Refugiados

Capítulo 10

El fin de semana el clima es muy agradable y los Walker deciden que salgamos al parque cercano a dar un paseo. No estoy muy convencida pero mis hermanos están entusiasmados, es obvio que necesitan un poco más de normalidad, los pies más jóvenes de Dima y Anya están apurados por alejarse del horror, de los malos recuerdos. En cambio , Irina y yo nos alejamos mucho más lento de la oscuridad, y todo lo que es normal, como dar un paseo, nos inquieta. Pero guardamos esas reservas, sabemos que tampoco podemos rechazar la amabilidad de quienes nos protegen, así que aceptamos la invitación.

Al llegar , cargo a mi hermanito, Sara y Robert se ofrecen a llevarlo, pero me niego. Puede caminar solo y pesa, pero me gusta cargarlo. Los mayores tenemos recuerdos de nuestra madre, estoy segura que Dima solo recuerda el calor de su cuerpo y su olor, no puedo reemplazarla, pero pienso llevarlo tan pegado a mí como pueda, quiero darle esa seguridad. Sé que crecerá deprisa, pero por ahora es nuestro bebé aún. El bebé de mi madre, mi hermano pequeño.

Sin embargo, cuando llegamos a la zona de juegos para niños, lo bajo y permito que vaya con Anya a los columpios mientras Robert cuida de ellos. Trato de no perderlos de vista, pero Sara me llama para que la ayude con la comida.

-¿Qué te parece si armamos nuestro picnic debajo de ese árbol? – propone y asiento. La ayudo a extender la manta que llevó, y a acomodar la comida. De pronto escuchó a mis hermanos reír, reír de verdad, como hace mucho que no lo hago. Ambos están columpiándose, lado a lado y mientras se elevan , ríen con ese sonido infantil y cristalino que hace tiempo no oigo. Irina también los está viendo, está un metro delante mío, casi como si estuviera a medio camino entre la niña que aún es y la adulta que la ha forzado a ser la guerra. Sara me hace un leve gesto y me acerco a mi hermana.

-¿Quieres columpiarte?- le pregunto.

-Ya soy mayor – me responde y el corazón se me estruja.

-No, no lo somos, no lo suficiente –le digo y en un arrebato la tomo de la mano y corro con ella hacia los columpios. Y un rato después, por un segundo ,también reímos y nos impulsamos hacia el cielo, lejos, lejos de todo lo que nos pesa.

Un rato después nos reunimos debajo del árbol a comer los sándwich y bocadillos que Sara preparó. La naturaleza, el sol, la comida, las voces que se mezclan en dos idiomas, me calman  un rato, bajo la guardia, pienso que es posible que seamos felices de nuevo.

Al rato las miradas me sacan de ese estado, me recuerdan que soy una extranjera.

Cuando vamos caminando de regreso hacia donde el auto está estacionado, nos cruzamos varios conocidos de los Walker, gente de la zona, saludan cordialmente, guardando distancia y nos miran, nos miran con curiosidad, cuchichean al dejarnos atrás.

Tal vez para gente desconocida podríamos pasar por una familia común que salió a disfrutar el fin de semana, pero ellos saben la situación y sus miradas nos devuelven al lugar de refugiados, de extraños, de extranjeros.

Me pregunto si las personas entienden el poder de las miradas, si saben que pueden dañar, si saben que en un instante pueden despojarte de todo, incluso de la poca seguridad que te ha costado construir. Probablemente no haya maldad, pero sí hay prejuicios, sí hay extrañeza y aún somos demasiado frágiles para ignorar esas miradas que ponen etiquetas.

Volvemos a ser los niños de la guerra, los acogidos, los sin hogar.

Es verdad que los Walker nunca nos miraron así, ni Eric, ni Bea.

Es cierto que hay miradas que envuelven, pero no siempre alcanzan cuando llevas las heridas a flor de piel.

Quisiera no estar siempre tan al borde, quisiera que la lucha cese. Quisiera que la guerra se hubiera quedado allá lejos, y no que hubiera venido conmigo, como una marca en mi alma.

Sara nota mi cambio de humor y toma mi mano, me da un ligero apretón que parece decir “resiste”

-Es un lindo día – dice Anya en nuestra lengua materna y luego lo repite en el nuevo idioma, el que aprende lentamente. Y decido quedarme con las miradas que curan, las que me rodean en este instante.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.