Reflejo de un amor. Una oportunidad

Capítulo 14: Molly

Me levanto de mi lugar, busco a Tom con la mirada, encontrándolo ayudando a Bob a entregar la comida.

Se ve gracioso con el delantal y el gorro de plástico que Bob obliga usar a todos lo que ayudan en la cocina. Es muy estricto con la limpieza, en especial en la cocina manipulando comida.

Tom sonríe cada vez que entrega la comida a alguien, algunas mujeres no lo miran y otras apartan la mirada, algo normal en esta situación. Sucedía con mi padre.

No tengo idea si tiene buenas intenciones apareciendo aquí o quiere ganar puntos conmigo, pero no podemos rechazar ayuda.

Y sigue viéndose guapo con el gorro.

Tom mira en mi dirección al mismo tiempo que aparto la mirada y dejo de mirarlo como no debería hacerlo.

Decido tomarme un descanso e ir por Rachel, quien ya debe haber terminado la sesión.

Madeleine me recibe con una sonrisa y me informa que Rachel no quiso hablar en el grupo, mas estuvo atenta a lo que otros niños dijeron.

—¿Hay algo más que pueda hacer?

—Sigue brindándole apoyo. Me ha dicho que ha tenido pesadillas, no las recuerdas, solo siente miedo y se calma al saber que estás a su lado.

—¿No las recuerda? Yo no he querido preguntarle.

—Deberías hacerlo, tal vez en el momento que despierta las recuerde y luego se le olvida. Los sueños son imágenes del subconsciente, pueden ser recuerdos o creaciones de la imaginación, que se manifiestan cuando uno duerme. Es probablemente que la mente de Rachel intenta protegerla borrando sucesos de su pasado.

—Lo sé. Se reprimen para evitar el dolor.

—Exacto, hasta que algo lo desencadena. Ella al despertar no tiene consciencia de esos sucesos, mas dormida es otra historia.  

—¿Me estás diciendo que hay más sucesos aparte del de la noche del asesinato de su madre?

Mady afirma con la cabeza.

—Sí, algo relacionado con la abuela, algo no tan grave como los padres, pero que marcó a Rachel. Ya sabemos que no era buena mujer. Rachel tiene confianza contigo.

—De acuerdo, le preguntaré por sus pesadillas. Lo que sea para ayudarla.

—Acabo de notar que está tu príncipe abogado.

Ruedo los ojos.

—Quiere ayudar y estar cerca de mí.

—Ya deja de hacerte la difícil y dale una oportunidad. Te gusta. Es guapo, amable e inteligente. ¿Qué más quieres?

—No estoy segura de lo que quiero y él tampoco.

—Él te quiere a ti. Mol, no pienses tanto, sal con él, conócelo, disfrútalo en la cama o donde quieras y si las cosas no llegan a nada, sigues adelante.

—No es tan fácil, Mady. Trabajamos juntos. En teoría, él es mi jefe.

—No te puede despedir si lo dejas porque no te gustó su miembro o por lo que sea. Y necesita el apoyo de los otros dos socios para echar a un abogado. Y si te echara, conseguirías otro trabajo. Tuviste tres ofertas laborales cuando te graduaste.

Sonrío.

—Eres la mejor amiga de todo el planeta.

—Lo sé. Igual que tú. Ahora ve a comer con tu abogado.

—¡Molly! —grita Rachel abrazándome—. ¿Ya vamos a comer?

Le sonrío.

—Claro.

Mady me guiña un ojo y regresa con los niños que esperan por su almuerzo.

Tomo la mano de Rachel y caminamos a donde está Tom. Este saluda a Rachel y le pregunta si desea comer.

—Sí, por favor—agarra la bandeja—. Gracias, Tom. ¿Quieres comer con nosotras?

—Bob, ¿puedes seguir solo desde aquí?

—Claro, siéntate a comer con ellas.

—Te ayudaré a juntar todo después.

Se quita el gorro, el delantal, agarra dos bandejas y seguimos a Rachel a una mesa apartada y vacía.

—Bob cocina muy rico. —exclama Rachel.

—Mejor que yo seguro. —río.

—No lo haces tan mal.

Le brindo una sonrisa.

—Vaya, gracias. No lo hago tan mal. Me lo tomaré como un cumplido. Lo raro es que me gustaba cocina cuando era pequeña, aunque lo hacía para pasar tiempo con mi papá más que nada. Él es el cocinero de la familia y mi hermano heredó eso de él.

—Yo sé cocinar y por eso las invito esta noche a comer a mi departamento. —exclama Tom.

—¿Quieres ganar más puntos?

—Todos los que sean posible—sonríe—. Cuando hablo de cocinar, me refiero de verdad, no algo simple.

—¿Nada de pedir comida y hacerla pasar como tuya?

—Yo no hago eso. Aprendí a cocinar con el ama de llaves de mi casa. Mis padres nunca estaban en casa y cuando yo estaba, cocinaba con ella. A mi hermana le gustaba usar el pollo para coser y cortar.

—¿Coser el pollo? —indaga Rachel.




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