos, lista para la primera carnicería del día.

  • Suiza tendrá que esperar a que caiga el sol, Ignacio - dijo Ángela con una sonrisa gélida pero letal - Son las once y media. Es hora de bajar al despacho central y arrastrar a Bianca fuera de tu empresa de manera definitiva.




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