Regla #2: No Beses A Mejor Amigo

Prologo

—Prométeme que nunca vamos a hacer algo estúpido.

Liam me miró y soltó una carcajada.

—¿Más estúpido que lo que acabamos de hacer?

—Sí.

—Eso será difícil.

Le lancé una almohada.

—Hablo en serio.

Estábamos sentados en el suelo de mi habitación, rodeados de fotografías, comida y recuerdos de todos los años que habíamos pasado juntos.

Liam era mi mejor amigo.

Mi persona favorita.

El chico al que podía llamar a cualquier hora.

El que sabía cuándo estaba triste incluso cuando yo decía que estaba bien.

Y por eso necesitábamos una regla.

Una que nunca pudiéramos romper.

—¿Qué regla? —preguntó.

Lo miré fijamente.

—Nunca nos vamos a besar.

Liam dejó de sonreír.

—¿Besarnos?

—Sí.

—Eso es bastante específico.

—Porque somos mejores amigos.

—¿Y qué tiene que ver?

—Si alguna vez nos besamos, todo cambiaría.

Liam permaneció en silencio.

Después extendió su mano.

—Trato hecho.

Entrelacé mi meñique con el suyo.

—Nunca.

—Nunca.

Sonreí.

En ese momento estaba completamente segura de que nuestra amistad era más importante que cualquier otra cosa.

Lo que no sabía era que algunas promesas son fáciles de hacer cuando todavía no conoces las consecuencias.

Porque meses después…

Liam iba a besarme.

Y yo iba a besarlo de vuelta.

Y después de aquel momento, ninguno de los dos volvería a mirar al otro de la misma manera.

Nuestra regla parecía sencilla:

No beses a tu mejor amigo.

El problema era que nunca habíamos considerado qué pasaría si nuestro mejor amigo…

era también la persona de la que estábamos empezando a enamorarnos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.