Intenté olvidarme de lo que había pensado el día anterior.
¿Y si Liam dejaba de ser solamente mi mejor amigo?
Era una pregunta absurda.
Liam era Liam.
El chico que me robaba comida.
El que se burlaba de mi mal humor.
El que sabía exactamente qué decir cuando estaba triste.
Mi mejor amigo.
Nada más.
—¿Por qué estás sonriendo? —preguntó Emma.
La miré.
—No estoy sonriendo.
—Sí estás sonriendo.
—Estoy de buen humor.
Emma cruzó los brazos.
—¿Tiene algo que ver con Liam?
—No.
—Ni siquiera terminé la pregunta.
Me quedé callada.
Ella sonrió.
—Lo sabía.
—No sabes nada.
—Sophie, te conozco.
Antes de que pudiera responder, Liam apareció.
—¿De qué hablan?
—De ti —respondió Emma.
—¿En serio?
—No —dije rápidamente.
Liam me miró.
—¿Qué pasa?
—Nada.
—Otra vez dices "nada".
—Porque no pasa nada.
Sonrió.
—Está bien.
Pero no parecía convencido.
Después de clases, Liam me esperaba junto a su coche.
—¿Lista?
—Sí.
—¿Vamos a la fiesta el viernes?
—Pensé que ya habíamos quedado.
—Quería asegurarme.
Subí al coche.
—¿Por qué te importa tanto que vaya?
—Porque quiero estar contigo.
Mi corazón dio un pequeño salto.
—¿Conmigo?
—Sí. Eres mi mejor amiga.
Bajé la mirada.
Claro.
Su mejor amiga.
No sabía por qué esas palabras me habían hecho sentir decepcionada.
El viernes llegó.
La casa de Ryan estaba llena de gente.
Música, luces y demasiadas personas.
Liam permanecía a mi lado.
—¿Quieres algo de beber?
—Sí.
—No te muevas.
—¿A dónde voy a ir?
Liam sonrió y se alejó.
Mientras esperaba, un chico se acercó.
—Hola.
—Hola.
—Soy Ethan.
—Sophie.
—¿Quieres bailar?
Miré hacia donde Liam había desaparecido.
—No sé.
—Solo una canción.
Antes de poder responder, Liam regresó.
—Aquí tienes.
Me entregó el vaso y miró a Ethan.
—¿Todo bien?
—Sí —respondió Ethan—. Le estaba preguntando si quería bailar.
Liam me miró.
—¿Quieres?
—Quizá.
Su expresión cambió ligeramente.
—Claro.
Ethan sonrió.
—Entonces vamos.
Me tomó de la mano.
Pero antes de alejarme, miré a Liam.
No sabía por qué.
Y tampoco sabía por qué su expresión parecía… molesta.
Después de bailar una canción, regresé junto a Liam.
—¿Estás bien?
—Sí.
—Pareces enfadado.
—No estoy enfadado.
—Liam.
Suspiró.
—No me gustó ese chico.
Fruncí el ceño.
—¿Por qué?
—No sé.
—¿Estás celoso?
Liam soltó una pequeña risa.
—¿Celoso?
—Sí.
—De Ethan.
—Sí.
Me miró directamente.
—No.
Pero su respuesta llegó demasiado rápido.
Lo observé unos segundos.
—Estás mintiendo.
—No estoy mintiendo.
—Sí.
Liam negó con la cabeza.
—Sophie, eres mi mejor amiga. Solo quiero asegurarme de que estás con alguien que te trate bien.
Sentí una pequeña decepción.
—Claro.
Me alejé.
—¿Dónde vas?
—A buscar a Emma.
Más tarde salí al jardín para tomar aire.
La música se escuchaba a lo lejos.
Me senté en las escaleras.
—¿Puedo sentarme?
Levanté la mirada.
Liam.
—Sí.
Se sentó a mi lado.
Durante unos segundos ninguno habló.
—Lo siento —dijo.
—¿Por qué?
—Por lo de antes.
—No pasa nada.
—Sí pasa.
Lo miré.
—No quería arruinarte la noche.
—No la arruinaste.
Liam sonrió.
—Bien.
Nuestros hombros se rozaron.
Ninguno se apartó.
—Sophie.
—¿Sí?
Liam me miró.
—¿Alguna vez has pensado en qué pasaría si…
Se detuvo.
—¿Si qué?
Negó con la cabeza.
—Nada.
—Liam.
—Olvídalo.
Lo miré confundida.
Por primera vez desde que lo conocía, Liam parecía no saber qué decir.
Y eso me puso nerviosa.
Porque si él estaba empezando a preguntarse lo mismo que yo…
quizá nuestra regla no iba a ser tan fácil de cumplir.
Nunca besarnos.
Nunca.
O eso habíamos prometido.
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Editado: 30.08.2026