Reflejo de un amor. Un comienzo

Capítulo 7: Rachel

Me despido de mis amigos y me acerco a Tom. Quería que todos lo conocieran, pero decidí esperar un poco. Por ahora lo quiero nada más para mí.

Estoy muy feliz de que esté aquí. Lo extrañaba mucho, y sus comidas.

Molly se esfuerza para cocinar para mí, a veces lo hace bien y otras veces no tanto, y terminamos comiendo con la abuela. Igual nada de eso importa porque sé que lo hace por mí y mi salud.

Cuando llegué aquí, la doctora dijo que estaba baja de peso y ya no lo estoy.

Tom se agacha y me da un abrazo.

Aún no entiendo que pasó entre Molly y él. Nadie me ha dicho nada y no he querido preguntar. No está bien meterse en asuntos de adultos.

Es solo que los dos estaban bien, a los besos y de un día para el otro, todo terminó. Yo soñaba con que Tom se casara con Molly y los dos se convirtieran en mis padres.

Ahora que él ha regresado, tal vez mi sueño se haga realidad. Con mi ayuda, claro está.

Johana, la tía de Molly, me dijo que sus padres están juntos gracias a Molly, quien decidió hacer de cupido y unirlos.

Tal vez yo pueda seguir su ejemplo y unir a Molly y a Tom.

No tengo idea como hacer eso, mas lo averiguaré. Me aseguraré que vuelvan a estar juntos, se casen y seamos una familia, como la que siempre soñé.

Con Molly y Tom no hay gritos ni exigencias, sino muchas risas, o las había cuando estaban juntos, ahora es por separado.

Agarro la mano de Tom y lo llevo a la heladería que me gusta mucho, él como no conoce el pueblo, me sigue confiando en mí y eso me gusta.

Pido un helado de chocolate y pistacho, él pide vainilla y chocolate, luego nos sentamos en una mesa.

—¿Cómo va la escuela?

—Me gusta mucho. Tengo amigos. Bruce y Brian son gemelos e hijos de la maestra Ariana. Molly no sabe distinguir cuál es cuál, pero yo sí—me señalo a mí misma y paso la lengua por el helado—. Tengo una amiga que se llama América, es bastante genial y a las dos nos gustan los animales. Ella tiene un gato que se llama Marioneta—río—. Es menos sociable que Jerry. ¿Ya lo has visto?

—No, me estoy quedando en la casa de huéspedes.

Arrugo el ceño.

—¿Vas a volver con Molly?

—Ese es el plan.

—Empieza a trabajar tu mente para conquistarla. Yo puedo ayudar.

Él sonríe.

—Ya sabía que puedo contar con tu ayuda.

—No sé como ayudarte.

—Algo se nos ocurrirá.

Paso la lengua por mis labios y dibujo una sonrisa.

—Juntos es mejor.  

No sabía por donde comenzar, y parece que Tom tampoco.

Dicen que soy inteligente, yo no me siento inteligente. Si hablo claro con las palabras es porque mi abuela me obligaba a hablar bien y lo hacía para que no se enojara y no me encerrara en la habitación sin cenar.

Mi cuerpo se estremece recordando esos momentos. Así como el armario donde me escondía para que papi no me encontrara.

No quiero volver a eso. Quiero un papi como Tom, que sea bueno, se preocupe por mí, me ayude y me quiera.

Molly tiene que ver que necesitamos a Tom. Sea lo que sea que haya pasado entre ellos.

—¿Cómo van tus terapias?

Me encojo de hombros.

—Bien. La doctora de la cabeza es buena. Dice que voy muy bien y Molly está orgullosa de mí. Mis pesadillas son muy pocas, ya tú sabes—él asiente—. Todo estaría mejor si estuvieras con nosotras.

—Tiempo al tiempo. ¿No le dices a Molly mamá?

Niego con la cabeza.

—No me ha dicho que puedo llamarla así como los abuelos me dijeron que los llame abuelo o el tío Scott dijo que podía llamarlo tío Scott. Está bien, no me molesta, entiendo que todavía no es mi mamá y no lo será hasta que la adopción sea permanente. Ya me explicaron eso.

—Deberías preguntarle. Tal vez ella espera que tú sola le digas mamá.

En algunas ocasiones estuve a punto de llamar mamá a Molly y no lo hice. No quiero que se sienta incómoda y obligarla a nada.

Para mí ella es mi mamá, la quiero mucho y sé que me quiere. Me rescató de mis tormentos y se preocupó por mí mucho antes de ir a vivir con ella. Yo haría lo que sea por Molly.

Le pregunto a Tom si ha visto a Madeleine y a Magnolia y él dice que sí, pues ha ido al refugio de mujeres un par de veces y eso me alegra. Yo las extraño y espero verlas pronto. Molly dice que en las próximas vacaciones.

Limpio mis manos con la servilleta de papel que me da Tom y veo a Molly saliendo de la constructora del abuelo Eric con unos papeles. La lamparita se me prende recordando una historia que me contó la abuela Anelli y puede que funcione para nosotros.

—¡Molly! —grito, captando su atención.

Tom voltea y la observa con ojos de enamorados. Mi amiga América me enseñó a distinguirlos. Dijo que brillan y ahora veo que es cierto.




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