Regla #2: No Beses A Mejor Amigo

Capitulo 4: Fingir Que Nada Cambio

Al día siguiente decidí que todo volvería a la normalidad.

Liam era mi mejor amigo.

Yo era su mejor amiga.

Y el mensaje de anoche nunca había existido.

«Si algún día te besara… ¿crees que arruinaríamos nuestra amistad?»

No volveríamos a hablar del tema.

Fácil.

O eso pensé.

—Buenos días —dijo Liam cuando me vio.

—Buenos días.

Sonrió.

—¿Dormiste bien?

—Sí.

—Yo no.

Lo miré.

—¿Por qué?

—Estuve pensando.

Sentí que mi estómago se revolvía.

—¿En qué?

—En muchas cosas.

—Ah.

Caminamos juntos por el pasillo.

Intenté mantener la mirada al frente.

Pero podía sentir sus ojos sobre mí.

—Sophie.

—¿Qué?

—Estás evitando mirarme.

—No.

—Sí.

—Estoy mirando hacia adelante.

Liam soltó una risa.

—Claro.

En el almuerzo, Emma se sentó frente a nosotros.

Nos miró durante unos segundos.

—¿Qué les pasa?

—Nada —respondimos Liam y yo al mismo tiempo.

Emma levantó una ceja.

—Eso fue sospechoso.

—No pasa nada —dije.

—¿Seguro?

—Sí.

Preston apareció detrás de ella.

—Déjalos.

Emma sonrió.

—Algo esconden.

Sentí que me ponía nerviosa.

Liam me miró de reojo.

Y ambos apartamos la mirada al mismo tiempo.

Después de clases, Liam me acompañó a casa.

El camino se sintió diferente.

Más silencioso.

Más incómodo.

—¿Quieres hablar de lo de ayer? —preguntó finalmente.

—No sé.

—Yo tampoco.

Seguimos caminando.

—Pero no quiero que esto cambie nuestra amistad —dijo.

—Yo tampoco.

—Entonces podemos olvidarlo.

Me detuve.

—¿Quieres olvidarlo?

Liam también se detuvo.

Me miró.

—No.

La respuesta fue inmediata.

Mi corazón comenzó a latir más rápido.

—Entonces…

—No sé qué quiero.

—Yo tampoco.

Liam se acercó un poco.

—Pero sé que últimamente te miro diferente.

Tragué saliva.

—Yo también te miro diferente.

El silencio entre nosotros se volvió intenso.

—Sophie…

—¿Sí?

—Creo que estamos metiéndonos en problemas.

Sonreí nerviosamente.

—Probablemente.

—Y nuestra regla…

—La estamos poniendo a prueba.

Liam soltó una pequeña risa.

—Muchísimo.

De repente, un coche pasó por la calle y nos hizo apartarnos.

Los dos nos reímos.

La tensión desapareció por un instante.

—Será mejor que llegue a casa —dije.

—Sí.

Antes de irme, Liam me tomó suavemente de la mano.

—Buenas noches.

—Buenas noches.

No me soltó inmediatamente.

—Liam…

—Lo siento.

Me soltó.

Sonreí.

—Nos vemos mañana.

—Mañana.

Entré a casa y cerré la puerta.

Apoyé la espalda contra ella.

Mi corazón seguía latiendo demasiado rápido.

No habíamos hecho nada.

No nos habíamos besado.

Pero ya no podía fingir que todo seguía igual.

Porque mi mejor amigo estaba empezando a convertirse en algo más.

Y una parte de mí…

quería descubrir qué podía ser.

Aunque eso significara romper nuestra única regla.




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