Reflejo de un amor. Una oportunidad

Capítulo 29: Molly

Hablar con mi madre siempre es de gran ayuda. Me conoce y sabe como mantenerme en calma.

Le conté sobre Rachel y está emocionada con la idea de conocerla. Ella y papá no tienen problemas en tener una nieta. También le hablé sobre Tom, evitando mencionar el encuentro con su padre, y está de acuerdo conmigo que vaya con calma. Aunque quiere conocerlo.

Le hice prometer que no le diría nada a papá.

—Al que no le va a gustar nada saberlo es a Cody.

—¿Mi exnovio? A él no tiene que importarle.

—Él sigue enamorado de ti. En el fondo tiene esperanza de que regreses al pueblo, reconecten y vuelvan a estar juntos.

—Bájalo de la nube de fantasía. Aunque regresara al pueblo, no regresaría con él. Pasaron muchos años y ambos somos diferentes y queremos cosas diferentes. Su falta de ambición es una de las trabas que puso en nuestra relación, eso y que le importó muy poco mi deseo de ayudar a las mujeres.

—No es que no le importó, no quería perderte. Trabaja muy bien con tu padre y entrena a la liga infantil de beisbol del instituto.

—Mamá, ¿estás queriendo hacer volver con él?

Ella ríe.

—No, solo paso información y doy mi opinión. Aquí entre nosotras, me agrada el tal Tom. Profesional, decidido, firme en lo que quiere y parece que tenemos en común buscar hombres que cocinen—reímos—. Bueno, ya debo colgar, avísame cuando Rachel y tú vienen a visitarnos. Puedes traer a Tom.

—Planeo darme una vuelta en cuanto el juicio Mitchell termine y Madeleine me informe sobre mi pedido de adopción.

—Está bien. ¿Le envío saludos a Cody?

—Sí, mamá, envíale saludos a Cody. Nos hablamos. Te amo.

—Yo a ti.

Termino la llamada con una sonrisa.

Creo que mamá exagera en relación con Cody, pero no digo nada.

—¿Quién es Cody? —pregunta Tom, asomando en mi pequeño jardín con una copa en la mano.

—Mi exnovio.

—Tienes buena relación con él para enviarle saludos.

—Las cosas no terminaron mal entre nosotros, nada más queríamos cosas diferentes, y trabaja para mi padre.

—Tú querías Nueva York y él quedarse en el pueblo, casarse y tener hijos.

—Es un buen resumen. —tomo un trago de vino.

—Dicen que el primer amor nunca se olvida.

—Yo estoy segura de que mi primer amor no me ha olvidado.

—¿Y por eso le enviaste saludos?

—No le envié saludos a mi primer amor. Cody no fue mi primer amor. Mi primer amor se llamaba Aaron Ackles y teníamos ocho años cuando me enamoré de él como una niña de ocho años haría.

—¿Y qué pasó?

—Le pregunté si quería ser mi novio, me dijo que no porque le gustaba otra niña y le dejé el ojo morado. Él salió llorando y me castigaron.

Termino el vino y miro a Tom. Se ha quedado con la boca abierta.

—Eso no me lo esperaba.

—No era típica niña que amaba usar vestidos, jugar con muñecas y soñaba con príncipes. Me gustaba hacer cosas de niñas y siempre amé los zapatos, pero sabía dar golpes y me gustaba treparme a los árboles tanto como usar mi martillo e ir al trabajo con mi papá.

Tom suelta una carcajada y se agarra el vientre.

—Jamás lo hubiera imaginado. ¿Qué fue del tal Aaron?

—Le pedí perdón, me dijo que estaba impresionado por mi derecha y me pidió que le enseñara. Nos hicimos amigos y dos años después se fue del pueblo porque a su padre lo trasladaron de trabajo. No volví a tener contacto con él.

—Si siguieras en el pueblo, ¿estarías con Cody?

—La verdad, no lo sé. Nos llevábamos bien, lo quería, es solo que no estaba enamorada de él. Si lo hubiera estado, probablemente me habría quedado con él. ¿Tú seguirías con la mascota de tus padres si te hubieras quedado en Londres?

Tom ríe. Ya sabe que me refiero a su ex prometida.

—No—responde con seguridad—. Lo mío con ella terminó antes de tomar la decisión de mudarme a Nueva York. No debes preocuparte—me toma de la cintura y me atrae hacia él—. Eres la única mujer en mi vida y a la única que quiero… Cuéntame más cosas de cuando eras pequeña. Tu infancia fue más liberal y divertida que la mía.

Río y pienso en mis travesuras de pequeña.

—Ya sabes que mi madre no es mi madre biológica—afirma con la cabeza—. La quise como madre desde el primer día que llegó al pueblo e hice todo lo que estuvo a mi alcance para lograrlo. Mi papá no era bueno eligiendo novias y tuve que elegir por él. A una de sus ex le puse pegamento en el cabello y se lo tuvo cortar bastante. Aclaro que todo lo hacía con buena intención.

—No lo dudo. Recuérdame que no te haga enojar.

Me rodea con los brazos y dejo que lo haga. Me gusta sentirlo cerca y absorber su aroma a perfume.

Quisiera decirle sobre el encuentro que tuve con su padre, se me pasó por la cabeza hacerlo, pero no le encontré sentido decirle algo.




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